las cifras del Indicador Mensual de Actividad Económica del OVF,  en 2024 la actividad económica de Venezuela registró una expansión de 3,9%.  En el cuarto trimestre de ese año se observó una desaceleración en el ritmo de crecimiento debido al aumento significativo de los precios como consecuencia de la depreciación de la moneda.

Conviene destacar que más de 70% de ese incremento de la actividad económica se explica por el fuerte aumento de la producción petrolera,  cifrada durante el año 2024 en 12,3% y explicada en buena medida por el aporte de Chevron, en tanto que la actividad económica no petrolera acusó un alza de 3,9%.

Aunque el gasto público, la recaudación tributaria como variable que aproxima el consumo y el crédito bancario registraron un repunte, ello no fue suficiente para conferirle a la economía un mayor dinamismo, en vista de la debilidad que estaría mostrando el consumo privado en vista de un nivel bajo de las remuneraciones de los trabajadores, especialmente los del sector público. 

durante los nueves meses transcurridos de 2024, es decir los tres trimestre de 2024, la actividad económica denotó un aumento de 3,8%, de los cuales el sector petrolero creció 11,9% y la economía no petrolera 3,2% no obstante los significativos aumentos del gasto en 53,3% y el crédito bancario de 58,4%, ambos en términos reales. Estos resultados de la actividad  económica total coinciden con los reportados en la Encuesta de Expectativas Económicas que realiza el OVF.

Al considerar el valor del índice de actividad económica  del tercer trimestre de 2024 medida respecto al tercer trimestre de 2018, se aprecia que el nivel de producción la economía en ese trimestre de 2024 se ubicó 31% por debajo del nivel de 2018.

Durante el tercer trimestre de 2024 la actividad económica registró un aumento de 5,9% en términos interanuales. Ese resultado obedeció determinantemente al aumento de la producción petrolera en 13,0% y en menor medida a la actividad no petrolera cuyo crecimiento alcanzó  4,8%. A nivel del trimestre en referencia se registraron aumentos significativos en la recaudación del IVA, el crédito bancario y especialmente el gasto del gobierno.

El indicador de actividad económica mensual del OVF muestra que la economía se expandió 3,6% durante el segundo trimestre de 2024, mayor al 2% del trimestre anterior, ambas cifras en términos interanuales.

A nivel de actividades, la producción de petróleo aumentó 2,4%, sustancialmente menor que el 21,6% del trimestre previo, en tanto que la no petrolera creció 3,7%, determinada por el mayor gasto, expresado en una aumento sustancial de la liquidez real y la mayor recaudación del IVA debido a la disminución de la inflación observada en la primera parte del año.

La actividad económica en 2023 cerró con una caída de 1,2% a nivel trimestral, luego de las contracciones del primer y segundo trimestre de ese año, durante el tercero y cuarto trimestre la economía logró recuperarse pero a un nivel insuficiente para revertir las disminuciones de los primeros seis meses. 

Este resultado se explica por una caída en el gasto real de consumo, reflejado en una retracción  de la recaudación real del IVA y por una contracción real del gasto del gobierno. Por su parte, la liquidez monetaria real durante el cuarto trimestre, también reflejó una menor transaccionalidad como expresión de la menor producción y ventas reportadas por los sectores de manufactura y comercio. La no recuperación del poder de compra del ingreso de los hogares, subyace a la raíz de este mediocre  desempeño económico.

De esta manera, la declinación de la actividad económica no petrolera (-10%) no pudo compensar el  crecimiento promedio de 12,4% en la actividad petrolera. La actividad no petrolera representa el 88% del PIB por actividades y su dinámica ejerce un efecto dominante sobre el desempeño de la economía.

Los datos del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) calculado para los primeros nueve  meses de 2023 sugieren que la actividad económica reflejó una caída de 2,4%, respecto a similar lapso de 2022, con lo cual se revierte el comportamiento del citado indicador durante el año pasado, el cual exhibió un aumento de 14,8%. No obstante esta tendencia de los tres primeros trimestres de 2023, conviene destacar que en el tercer trimestre, la economía venezolana salió de la recesión al crecer 2,4%.

A lo largo del tercer trimestre de 2023 los principales componentes del IMAE mostraron mejoras, como fueron los casos de la producción petrolera, el crédito bancario y de manera considerable el gasto fiscal en tanto que la recaudación del IVA en términos reales experimentó una modesta disminución. El IVA se usa en el indicador como una variable sucedánea del consumo privado en tanto que el gasto fiscal se aproxima por los movimientos de la cuenta de la Tesorería Nacional mantenida en el BCV. El comportamiento de la recaudación del IVA presenta una aparente contradicción con la mayor expansión fiscal y con el hecho que las remuneraciones reales del sector privado aumentaron  durante el tercer trimestre de 2023 aunque las del sector público cayeron de manera significativa.

El comportamiento futuro de la economía va a depender crucialmente del comportamiento de la producción petrolera, en particular si se mantiene la flexibilización de las sanciones.

De acuerdo a las cifras del Observatorio Venezolano de Finanzas la economía venezolana entró en un nuevo ciclo recesivo por cuanto durante dos trimestres consecutivos el Índice Mensual de Actividad Económica registró sendas contracciones.  Así, el indicador denotó una caída de 7,6% durante el primer trimestre de 2023 y de 6,3% en el segundo trimestre.  La cifra correspondiente al primer trimestre fue revisada con información más actualizada y de una disminución del indicador de 8,3% se reestimó en -7,6%.   Al considerar el primer semestre de 2023 respecto a similar periodo de 2022 la actividad económica se contrajo 7%.

Esta caída en el nivel de actividad económica ocurrió en un contexto de aumento de la producción petrolera, la cual no pudo compensar las declinaciones que se observaron en factores que determinan el comportamiento de la demanda agregada interna.

De esta manera, el gasto público real aproximado por las existencias en la Tesorería Nacional, el crédito bancario real, las ventas del comercio en términos reales y consecuentemente la recaudación del IVA, mostraron contracciones en el trimestre en referencia.

Es importante señalar que la debilidad de la demanda agregada de la economía tiene relación con al menos dos elementos importantes. En primer lugar, un nivel significativamente bajo de remuneraciones de los trabajadores, especialmente de los empleados del sector público incluyendo a más de cuatro millones de pensionados del Seguro Social que devengan menos de US$ 5 mensuales y en segundo lugar, la política de encaje bancario de 75% que inhibe cualquier financiamiento a los sectores económicos que pueden mover la economía a corto plazo.

El Indicador Mensual de Actividad Económica que elabora el Observatorio Venezolano de Finanzas, correspondiente al primer trimestre de 2023 sugiere que la actividad económica de Venezuela registró una caída de 8,3% cuando se compara con el primer trimestre de 2022. Esta situación ha reforzado en comportamiento a la desaceleración del ritmo de la producción de bienes y servicios que se viene apreciando desde el segundo trimestre de 2022, tal como se muestra a continuación, de acuerdo con las tasas anualizadas de crecimiento del citado indicador.

· Primer trimestre 2022: 18,6%· Segundo trimestre 2022: 15,8%· Tercer trimestre 2022: 11,5%· Cuarto trimestre 2022: 9,15

· Primer trimestre 2023: -8,3%

El Observatorio Venezolano de Finanzas advirtió en su oportunidad que si bien hubo un elevado crecimiento de la economía en 2022, cifrado en 13,3%, el mismo obedeció esencialmente a la recuperación de la producción petrolera desde niveles muy bajos en 2022 y mientras que se comenzó a observar desde junio de 2022 una ralentización del impulso que venía registrando la economía, especialmente en sector comercio.

Desde el punto de vista de la oferta, el principal motor que mueve la economía es la producción petrolera y ésta durante el primer trimestre de 2023 acusó una caída cuando se compara con el primer trimestre de 2022, no obstante el importante aumento de la extracción de crudos por arte de Chevron al pasar de 50.000 barriles diarios en 2022 a más de 90.000 barriles diarios durante el primer trimestre de 2023, lo que pone de manifiesto que el esfuerzo propio de PDVSA cayó de manera pronunciada.

Similarmente, recientemente Conindustria, la cámara industrial fundamental de Venezuela, explicó que el primer trimestre de 2023 no había sido bueno y que esperaba una recuperación para el segundo trimestre, sin embargo su indicador de volumen de reducción correspondiente a enero de 2023 disminuyó 5,3%.

Desde el punto de vista de la demanda agregada, de acuerdo con Ecoanalítica el volumen de ventas del comercio en el Área Metropolitana de Caracas disminuyó 13,3% respecto a similar período de 2023, lo cual se corresponde con lo reportado por el Observatorio Venezolano de Finanzas quien consignó para 2023 un estancamiento de las remuneraciones de los trabajadores del sector comercio y servicios del Área Metropolitana de Caracas y una fuerte contracción de las remuneraciones en el sector público. Al conjugar, los factores de oferta y los de demanda reseñados se entiende está declinación de la actividad económica en los primeros tres meses de 2023.

Conviene comentar igualmente, que el gasto del gobierno durante el primer trimestre denotó una caída en términos reales, debido a la inflación de 501% en el primer trimestre de 2023. La recaudación del IVA reportada por el superintendente del Seniat vía twitter, presenta graves inconsistencias, primero porque no se publica en un archivo Excel u otro formato con el suficiente nivel de detalle, y segundo porque se trata de una referencia nominal que requiere ser ajustada por la inflación, al igual que el crédito bancario.

Estos elementos podrían estar indicando el inicio de otro ciclo recesivo de la economía venezolana.

1.      Según el Indicador Mensual de Actividad Económica del Observatorio Venezolano de Finanzas, durante el cuarto trimestre de 2022 la economía venezolana registró un crecimiento de 9,1%, inferior a los registrados en los trimestres anteriores de ese año:

a.       I trimestre: 18,6%

b.      II trimestre: 15,8%

c.       III trimestre: 11,5%

d.      IV trimestre: 9,1%

Luego de haber salido la una prolongada recesión que comenzó en el cuarto trimestre de 2014 y que concluyó en el segundo trimestre de 2021 (veintiséis trimestre de recesión), la economía entró en una fase de recuperación en el segundo trimestre de 2021, pero que ya muestra signos evidentes de agotamiento, al desacelerarse su ritmo de expansión. Tomando en cuenta todo el año 2022, el indicador sugiere  un crecimiento de 13,3%

2. Esa ralentización de la actividad económica ha obedecido principalmente, al estancamiento de la producción petrolera, a las restricciones al acceso al crédito bancario dada la política de encajes del BCV y a la depreciación del bolívar y la consecuente inflación, especialmente en el cuarto trimestre, lo que ha disminuido poder de compra de las remuneraciones de los trabajadores.

3. Al comparar el Índice de Actividad Económica de 2022  con el de 2013 se aprecia que el tamaño de la economía venezolana en 2022 fue 26% del que la misma tenía en 2013, o equivalentemente que la economía perdió 74% de dimensión. Ello sugiere la significativa merma de capacidades productivas de Venezuela, en áreas sensibles como el petróleo, la manufactura, la construcción y los sectores agroalimentario y financiero. 

El Observatorio Venezolano de Finanzas ha realizado una actualización del indicador mensual de actividad económica, variable esta que sirve de proxy para seguir la evolución del PIB en Venezuela.  Conviene descartar que desde marzo de 2019 el BCV no ha publicado  las cuentas nacionales y por tanto no se conoce oficialmente el comportamiento de la actividad económica. De allí la importancia de los datos que se presentan.

Se  realizó un empalme de las series con el correspondiente cambio de año base, para  lo cual se escogió como período de referencia Diciembre 2018=100. De esta manera, se publica el índice citado desde el primer trimestre de 2010.

Igualmente, se realizaron cambios metodológicos en la base anterior (2007) y en la nueva de 2018 al incorporar variables nuevas, debido a que algunas se dejaron de editar, por  parte de los organismos públicos. Así, se incorporó la recaudación tributaria no petrolera y el crédito bancario, ambas en términos reales. Por su parte, se emplearon un  método de agregación lineal y otro no lineal y el promedio de ambos es el resultado  que se publica.

Como se puede apreciar en lo gráficos anexos, Venezuela registró una caída muy significativa de la actividad económica a partir del cuarto trimestre de 2014 para desde ese periodo encadenar veinticuatro (24) trimestres consecutivos de contracción económica que culminaron el primer trimestre de 2021, cuando se observó un crecimiento tenue. 

Finalmente, debe destacarse que el impulso de la expansión de la economía observado desde el cuarto trimestre de 2021 perdió fuerza a partir del segundo trimestre de 2022.

Según las estimaciones del Observatorio Venezolano de Finanzas, correspondientes al tercer trimestre de 2022, el Indicador Mensual de Actividad Económica refleja que el crecimiento de la economía se desaceleró considerablemente.

De esta manera, luego de experimentar expansiones  de 15,9% y 14,9% durante el primer y segundo trimestre de 2022, la actividad económica denotó un aumento de 9,8% durante el tercer trimestre del año en curso, significativamente menor que los de los dos trimestres previos. Esto significa una pérdida de dinamismo de la economía, debido principalmente al agotamiento de la base que permitió la citada expansión, a saber: los aumentos de la producción petrolera. Efectivamente, lo que ha ocurrido durante 2022 es que la producción petrolera la cual se sitúa en entre 650.000 y 700.000 barriles diarios promedio se comparaba con un nivel extremadamente bajo en 2021, de cerca de 550.000 barriles diarios de 2021.

Por tanto, ya en el tercer trimestre y previsiblemente en el cuarto trimestre de 2022, se esté alcanzando el nivel en el cual el aporte de la actividad petrolera al crecimiento comienza a declinar. Así, tras haber contribuido con 71% al aumento de la actividad económica total durante 2021, en el tercer trimestre dicho aparte fue 52%. El segundo factor que más contribuyó al ascenso de la actividad económica durante el tercer trimestre de 2022  fue el crédito bancario con 33,9%, esencialmente en el segmento corporativo. Del  resto de los componentes del indicador, la recaudación del IVA en términos reales como expresión del consumo privado y los depósitos de la Tesorería Nacional en el BCV igualmente en términos reales, como aproximación al gasto público, aportaron muy poco, debido al efecto diluyente de la inflación tanto sobre el monto del IVA recaudado como sobre el gasto ejecutado.

Un factor adicional que  limita un mayor ritmo de la economía lo constituyen los bajos salarios, especialmente los de la Administración Pública. Con remuneraciones de US$ 20 mensuales que incluyen salarios o pensiones más bonos es difícil apreciar una recuperación de la demanda agregada.