El Observatorio Venezolano de Finanzas invita a los periodistas a participar en este programa innovador que se impartirá en tres sesiones. El curso está diseñado para periodistas que trabajan en cualquiera de las plataformas de difusión de noticias: digital, escrita, audio o televisión. 

Objetivo: proporcionar a los periodistas que cubren la fuente económica y financiera, elementos fundamentales con el objeto de contribuir a la comprensión de los temas económicos y financieros.

Contenido:

  1. Sistemas económicos: economía de mercado y planificación central. José Guerra
  2. Curvas de oferta y demanda para un bien. José Guerra
  3. Producto interno bruto y demanda agregada. Domingo Sifontes
  4. Balanza de pagos y tipo de cambio, José Guerra
  5. Agregados monetarios,  tasas de interés y política monetaria. Ángel Alvarado
  6.  Cuentas fiscales y política fiscal. Ángel Alvarado
  7. Inflación: medición y teoría. Domingo Sifontes
  8. Sistema financiero: banca e instrumentos. Ángel Alvarado

Fechas

Temas 1, 2 y 3: Jueves 28 de enero. Hora: 6 pm /Venezuela

Temas 4, 5 y 6: Miércoles 3 de febrero. Hora: 6 pm / Venezuela

Temas 7 y 8: Lunes 8 de febrero Hora:6 pm / Venezuela

Este miércoles 06 de enero de 2021, a través de una rueda prensa el economista José Guerra, informó los datos relativos al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que calcula el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF). La inflación acumulada en 2020 fue de 3713% en tanto que la tasa de inflación mensual alcanzó a 21,1%. “Seguimos en hiperinflación. Los venezolanos tienen un ingreso bajo respecto a la canasta alimentaria, pero hay un estrato más pobre que gasta principalmente en alimentos, la tasa de inflación es tres veces más que otros rubros” “El BCV emite dinero masivamente y por tanto los precios suben más de lo que aumenta la cantidad de dinero; hecho éste típico de las inflaciones. Otro hecho que está ocurriendo es el atraso cambiario donde el bolívar no se deprecia al ritmo de la inflación, de modo que, éstos rindieron menos para comprar bienes en dólares” aseveró el economista. Por otra parte, la canasta alimentaria alcanzó a US$ 250 mientras que el salario un mínimo cubre solamente el 0,88% de la mencionada canasta. Guerra comunicó que, “Para tratar de estabilizar la tasa de cambio, el BCV está vendiendo dólares en efectivo a la banca pero al mismo tiempo emite bolívares, con lo cual  crea a un mecanismo inestable que no lleva a ninguna parte”. “Los niveles de inflación del 2021 dependerá si el BCV puede estabilizar la tasa de cambio” anunció Guerra. Sobre el tema fiscal indicó que, “la recaudación fiscal petrolera ha desaparecido porque el costo de producción de un barril más  el pago de la regalía,  el flete y los seguros casi igualan al precio de venta de ese barril”.  La recaudación no petrolera ha caído debido a la contracción de la economía y la dolarización. De igual manera, señaló que la dolarización transaccional llegó para quedarse y que, “la dolarización financiera ya se empieza a ver. Se estima que 30% de los depositos de la banca está denominado en dólares. Sin embargo “la dolarización no llegará a los salarios porque no hay cómo pagarlos”. Maduro paga los salarios con inflación. Además, aludió que, la reconversión monetaria parece inevitable, la cual podría ser la tercera, reflexionando que, podría estar en discusión quitarle unos seis ceros al cono monetario para facilitar la contabilidad y las transacciones. “Respecto a la gasolina, es probable que continúe la intermitencia en el suministro. Se ha visto una dolarización creciente en el pago tras observarse que la gasolina subsidiada se acaba aceleradamente” afirmó Guerra.

Persiste la hiperinflación

Por tercer año consecutivo Venezuela registró una elevada tasa de inflación, que según estimaciones hasta noviembre se ubicó en 4.087%, con lo cual persiste la situación de hiperinflación que ha caracterizado la economía venezolana desde noviembre de 2017. Las acciones del BCV con el objeto de contener el alza de precios han fracasado rotundamente en la medida que la efectividad del encaje bancario de 100% para procurar estabilizar el tipo de cambio y de esta manera tratar de mitigar el alza de precios, no ha sido efectiva. Contrariamente, esa política de encaje ha provocado una restricción sin precedentes del crédito bancario, todo lo cual ha contribuido a profundizar la recesión de la economía.

Después de haber exhibido una relativa estabilidad del tipo de cambio, a partir de septiembre la depreciación de la tasa de cambio se aceleró de manera significativa, que en un entorno de elevada dolarización transaccional, se transfirió rápidamente hacia los precios, creando un efecto de sobrerreacción de éstos ante el deslizamiento del tipo de cambio, configurando una situación donde la tasa de incremento de los precios excede a  la de la tasa de cambio. Por tanto, el tipo de cambio nominal se ha atrasado creando una situación en la cual es de esperarse nuevos ajustes del tipo de cambio de acuerdo con la inflación, con lo cual se genera un círculo de vicioso que va de la depreciación del tipo de cambio y sus efectos sobre los precios y de éstos hacia el tipo de cambio.

La situación fiscal se ha agravado por un fenómeno que no se había visto en Venezuela y es la virtual desaparición de la contribución fiscal petrolera como consecuencia del efecto combinado de la disminución efectiva de las cotizaciones del petróleo, provocada tanto por la reducción de los precios nominales de los hidrocarburos como por los descuentos que se conceden a los compradores y el elevado costo de los fletes en vista de los nuevos mercados localizados básicamente en Asia. Todo ello, unido al derrumbe de la recaudación del IVA debido a la baja del consumo, ha afectado sensiblemente las finanzas públicas. En estas circunstancias, el financiamiento inflacionario del BCV se ha incrementado, especialmente desde septiembre, añadiendo presión sobre el tipo de cambio y los precios.

 Una actividad económica destruida

Durante 2020, la actividad económica ha mostrado una caída estimada en 50,4%, hasta el tercer trimestre de 2020, según el Indicador Mensual de Actividad Económica. El principal factor que ha motorizado la caída de la actividad económica ha sido la producción petrolera, la cual denotó una contracción de 43% en octubre de 2020 respecto a similar mes de 2019, la cual arrastró a los a sectores conexos a esa actividad como son los casos de la metalmecánica, química y servicios, entre otras.

Un factor fundamental que contribuyó a debilitar la producción fue la Covid19. Efectivamente, desde abril de 2020 con la declaratoria de emergencia sanitaria, el cierre de buena parte de los establecimientos industriales y comerciales significó la paralización de renglones productivos donde no era posible el trabajo digitalizado, principalmente en la manufactura y el comercio. La incidencia de la Covid19 fue doble: por una parte afectó la cantidad del tiempo trabajado y por tanto el producto generado y por la otra, la demanda agregada se resintió debido a la reducción del ingreso nacional disponible de la economía para conformar una contracción pronunciada de la actividad económica. Con los actuales niveles de salario, no parece factible una recuperación de la economía, por la debilidad del consumo que ello involucra.

Avanza la dolarización

Conforme la hiperinflación se consolida, la sustitución monetaria ha tomado una fuerza inusitada a lo largo de 2020. De acuerdo con la firma Ecoanálitica, el 65,9% de las transacciones de la economía en noviembre de 2020 se realizó en dólares. La dolarización financiera, de activos y pasivos bancarios, no parece ser de una magnitud relevante, principalmente en lo que se referee al crédito bancario, no obstante la indexación de la cartera de crédito al movimiento del precio del dólar.

La dolarización ha sido la respuesta natural de la economía ante la destrucción del sistema monetario y del bolívar y como consecuencia de ello éste ha perdido sus atributos como moneda. El bolívar ha quedado reducido al pago del transporte colectivo y de algunos servicios públicos. Igualmente, la dolarización ha significado una ampliación de la desigualdad entre los venezolanos, por cuanto aquellos sectores que reciben ingresos en divisas tanto por trabajo como por remesas han podido sostener medianamente su nivel de consumo, a diferencia de aquellos que no perciben divisas y cuyo consumo se ha desplomado. La caída del consumo privado durante 2020 se estima en 25%, declinación ésta que no ha podido ser compensada con la entrada de capitales producto de las remesas y otros ingresos.

Venezuela requiere un nuevo modelo económico

El fracaso del modelo del socialismo del siglo XXI es evidente. Sus resultados han sido la hiperinflación, una contracción sin precedentes de la actividad económica y la profundización de la desigualdad entre los venezolanos haciendo al país más inequitativo. Dejar atrás al socialismo del siglo XXI significa romper con la visión estatista de la economía y abrir decididamente espacios al sector privado, pequeño, mediano y grande, el respeto a los derechos de propiedad y la prevalencia del Estado de derecho.

Un plan para recuperar la economía venezolana debe partir de los siguientes objetivos, a saber: detener rápidamente la hiperinflación, sentar las bases para la recuperación de la actividad económica y mejorar la inclusión social. Para el logro de estos objetivos es fundamental el financiamiento externo de la mano de un gran acuerdo en torno a un programa de reformas económicas apoyado por los organismos multilaterales de crédito, para así proveer a la economía de dinero  fresco y evitar el financiamiento inflacionario del BCV que fue lo que provocó la hiperinflación. Conjuntamente con ello debe diseñarse una regla fiscal que contemple el déficit fiscal admisible y sus fuentes de financiamiento. Sobre la base de esta propuesta fiscal, debe aplicarse una reforma monetaria para sustituir al bolívar por una nueva moneda nacional, la cual tendría una relación estable con el dólar para que sirva de ancla de la economía y así facilitar la derrota de la hiperinflación.

La reactivación de la economía a corto plazo inevitablemente va de la mano del aumento de la producción petrolera para lo cual hay que incentivar la extracción de crudos mediante la inversión privada en vista de la bancarrota de PDVDA y su imposibilidad de contar con flujo de caja para apuntalar la formación de capital. Ello requiere de cambios institucionales debido al daño que causó la política de estatización de las empresas en 2007 y la destrucción del sector proveedor de servicios a la industria petrolera.

Igualmente se requiere una nueva política para incentivar a la banca para que retome su rol de intermediador financiero, mediante la capitalización del sistema y de esa manera  apalancar a sectores fundamentales tales como el manufacturero y la construcción. Es la industria manufacturera la que puede aportar los bienes para recomponer las exportaciones con miras a la diversificación que debe encarar la economía en el futuro próximo debido a las nuevas realidades del mercado de los hidrocarburos.

En materia social, hace falta un programa masivo de ayuda a los hogares en situación de pobreza, mediante transferencias directas a las familias, al igual que un plan amplio de soporte a los niños en la escuela y con servicios sanitarios de forma tal que prosigan en el sistema educativo y se formen para el trabajo. Para este propósito es fundamental la cooperación internacional.  Todo lo anteriormente expuesto se facilitaría con un gran acuerdo político que contribuya a alcanzar un consenso básico encaminado a sacar a Venezuela de la tragedia en la que está sumida.  

Este viernes 04 de diciembre de 2020, a través de una rueda prensa el diputado José Guerra, miembro de la Comisión de Finanzas de la AN, informó al país los datos económicos relativos al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), tarea que se ha sumado la Comisión de la AN, motivado a la desinformación del Banco Central de Venezuela (BCV) desde hace varios años atrás.

La inflación acumulada en el país hasta el mes de noviembre 2020, es de 3045,92%, la inflación mensual es de 65,70% y la inflación interanual 4087%, datos que confirman el escenario de hiperinflación que se vive desde el primer hallazgo cuantitativo de ésta hace tres años, sostuvo el diputado.

“En el mes de noviembre la inflación mensual de 65%, se debe fundamentalmente a la depreciación de la moneda, es decir, a la devaluación del tipo de cambio”, aseveró el también economista, explicando que este fenómeno es producto de una inyección de dinero que la gente no quiere que es dinero inorgánico.

Guerra comunicó que, “Hay una discrepancia entre el crecimiento del dólar en 104% y una sobrerreacción de los precios ante la depreciación de la moneda” y explicó que, “Hay una cantidad de dinero que sale a la calle e impacta, luego el tipo de cambio reacciona al alza y a su vez los costos, los precios suben y el tipo de cambio queda rezagado, de tal forma que el BCV emite más bolívares para tratar de responder”

De igual manera, señaló los rubros que presentaron mayor inflación durante el mes en cuestión, como: Esparcimiento con 232,8%, Comunicaciones con 171,4%, Vivienda con 107,3% y Alimentos con 44%.

Además, mencionó que, la canasta alimentaria del mes de noviembre alcanzó la cifra de 210$ frente al salario de los venezolanos que se mantiene en Bs. 400.000, “Existe una desproporción entre el ritmo que crece la cantidad de dinero en un 60% o más y lo que crece la producción. Hay un exceso de oferta monetaria con respecto al nivel de producción” afirmó Guerra.  

“El problema principal para Venezuela actualmente, es la hiperinflación, si no se resuelve la hiperinflación no se puede resolver ningún otro problema” sentenció el diputado.

En ese mismo sentido, se refirió al trabajador venezolano aludiendo que, “el problema del salario no basta con el aumento del salario nominal, se requiere un pago con valor constante con una moneda que no se deprecie para salir del círculo vicioso, porque no hay manera de que el gobierno se financie sino, imprimiendo moneda”

“Cobrar en moneda con valor constante, no con una ficción” indicó el economista.

A modo de propuesta Guerra enfatizó una solución sobre tres pilares: “Detener la emisión monetaria y lograr fuentes genuinas de financiamiento como el Fondo Monetario Internacional (FMI) con un acuerdo de facilidad ampliada, lograr la estabilidad de la tasa de cambio y un acuerdo político nacional que haga posible el financiamiento externo”

Concluyendo el diputado asomó que, “Venezuela requiere liquidez de organismos multilaterales. Es una situación que no se puede obviar, El BCV puede controlar el bolívar, pero no controla los dólares porque ésta obedece a otra lógica”

“El acuerdo político está cruzado con la solución económica” analizó Guerra.

Este jueves 19 de noviembre, se realizó el foro ¿Qué pasa con el dólar? Auspiciado por el Observatorio Venezolano de Finanzas y la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, el cual contó con la participación de Asdrúbal Oliveros socio de la firma ecoanalítica y analista económico.

Oliveros en relación a la situación actual se refirió al tipo de cambio como uno de los precios más relevantes, indicando que, “lo que sucede con la economía y el tipo de cambio, corresponde a la naturaleza de los desequilibrios de la economía venezolana”.
Asimismo, explicó desde 2014 en adelante la situación ha empeorado siendo que, la economía ya se encontraba contraída un 70% antes del Covid-19 y con el desplome de la producción petrolera sin precedentes, la entrada de divisas ha mermado, lo que consideró “una contracción brutal del ingreso de divisas”

El analista agregó que el colapso del país se deben a tres elementos”la destrucción de la industria petrolera, la pérdida de la confianza en la moneda y un Estado que depende de los Bolívares del Banco Central de Venezuela (BCV)”.

” El BCV no tiene capacidad de defender la moneda (el Bolívar)” condenó el analista.

Respecto a las posibles soluciones Oliveros indicó qué “para lograr una estabilidad en los precios y tasa de cambio también se debe pensar en una reforma del Estado. Es difícil resolver el problema fiscal
sin solucionar el problema de la hiperinflación y el tipo de Estado.”

“La capacidad de compra se destruye por el desequilibrio” afirmó el analista.

De igual manera analizó que, “para los ciudadanos es más difícil sobrellevar la situación, porque las empresas se han protegido antes con mecanismos financieros. El eslabón más débil de esta situación son las personas que ganan (un sueldo) en Bolívares, empleados públicos, pensionados, sin divisas ni ahorros”.

También mencionó que la consecuencia es una dolarización de facto, dónde hay una situación de desigualdad entre quienes tiene dólares y quiénes no, por lo que aseveró “el dólar pierde poder de compra”.

Aludiendo a una situación, comentó que “una solución debe tener participación del sector privado, funcionamiento de la industria petrolera, confianza en la moneda, entre otros aspectos, pero todos engranados”

“Sin lógica económica, medidas correctas y rescate del equilibrio, el tipo de cambio seguirá subiendo, por eso es clave que se corrijan los desequilibrios”

Estamos observando la mayor destrucción del salario en Venezuela”

Este lunes 10 de noviembre el diputado de la Asamblea Nacional Ángel Alvarado, dio a conocer las cifras económicas relativas al Índice de actividad económica del III Trimestre del año 2020 y del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del mes de octubre 2020, estudiadas por la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN), debido a la escasa información dada por el Banco Central de Venezuela (BCV) en los últimos años.

El diputado de la Asamblea Nacional manifestó que, “estamos viviendo un colapso económico que se comenzó a manifestar en 2013 y ahora vemos una implosión de la economía profunda, sin guerra civil, ni conflicto armado formal, sino con un modelo económico llamado socialismo del siglo XXI”.

Alvarado recalcó que “Las medidas que ha implementado Maduro para detener este colapso, como la ley antibloqueo o las elecciones, no serán eficaces para solventar este profundo colapso”.  De igual manera, anunció que la caída de la actividad económica de este III Trimestre del año 2020 es de 50,44%, por lo que Venezuela ha perdido la mitad de la actividad económica este Trimestre”.

“Esto convierte a Venezuela en el peor colapso económico de la historia” aseguró el economista indicando que, la caída acumulada de la actividad económica durante el gobierno de Nicolás Maduro es de -92%.

Entretanto, lamentó que, “Venezuela está enfrentando algo más profundo, no es sólo el Covid, está enfrentando el colapso en la industria petrolera nacional y la inacción e incapacidad de Nicolás Maduro para implementar políticas fiscales que proveen liquidez a las empresas y hogares”.

De seguidas, el diputado anunció que en el mes de octubre se registró una inflación mensual de 23,8%, una inflación interanual de 3332% y una inflación acumulada de 1798%, señalando que, “la liquidez monetaria se incrementó en un 23%, dinero que el BCV para financiar al ejecutivo, y el tipo de cambio se devaluó 25%, lo que trae como consecuencia que, el salario se siguió rezagando y hoy cubre un histórico de 0,72%. Estamos observando la mayor destrucción del salario en Venezuela”.

 Entre los rubros mencionados, los que presentaron mayor inflación este mes fueron, el rubro de equipamiento del hogar con 34,2%, rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas con 32,7%, rubro de vestido y calzado con 30,5% y el rubro de restaurantes y hoteles con 27%.

También Alvarado informó que, “El valor de la canasta alimentaria representativa para una familia de 5 miembros alcanzó los $234” y argumentó sobre la situación, “el venezolano enfrenta la pandemia sin ningún tipo de ayuda ni soporte”.

Este miércoles 5 de noviembre, se realizó el Foro “Propuesta para la Recuperación de la Industria Petrolera”, auspiciado por el Observatorio Venezolano de Finanzas y la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, el cual contó con la participación de Evanan Romero, Ingeniero petrolero y de Juan Zsabo, ingeniero petrolero y coordinador del Plan País en materia petrolera.

De acuerdo a las últimas estadísticas, Romero indicó que la situación es difícil de explicar, siendo que en el país se mantiene la producción petrolera de 1930, cuyas causas son la llegada del gobierno de Maduro en 2014 y la declinación real de los yacimientos por indisposición mecánica.

Respecto al mercado señaló, “Venezuela experimentó una ausencia de ingresos fiscales y además en octubre se vendieron 120 millones de dólares a compradores desconocidos, por lo que hemos llegado a un sistema irregular donde no se sabe quién compró”.

“Debemos reconstruir el sector, no generar nuevas reservas” enfatizó el ex director de PDVSA.  

En otro sentido expresó que, “con 114 mil millones de barriles todavía probados, distribuidos en 400 y tantos de campos, entre ellos el del Norte de Monagas con mayor capacidad de crudo liviano, se están desinflando los yacimientos por las quemas de líquidos y parte del gas”.

 A modo de proyección Romero expuso, “Tenemos suficiente reserva, pero dentro de 30 años las petroleras internacionales van a declinar la demanda de petróleo, con esta reducción de la demanda, si nos trazamos como meta volver a la producción de 2016 sería un éxito”

Como soluciones manifestó, “romper el paradigma empobrecedor donde el Estado es dueño y regulador de la industria petrolera, abrir todos los sectores, crear un nuevo ente regulador para atraer y dar confianza a los inversores, impulsar un programa para estimular a los venezolanos para regresar y recuperar crudos livianos para mantener la corriente de exportación”.

En el mismo orden de ideas, Juan Zsabo, especificó que, para la ejecución del plan no deben utilizarse los pozos existentes, sino buscar una red de desarrollo con pozos inteligentes que puedan producir.

“la producción fue de 374 barriles el viernes pasado, con 250 de producción cerrada por no tener suficiente capacidad de almacenaje y para comenzar con una posible solución son necesarios entre 600 y 650 barriles”, declaró el Coordinador del plan País en materia petrolera.

De igual manera, Zsabo, puntualizó los síntomas que requieren acción, revelando que, “hay una falta de importación de diluentes para mejorar crudos, dado que la producción de crudo liviano es insuficiente, además que en el norte de Monagas el problema es ecológico y numerosas ocasiones se ha parado por falta de capacidad eléctrica”.

Con base en la propuesta, el ingeniero aseveró que, “En principio hay que realizar auditorías financieras y ambientales, recuperar la producción diferida de los pozos perforados y nunca conectados a producción, empoderar las empresas mixtas y crear regulaciones especiales para que el mercado se supla suficiente y eficientemente”

Este jueves 29 de octubre de 2020, se realizó el foro “Crisis del Gas en Venezuela y Soluciones”, impulsado por el Observatorio Venezolano de Finanzas, el cual contó con la participación de Miguel Rivero presidente de la AVPG, María Gabriela Hernández presidenta de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional y Antero Alvarado profesor del IESA experto en gas.

En relación al declive de la actividad de producción y la incidencia de la situación actual en la industria del Gas Natural Miguel Rivero comentó que, “la caída de la producción de la industria gasífera es debido a que el ejecutivo no ha cumplido con las técnicas propias que permitan su capacidad de producción y el control de la industria de gas natural en 2009 por parte del Estado nace de una acción política y concluye con una jurídica”

“Con una reserva de 200 millones de cúbicos, el uso principal del gas es el levantamiento de crudo y con la caída de la producción de petróleo, hay una caída de producción de gas natural” afirmó Rivero.

La Asociación Venezolana de Procesadores de Gas (AVPG) en consideración a esta coyuntura trabaja en una propuesta con el fin de encontrar una ruta de recuperación. Al mismo tiempo, Rivero argumentó que, “la industria petrolera y la del gas son distintas, siendo negocios diferentes y deberían tener legislaciones diferentes”.

Como líneas generales propuso recuperar la producción de gas natural a través de capital nacional e internacional, reducir la quema y venteo de gas para un mejor aprovechamiento en el mercado interno, desplazar el uso de combustibles líquidos en el sector eléctrico e industrial, masificar el uso del gas metano en el sector comercial y doméstico e incentivar la participación del sector privado.

Asimismo, el presidente de la AVPG, señaló que, “el objetivo a corto plazo es rescatar la capacidad de producción utilizando las infraestructuras y recursos disponibles” a través de: la continuidad operacional y desarrollo sostenido de las licencias existentes de gas, de la atención a la situación de la quema y venteo de gas en el oriente del país y de un plan para recuperar el equilibrio financiero de PDVSA Gas.

Sobre las medidas a mediano plazo indicó que, debe generarse un clima de confianza y competitividad internacional, con políticas sustentables y acciones específicas. De seguidas, especificó que, las medidas a largo plazo deben estar dirigidas a otorgar nuevas licencias, pues de 19 hay sólo 5 vigentes y desarrollar nuevos proyectos.

“La razón por la que tenemos crisis, es porque no hay producción de gas natural”, sentenció el presidente de la AVPG y aseveró que, “Se necesita una política energética que integre el sistema gasífero, de crudo, entre otros” “… y que sea flexible por su dinámica”.

A modo de conclusión expresó que, “la AVPG reitera su compromiso con el desarrollo integral de la industria del gas natural en Venezuela”.

Por otra parte, Antero Alvarado arrojó datos que describen la situación actual del país en relación al gas, aseverando que, “un 89% de la población venezolano usa gas propano y alrededor de 500 mil familias usan gas metano (gas directo), por lo que el principal combustible para cocinar es costoso y no abundante”

Igualmente, opinó la necesaria creación de una red de gas doméstica o anclas de demandas que lleguen a ser rentables, normalmente realizadas por inversiones privadas que requerirían apoyo multilateral con un marco de negocio distinto al que se tiene hoy en día para que pueda funcionar.

“Hay que levantar la producción de gas en la zona norte de Monagas, porque hoy produce 200 mil barriles diarios y produce alrededor de 25% del abastecimiento del país” aconsejó el profesor del IESA. Del mismo modo, propuso que la solución a corto plazo sería importar gas propano al ser un tema hasta humanitario.

“El norte es masificar el gas” insistió el experto en gas.

Gerardo Alejandro ??, [29.10.20 11:47]
Como participación especial intervino María Gabriela Hernández, quien alertó sobre la situación en el estado Monagas anunciando que, “El venteo y la quema excesiva de gas es una de las razones por las que Venezuela es uno de los países emisores de gases invernaderos que afectan la atmósfera”. También se refirió sobre el proceso y manifestó que, “la quema excesiva de gas afecta la salud de los monaguenses, el resplandor, el ruido y el calor está afectando su calidad de vida y constituye una pérdida de riqueza no aprovechada, es un problema ambiental que tenemos tiempo arrastrando”.

Enérgicamente condenó que, “En Monagas hay una tala indiscriminada de los ecosistemas de morichales que rodean a Maturín por falta de gas” siendo que afirmó que, las autoridades de la entidad recientemente hicieron un llamado para talar árboles y usar la leña para cocinar.

https://www.youtube.com/watch?v=75tIFJeJcDg

Este jueves 08 de octubre de 2020, a través de una rueda prensa el diputado Alfonso Marquina, presidente de la Comisión de Finanzas de la AN, informó al país los datos económicos relativos al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), tarea que se ha sumado la Comisión de la AN, frente a al silencio del Banco Central de Venezuela (BCV)

La inflación acumulada en el país hasta el mes de septiembre 2020, es de 1433,58%, la inflación mensual es de 30% y la inflación interanual 3246%, datos que confirman la severa crisis económica que se vive, sostuvo el diputado.

“Hay un incremento en la inflación respecto al mes pasado que puede verse como una desaceleración al compararse con los índices de septiembre de 2019”, aseveró el presidente de la Comisión, explicando que este fenómeno es producto de una contracción económica que registra el país en estos momentos.

De igual manera, mencionó que, la canasta alimentaria del mes de septiembre alcanzó la cifra de 211$ frente al salario de los venezolanos que se mantiene en Bs. 400.000, pero que se redujo a $0,87 al mes, por un tipo de cambio de Bs.455.049 por dólar, de acuerdo con el propio Marquina.

Además, señaló los rubros que presentaron mayor inflación durante el mes en cuestión, como: Restaurantes y Hoteles con 47%, Servicios con 37,8%, Vestido y Calzado con 35%, Salud con 33,2% y Alimentos con 25,4%.

“El 96% de la población se encuentra en una pobreza monetaria” expresa el diputado al referirse que, el pueblo de Venezuela lamentablemente está pasando hambre, pues, no tiene capacidad de demandar ni de consumir, siendo que, a un 56% de las familias venezolanas no les alcanza el dinero para comprar alimentos para su grupo familiar y un 90% no tiene acceso calórico.

Según el presidente de la Comisión, en el país no se ha hecho nada para aumentar la producción, mientras se reduce cada vez más la capacidad de compra y consumo y la población no tiene acceso mínimo a ningún rubro.

En ese sentido, Marquina concluyó indicando que, “el escenario de hiperinflación continúa y el régimen no asoma ningún correctivo para solucionar los desequilibrios económicos que castigan a Venezuela, el país con la inflación más alta, al menos de América Latina”, asimismo apuntó que, sólo se perciben amenazas de Nicolás Maduro sobre tomar medidas económicas, que resultan más lesivas para la economía.

Este miércoles 7 de octubre, se realizó el Foro “Crisis de la Gasolina en Venezuela”, auspiciado por el Observatorio Venezolano de Finanzas y la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, el cual contó con la participación de Ramón Castro, experto en comercialización de hidrocarburos y de Luis Oliveros, profesor de la Universidad Metropolitana, experto en petróleo.

Con miras a plantear las causas de la situación actual, Castro puntualizó que se perdió la capacidad técnica, social y política, así como el recurso capacitado en todas las fases de manejo y distribución del sistema petrolero. La falta de mantenimiento, la estatización del mercado interno, la expropiación de empresas transportistas y estaciones, forman parte del origen de la crisis según el experto.

Tras explicar cómo funcionaba el sistema petrolero venezolano años atrás, Castro reveló que la situación actual de las refinerías se resume en una mínima producción entre 25MBD y 32MBD aproximadamente, siendo que, la refinería de “El Palito” se detiene y continúa con la producción y el poliducto de Puerto La Cruz posee sólo Diesel.

Con el fin de proponer soluciones, Ramón Castro indicó que, los venezolanos deben tratarse como consumidores y no como usuarios, brindándoles la cantidad de gasolina que requieran, en un sistema de confianza y seguridad, dado que, la están pagando. Igualmente, propuso la libre competencia como imprescindible, la evaluación integral del sistema, la adecuación de las refinerías y la solución política.

“Pagamos $0.50 (por litro de gasolina a precio Internacional) por ineficiencia” afirmó el experto.

Lamentó la paralización actual de refinerías y se refirió a la ley de 2008 que estatizó el mercado, reservando al Estado toda la actividad petrolera, por lo que, recomendó la intervención del sector privado al considerar que el Estado no cuenta con los recursos para abastecer, una ley que permita el ejercicio de actividades de mercado interno por parte de particulares y acciones orientadas a un sistema de libre competencia de abastecimiento interno.

Por otro lado, Luis Oliveros, comentó que, el problema de la gasolina tiene un precedente en el interior del país en los últimos años, al mismo tiempo que comparaba el consumo de combustible actual en Venezuela con el de 1979, dando como resultado una caída sin precedentes.

“No hay país en el mundo que haya tenido una caída en su demanda de petróleo como Venezuela entre 2012 y 2019” aseveró Oliveros.

El también experto en petróleo, sentenció el aumento de gasolina en tiempos de pandemia, cuando los venezolanos intentan disminuir la presión de la intensa situación.

Destacó un equilibrio frágil relacionado con el esfuerzo que están haciendo algunas empresas para llegar a 50MBD u 80MBD frente a una demanda represada con patrones de consumo que han variado notablemente, argumentando que el problema llegó para quedarse.

Sin embargo, Oliveros, expresó que es primordial un consenso político con políticas sensatas a mediano y largo plazo, que permitan recuperar la economía y esta a su vez, la industria petrolera, pues, según el profesor universitario, ningún otro sector generará la cantidad de divisas tan rápido como lo va a producir ésta.

“La institucionalidad de PDVSA la borraron, debe regresar”, expreso Oliveros

Entre ideas finales, expresó que la sanciones han contribuido al problema y sugirió que, aun cuando una posible ayuda externa sea complicada, la privatización de la comercialización no debe ser una mala idea.https://www.youtube.com/watch?v=RIolY7j9Yy0