1. Según el Indicador Mensual de Actividad Económica del Observatorio Venezolano de Finanzas, durante el cuarto trimestre de 2022 la economía venezolana registró un crecimiento de 9,1%, inferior a los registrados en los trimestres anteriores de ese año:
a. I trimestre: 18,6%
b. II trimestre: 15,8%
c. III trimestre: 11,5%
d. IV trimestre: 9,1%
Luego de haber salido la una prolongada recesión que comenzó en el cuarto trimestre de 2014 y que concluyó en el segundo trimestre de 2021 (veintiséis trimestre de recesión), la economía entró en una fase de recuperación en el segundo trimestre de 2021, pero que ya muestra signos evidentes de agotamiento, al desacelerarse su ritmo de expansión. Tomando en cuenta todo el año 2022, el indicador sugiere un crecimiento de 13,3%
2. Esa ralentización de la actividad económica ha obedecido principalmente, al estancamiento de la producción petrolera, a las restricciones al acceso al crédito bancario dada la política de encajes del BCV y a la depreciación del bolívar y la consecuente inflación, especialmente en el cuarto trimestre, lo que ha disminuido poder de compra de las remuneraciones de los trabajadores.
3. Al comparar el Índice de Actividad Económica de 2022 con el de 2013 se aprecia que el tamaño de la economía venezolana en 2022 fue 26% del que la misma tenía en 2013, o equivalentemente que la economía perdió 74% de dimensión. Ello sugiere la significativa merma de capacidades productivas de Venezuela, en áreas sensibles como el petróleo, la manufactura, la construcción y los sectores agroalimentario y financiero.

Entre los rubros que en diciembre reflejaron mayores aumentos destacan Vestido y Calzado (57,8%), Equipamiento del Hogar (55,8%), Alquiler de Vivienda (51,8%) y Alimentos (49,4%). En particular, las alzas de precios de los alimentos han golpeado con especial intensidad a los sectores de menores ingresos toda vez que el gasto en esos bienes representa la mayor porción de las erogaciones del grupo de ingresos más bajos.
La tasa de inflación anualizada de 305,7% excedió tanto la tasa de devaluación del bolívar en el mercado oficial (275%) como la del mercado paralelo (293%). Ello sugiere que el bolívar se ha apreciado en términos reales con lo cual, a pesar de la significativa devaluación nominal, el bolívar tiene mayor poder de compra externo que internamente.
Conviene mencionar que las pronunciadas aceleraciones de la inflación que se vienen registrando desde septiembre de 2022, pudiesen colocar a la economía venezolana ante el peligro de un rebrote hiperinflacionario, que está tomando fuerza con la sostenida devaluación del bolívar que ejecuta el BCV, al abandonar el anclaje del tipo de cambio, en el contexto de una pérdida de reservas internacionales de US$ 993 millones durante 2022. De hecho, enero de 2023 comenzó con un ritmo de devaluación del bolívar que no se había observado desde que se eliminó de facto el control de cambios.
Por su parte, el valor de la Canasta Alimentaria se ubicó en diciembre de 2022 en US$ 371, lo que implicó un aumento de 50%, en términos de moneda nacional. De esta manera, los pensionados del Seguro Social o los empleados públicos, sin incluir los bonos que reciben ocasionalmente, necesitan 53 salarios mínimos para adquirir los bienes de la Canasta Alimentaria.