“En América Latina hay un malestar económico y Venezuela es un caso extremo”, así lo mencionó Alejandro Grisanti economista y fundador de Ecoanalítica en el foro “¿Cómo reanudar el crecimiento económico?” realizado este miércoles 23 de junio por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) con el apoyo de la firma Ecoanalítica.

Como punto de partida para explicar uno de los temas que están sobre la mesa en el entorno económico venezolano, Grisanti precisó uno de los puntos que considera con relevancia “Para generar crecimiento económico debe existir la posibilidad de crear consenso, a pesar de la polarización que se vive en América Latina y en Venezuela, que hace particularmente difícil reestablecer un crecimiento económico”.

Sobre el camino a seguir el economista defendió diversos planteamientos y comentó, “Debemos prestar atención a la economía política del proceso de formulación de la política económica, que nos puede enrumbar como país; creo que es importante el poder establecer esos consensos para crecer. En América Latina hay un malestar económico, pero Venezuela es un caso extremo”.

En cuanto a la historia económica del país realzó las etapas que se dieron entre los años de 1920 a 1977 donde hubo un alto crecimiento, afirmando que, “éramos un ejemplo de oportunidades”. Para el economista el país tuvo un periodo sostenido por más de 50 años, pasando luego por un lapso entre 2002 hasta el 2012 en los primeros periodos de Chávez donde la economía no creció en correspondencia con el boom del petróleo.  Además, reveló que desde el 2013 al 2020 se registró una profunda caída de la producción per cápita, una destrucción masiva que lleva al PIB por habitante a un retroceso de 85 años, con caída en el ingreso y bienestar de venezolanos, es decir, a la Venezuela de 1935.

“Maduro está quitando el presente y viene destruyendo el futuro. Cada año con Maduro nos va a costar 4 años reconstruir. Si Maduro perdura, de continuar este proceso, habrá una estabilización en la pobreza”, condenó el director de la firma Ecoanalítica.

Resaltando los elementos de la propuesta para superar la crisis indicó, “cualquier programa que busque un proceso de crecimiento económico sostenido requiere de un acuerdo político que promueva un consenso y ataque de manera eficaz y efectiva las aristas que engloba la crisis. Es importante porque, para acceder al financiamiento internacional de  los organismos multilaterales necesitan conocer cuál es el gobierno de Venezuela. Es la única manera para acceder a financiamiento y lograr un refinanciamiento de la deuda”.

Con énfasis en las bases del crecimiento económico de largo plazo explicó que, “Es necesario reimplantar las libertades económicas que hoy no tienen los venezolanos, para invertir, trabajar e intercambiar bienes y servicios. Desmantelar los controles de precios y de cambios. Los controles  que instauró Chávez es necesario cambiarlos para una alcanzar una senda de crecimiento a largo plazo. Ya no hay posibilidad de mantener un súper estado o petro estado”.

Grisanti apreció como prioridad el financiamiento internacional para resolver la emergencia humanitaria, por lo que se estiman entre US$ 22.000 mil millones y US$50.000 millones.  Esto luce muy alto para el menguado tamaño de la economía.

Entre tanto, comentó que para esta  crisis tan severas organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuentan con recursos que pueden ser útiles. Según la firma Ecoanalítica Venezuela hoy adeuda US$330.000 millones en bonos, facturas comerciales sin pagar y otras obligaciones.  

Los objetivos mencionados por el economista fueron para sentar las bases del crecimiento son: “La reinstitucionalización del país que debe venir con elecciones presidenciales libres y justas, acceso a financiamiento internacional, multilateral y bilateral, eliminación de las sanciones, reestructuración de las acreencias adquiridas por el gobierno de Maduro y las heredadas por Chávez y la reactivación de la industria petrolera”.

“Producir 4 millones de barriles de petróleo por día es posible aunque difícil. Es más barato reconstruir la industria petrolera que empezar de cero”, aconsejó Grisanti.

Asimismo, instó a una reforma del marco legal del sector petrolero, una reforma fiscal y cambiar ley para que permita inversión privada. También, expuso un supuesto donde un modelo esquema petrolero para 8 años, con una inversión de US$ 100 mil millones puede producir 2.75 millones de barriles por día, bajando los costos operacionales a US$ 18,0 por barril y con una capacidad de refinación de 700.000 barriles por día, el sector petrolero podría ser el más competitivo de América.

“Puntualizó Grisanti que “Hay que buscar un consenso, en materia de política monetaria, se debe restablecer el poder de compra del Bolívar, volver a hacerlo fuerte. En lo técnico no veo solución con la dolarización, esto impone una camisa de fuerza a largo plazo”.

El economista de la UCV y  Doctor en Economía de la Universidad de Maryland participó en el segundo de los cinco foros del ciclo organizado por el Observatorio Venezolano de Finanzas y copatrocinado por Ecoanalítica para plantear “Propuestas para Resolver la Crisis Económica de Venezuela”.

Sobre el contexto actual el cual atraviesa el país, Pineda reflexionó que la inflación de Venezuela es la más intensa de América latina, un hecho inédito en la historia económica por los niveles alcanzados y su duración. El economista aseguró que es importante conocer los precedentes como punto de partida para adentrarse en las soluciones, “Necesitamos hablar de las condiciones iniciales porque no es la primera vez que buscamos una estabilización económica. El tamaño de la economía de Venezuela hoy es una cuarta parte de lo que fue en 2013”.

En su intervención mencionó lo que a su parecer una de las causas de la crisis “El colapso de la producción petrolera, la cual antecede a la hiperinflación y se agrava con ella. Hoy tenemos una alta deuda externa, un financiamiento del Banco Central de Venezuela (BCV) al fisco, el PIB colapsado, malnutrición en los niños, 96% de los hogares en pobreza, una pandemia sin control, extrema polarización política y una destrucción institucional”. “Existe una crisis humanitaria y migratoria con 5.4 millones de venezolanos por el mundo, según datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU)”, lamentó Pineda.

A modo de establecer comparaciones conversó que, “Dentro de América Latina el caso más parecido a Venezuela es el del fenómeno nicaragüense y fuera de la región el caso más semejante es el de Zimbabwe por la hiperinflación y la caída de la producción. Muchos países con colapso similar estuvieron en situación de guerra, pero no hemos vivido ese fenómeno en esa magnitud. La hiperinflación es consecuencia del mal manejo de la política económica y un populismo exacerbado”.

“Las fuentes y motores que generarían crecimiento a largo plazo están destruidos. Esto viene en tiempo adversos, pues, se habla de una descarbonización significativa en el mundo, por lo que la capacidad que el petróleo dinamice la economía será comprometida a largo plazo”, una meditación que acompañó de soluciones como: “Es fundamental la credibilidad en el plan y la ejecución, esperando un proceso de bajo costo en términos recesivos. Si hay baja credibilidad hay dinámicas no deseadas, por esto se necesita ser realistas con el financiamiento que se puede conseguir con organismos multilaterales”.

“Fíjense el caso de Argentina, no tenía credibilidad a pesar de contar con grandes profesionales a cargo de la economía. No pudieron resolver el tema fiscal, la inconsistencia en el tema de inflación y la política fiscal gradual le quitó credibilidad”, puntualizó.

Sobre la pandemia por el Covid-19, según Pineda estamos en los niveles más altos, “mucha gente duda de los reportes y a mi parecer los planes de vacunación son inciertos”.

“El BCV es el único que presta al Gobierno, por voluntad propia o forzado. Abatir la hiperinflación es hacer reformas creíbles para ajustar las cuentas fiscales, eliminar la idea de que el fisco con una demanda de financiamiento, solo pueda ser cubierta con monetización. Una política fiscal apropiada, resuelve el déficit fiscal crónico. Hay que insertar a Venezuela en un proceso de sostenibilidad fiscal en el mediano plazo”, expuso Pineda, sobre el déficit fiscal.

Abordando los temas de información emitida por el gobierno actual y la dolarización muchas veces planteada enfatizó, “La inflación fue alimentada también por la carencia de información pública. Es un reto diseñar un plan con flujo de información que refuerce expectativas y un programa que gane credibilidad. Ahora, la dolarización es una decisión importante, quita grados de libertad. Nunca va a sustituir una senda de sostenibilidad fiscal porque incluso experimentamos inflación en dólares”.

“La clave es un proceso de restitución a la solvencia fiscal y la consolidación fiscal que permita mostrar senda de sostenibilidad fiscal para así eliminar la inflación”, concluyó.

Por su parte Francisco Sáez quien hizo de comentarista, tocó aspectos de los temas tratados, mencionando elementos que consideró relevantes, “El problema inflacionario no debe ser subestimado. Debemos conocer la economía política para saber por qué fracasa la sostenibilidad, es decir, coordinar los agentes para que las políticas de sostenibilidad no fracasen”.

“El control de la hiperinflación habla de muchos aspectos, no es una medida mágica que acabará con ella rápidamente, hay aspectos fundamentales como el diseño y aplicación de un programa de estabilización. No hay recetas universales”, afirmó el también economista.

Sobre los comentarios del doctor Pineda, Sáez concordó sobre la reducción del déficit fiscal, el freno al financiamiento monetario del déficit, la eliminación del control cambiario, la reestructuración de la deuda, remover obstáculos a la inversión, reactivar el sector petrolero y el fortalecimiento institucional del BCV. Asimismo, resaltó que “La credibilidad es importante, porque si no tienes a la gente con falsas promesas y sin expectativas”.Por último, argumentó que la dolarización es una opción que no generaría alguna variación frente al problema fiscal, “Si dolariza o no los riesgos son similares. Si no cumple con metas fiscales daría igual hacerlo o no. El problema sería una economía volátil con menos capacidad para enfrentar shocks externos”.

“La política es la que termina decidiendo que se produzcan estas situaciones (de hiperinflación) con financiamiento monetario”, esto comentó Miguel Rodríguez Economista egresado de la UCV y Doctor en Economía de la Universidad de Yale, en el foro “Programas de Estabilización Económica”, como parte del inicio del ciclo de foros: Propuesta para Resolver la Crisis Económica de Venezuela patrocinado por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) y copatrocinado por Ecoanalítica este miércoles 16 de junio de 2021.

Rodríguez recordó la posición del país en pasadas décadas, cuando entre los años cincuenta y sesenta Venezuela fue el país con mayor ingreso per cápita de América Latina. Asimismo, expresó que es importante conocer de dónde salió el colapso de Venezuela y sus consecuencias, “La caída de la producción de petróleo fue uno de los golpes más duros para el país, que ha causado empobrecimiento y la caída de la economía”.

Afirmó que, “Las altas inflaciones se producen por el déficit fiscal permanente y excesivo, financiado con emisión monetaria. Esa es la experiencia histórica y en Venezuela no es diferente.”.

“En una economía estancada aumenta el nivel de precio, la gente intenta comprar rápidamente para salir del dinero se genera una dinámica que se acelera y se convierte en hiperinflación”, expuso Rodríguez.

Analizó de manera detallada la experiencia de otros países que derrotaron la hiperinflación.  “Alemania con un gran déficit fiscal, incumplió el tratado de Versalles y puso a disposición del desarrollo todos los recursos alemanes. En Brasil, hubo una renegociación de deuda, un esfuerzo fiscal, un plan que liquidó la hiperinflación, un proceso de continuación de programas de inversión del sector público, minería, acero y en Chile se vio un crecimiento distinto al del cobre con una apertura económica y estabilidad monetaria”.

“El cálculo de la fuga de capitales en el gobierno de Chávez, traídos a valores actuales sería de 180 billones de dólares”

Con relación a una posible solución para Venezuela el economista manifestó, “Se requiere de un plan Marshall para recuperar a Venezuela. Necesita 100 billones de dólares que provengan de organismos multilaterales, préstamos bilaterales y rescatar el Banco Central de Venezuela (BCV). Debe fijarse una tasa de cambio manejada por el BCV, porque esa es el marcador de precio de la hiperinflación.”

En el mismo sentido, profundizó, “En el esquema dentro del sector público, el déficit fiscal debe estar financiado por los organismos multilaterales y se precisa un programa para cerrar el déficit fiscal en un plazo prudente”. De seguidas propuso, “El otro bloque de ajuste fiscal en Venezuela, tiene que ser una renegociación de la deuda externa y un cambio en la política petrolera. La apertura total del sector petrolero y aumentar el gasto para reconstruir el sistema de educación partiendo de la base de la educación integral”.

Dentro del contexto de la recuperación económica venezolana y la mencionada dolarización, el ex ministro de planificación de Venezuela sintetizó, “No creo en la dolarización. Lo que hay que hacer es ir a un cambio del modelo de desarrollo, con énfasis en sectores claves. Invertir masivamente recursos en áreas necesarias. Salud y educación, son sectores que realizan cambios significativos en la economía”.

A través de una rueda de prensa por medio de la plataforma zoom, el coordinador del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) Alfonso Marquina reveló las cifras relacionadas con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) este miércoles 9 de junio de 2021. La tendencia inflacionaria continuó durante el mes de mayo de 2021, con una inflación mensual de 19,6%, una inflación Interanual de 2950% y una inflación acumulada de 307,3%. Así lo anunció Marquina quien afirmó, “la tasa de inflación mensual de mayo es la segunda más baja en lo que va de año, motivado al registro de la menor tasa de crecimiento de la liquidez de un 26% respecto al mes de febrero y la devaluación del tipo de cambio en 1%”. Respecto a los rubros comentó que, “El rubro que más subió fue el de Servicios con 26,3%, lo cual puede estar asociado al ajuste progresivo de tarifas que se ha venido desarrollando en el sector. También el de Alimentos y bebidas no Alcohólicas con un aumento de 22.5% y el rubro de servicios de comunicación con 21,8%”. “Durante el mes de mayo se evidenció la profundización en la disminución del poder adquisitivo principalmente de los sectores más desfavorecidos” expresó Marquina. “El valor de la canasta de alimentos en divisas ha llegado a su máximo histórico de 296,54$, equivalentes a Bs. s887.594.701,28 para una familia de 5 miembros, creciendo 41% desde noviembre de 2020 y 18% desde enero de 2021”, en este sentido analizó: “El salario a pesar de ser poco, desmejoró de un mes a otro, tanto es así que la canasta alimentaria se necesita más salarios en comparación al mes anterior. En el mes de abril se necesitó de 114 salarios mínimos para cubrir la canasta alimentaria y en el mes de mayo se requirieron de 132, es decir, fueron necesarios 18 salarios mínimos más para poder acceder a la canasta alimentaria”. En un mes se requiere 18 salarios mínimo más para poder acceder a la canasta alimentaria”.

1.      Hay especialistas que argumentan que en Venezuela se está comenzando a observar un lento proceso de reactivación de la economía, aunque persiste la hiperinflación. ¿Usted comparte esta apreciación?

No creo que lo que estamos viendo califique de reactivación económica. Hay una reanimación en algunos sectores, con preeminencia del comercio y con elevado componente importado. Se trata de una reanimación concentrada en las urbes, que reverbera en ellas, pero con poco arrastre para la producción nacionalEstá estimulada por la enorme facilidad para importar favorecida por la política arancelaria, por la sobrevaluación de nuestra moneda y también por las ventajas especiales (y no legales) que reciben algunos individuos. Con ello, la competencia desleal se suma a la lista de factores que dificultan la supervivencia de las empresas que importan en buena lid.
No se puede responder esa pregunta dejando de lado que, en paralelo a este repunte focalizado en la comercialización de productos importados, está una industria nacional que no tiene condiciones para competir contra esos tres factores: sobrevaluación, exoneraciones y elusión de permisos formales. Estas no sólo se esfuerzan por preservar su espacio en un mercado deprimido debido a la recesión y a la debilidad de ingresos de la población, además enfrentan limitaciones operativas importantes en materia de combustible y servicios básicos que entorpecen y encarecen la producción. Deben adaptarse para competir. Es una lucha que están dando por prevalecer. Pero en el corto plazo no todas crecerán. 

Este año el PIB consolidado volverá a caer, pero mucho menos que el nefasto 2020. Nosotros, en Síntesis Financiera, vemos el PIB no petrolero con un descenso de 5% y el PIB petrolero con un retroceso de 17%.

2.      Se habla de que hay un repunte del consumo asociado al fenómeno de los bodegones. En el Municipio Libertador que representa el 40% de la población de la ciudad de Caracas, apenas un 25% ha comprado alguna vez en esos establecimientos. ¿Considera que ese tipo de consumo es suficiente para reactivar a corto plazo la economía?

En el Municipio Libertador no está el grueso de los llamados bodegones. De hecho, creo que se ubican en zonas donde hay una demanda más fuerte. Lentamente se han extendido con unas versiones de mini-bodegón o quiosco para atender los caprichos eventuales que se puedan dar lejos de las zonas donde iniciaron. Pronto veremos la “buhonerización” de los bodegones si las ventajas de la importación se mantienen.

Se ha observado una reanimación del empleo formal en los locales, así como del “delivery” formal e informal que han provisto espacio a una pequeña porción de los habitantes de municipios tradicionalmente de menores ingresos, donde comienza a observarse que la informalidad dolarizada ha provisto algún ingreso adicional a esas familias. 

3.      Por otra parte, esos comercios están asociados a la dolarización que de hecho experimenta la economía venezolana. Ello le imprime un sesgo a la inequidad a una economía con la dolarización que se observa en Venezuela. ¿Es partidaria usted de una dolarización formal de la economía?

Discutir los pros y contra de la dolarización formal en el actual contexto del país puede parecer un asunto secundario, toda vez que suponiendo que se esté a favor por su indiscutible efecto estabilizador, no podemos llevar a cabo una dolarización formal a cabalidad en el actual contexto político.

Sin embargo, sí cabe hacer un par de señalamientos: sacrificar instrumentos de política monetaria y fiscal es un costo lamentable, que denota que la sociedad toda no es capaz de hacer un compromiso de estabilización, que no ha logrado hacer de la estabilidad un paradigma.  También merece la pena señalar que la sustitución de la moneda propia por una ajena tiene el reto inicial del establecimiento del tipo de cambio al cual se va a retirar la masa monetaria autóctona. Escogerlo mal también puede encajonar al país en un tipo de cambio sobrevaluado y condenarlo al bajo crecimiento para siempre. Tanto más debe haber una estimación realista de la capacidad de generar dólares de la economía. Se corre el riesgo de que quienes promuevan la aceptación de la dolarización banalicen el desafío. Por ejemplo, que prometan niveles de salario en dólares que no sean sostenibles.   

Son muchos los países en los que se discuten la conveniencia o no de una dolarización, pero la discusión termina quedando de lado porque la dolarización de facto es un hecho sobrevenido que crea presiones, e incluso la necesidad de avanzar en ese camino, porque las empresas ven en la gestión dolarizada un asomo de estabilidad. Es una forma de salir de la volatilidad de ganancias o pérdidas cambiarias inesperadas.

Esa parece ser la circunstancia de Venezuela, además la dolarización ha agilizado algunas actividades y ha provisto el medio de pago que las autoridades no han sabido proveer desde hace años. Creo que se continuará avanzando pragmáticamente, de manera desordenada y sin plan porque las autoridades ni quieren ni pueden asumir obligaciones en moneda extranjera. Así que podríamos ver parcialmente la colecta de tarifas o servicios públicos opcionalmente en dólares. Pero no una cabal y completa. En la medida que esta dolarización se profundice también se verá el verdadero tamaño al que ha sido reducida Venezuela.

4.      En ese mismo orden de ideas el Gobierno lanzó la idea de las Zonas Económicas Especiales. ¿Cómo evalúa usted esa propuesta? ¿La fe factible?

La promoción de inversiones es extremadamente difícil para una forma de gobierno con la trayectoria y el sesgo sobre-regulador que ha minado tanto su credibilidad. A este importantísimo problema de la falta de confianza se suma el entorno de sanciones que obliga a seleccionar muy bien los sectores y relacionados con los cuales invertir cerca del sector público.

Entiendo que con las ZEE se aspira a crear espacios donde el gobierno se repliega y cede ventajas y espacio de operación al margen del marco legal ordinario prevaleciente. Las prioridades parecen estar puestas en petróleo y el Arco Minero, pero ojalá pudiera pensarse en otros sectores.

Cada sector tiene su ventaja y su obstáculo a superar. Por ejemplo, en petróleo proponer estructura de negocios desligadas de entes y personas sancionadas.  No sé si el secreto que propone la Ley antibloqueo sea suficiente. No lo es para las empresas con reputación. Para las empresas estatales, la consideración será esencialmente geopolítica. Por ejemplo, para China libertad plena de acción en materia petrolera empresas quizás sea atractiva y muy productiva, pero deberá poner en balance su política exterior que está en fase de reconsideración con la nueva administración norteamericana. El aspecto deplorable de todo ello sería la profundización de la falta de rendición de cuentas sobre las condiciones bajo las cuales se estarían entregado espacios de operación y la absoluta discrecionalidad sobre los ingresos que provean las actividades que se desarrollen.

Por lo que toca al Arco Minero, allí la opacidad y el caos reinan desde los años en que se le bautizó con ese nombre. Allí no hay un control cabal por parte del Estado, de manera que no puedo sino estar expectante sobre lo que hagan…si es que informan al país.

 En resumen, creo que efectivamente habrá algún movimiento, pero dudo que se produzca una corriente de inversión como la que se produciría con un buen plan económico y un equipo económico con la gobernabilidad que da un sólido acuerdo nacional.

6.      Finalmente, la producción petrolera no termina de recuperarse de forma firme y sostenida. ¿Cuáles factores están influyendo en ese fenómeno?

La industria petrolera arrastra todas las consecuencias de una mala gestión desde el momento en que se le consideró un instrumento de poder y no un instrumento de desarrollo. Se la dejó exangüe hace años. Carente de capital humano y financiero suficiente para acometer una recuperación apropiada. El grado de deterioro acumulado la ha dejado con muy pocos grados de libertad para avanzar en las estrategias que se proponga acometer.

Un buen ejemplo, es la situación actual donde ha buscado atender el consumo nacional de combustible con producción nacional sacrificando crudo exportable.  Eso indica que no hay capacidad para levantar suficiente producción para atender la precaria producción de las refinerías y simultáneamente atender la producción de crudo diluido. A su vez ello refleja la gravedad de la situación en los campos de Monagas, ausencia de gas natural asociado a suficiencia y la deplorable condición de las plantas de compresión y reinyección de gas. La frecuencia de los accidentes da cuenta de ello y el mas reciente de ellos expuso la vulnerabilidad toda de la industria, cuando hubo que detener la operación de carga en el Puerto de Jose así como la producción en la Faja.

Al parecer la recuperación que comenzamos a ver en meses recientes se detendrá y con ello pueden declinar las exportaciones, las cuales, además, ya no cuentan con tanto inventario para exportar. Así que, o importamos combustible y exportamos crudo, o abastecemos algo de combustible nacional y sacrificamos volumen exportable de crudo diluido.

Ese será el andar de nuestra industria petrolera hasta tanto no se produzca el cambio político que aporte la credibilidad necesaria a los planes y el financiamiento necesario, así como el completo levantamiento de sanciones. A falta de ello, todo queda en manos de las condiciones en las que se entregan espacios operativos a eventuales socios estatales, con muy poca autonomía nacional. Quizás para eso sean las ZEE.