Ramón Castro. Licenciado en Administración de Empresas y Master en Administración. Ex vicepresidente de Deltaven, filial de Pdvsa

1.       ¿Cuál es la situación de la gasolina en Venezuela? ¿En qué condiciones está el complejo refinador?

La situación actual del parque refinador es de extrema precariedad tal como se evidencia por las colas de vehículos existentes en todo el país. El complejo refinador de Paraguaná ha tenido accidentes y paradas frecuentes en la planta catalítica y en otras unidades de producción, la refinería de El Palito ha estado detenida y ahora está reiniciando parcialmente sus operaciones, la refinería de Puerto La Cruz está produciendo parcialmente. Venezuela tenía una capacidad instalada de 1.300.000 barriles diarios y de acuerdo a las últimas cifras de OPEP para el 2021 procesó 270.000 barriles diarios o sea 20.7 % de su capacidad instalada.

La situación del parque refinador es producto de la consuetudinaria falta de mantenimiento, personal no capacitado en las reparaciones, así como repuestos inadecuados por desconocimiento del diseño y operación de todas las refinerías venezolanas.

La escasez de gasolina se explica por las fallas en el sistema refinador y el sistema de distribución venezolano así como la incapacidad económica para importar los productos necesarios para satisfacer las necesidades del consumidor venezolano (máximo 80.000 barriles diarios de gasolina y 60.000 barriles diarios de diésel) y el continúo suministro, a pesar del déficit, a la República de Cuba más  el contrabando, producto de los diferenciales de precio con Colombia y el Caribe.

2.       ¿Cuáles medidas deben adoptarse para solventarla escasez de gasolina?

Es imprescindible detener cada una de las refinerías, evaluarlas integralmente y realizar todos los protocolos pautados y experimentados desde hace tantos años, utilizando los repuestos adecuados, el personal técnicamente capacitado así como empresas de reconocida solvencia internacional a nivel técnico y financiero para su puesta en marcha, cuando se esté absolutamente seguro de su viabilidad técnica y económica, a fin de evitar paradas intempestivas y daños mayores a estas delicadas instalaciones. Para compensar el volumen dejado de producir mientras estén paradas las refinerías es indispensable importar de otros países como se hizo en el pasado.

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Leonardo Vera.

Economista UCV. Doctor en Economía. Profesor Economía UCV. Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas

En efecto, existe un elevado riesgo de que la breve recuperación económica que exhibió Venezuela entre mediados de 2021 y 2022 se revierta en 2023. Si bien las agencias y analistas esperaban a finales del pasado año un crecimiento para Venezuela en una banda entre 5 y 6,5 por ciento, la fuerte depreciación del bolívar y la onda inflacionaria que se le vino al país encima entre noviembre y febrero secó el poder adquisitivo de la gente y mermó sensiblemente el consumo.  Allí vale apuntar que el consumo ha sido la pieza fundamental de la recuperación. Consolidar un crecimiento para el año 2023 como el proyectado meses atrás luce a estas alturas prácticamente imposible.

Los ingresos salariales en dólares del sector privado están ahora estancados y los ingresos en bolívares de los trabajadores y dependientes del sector público no cambian desde hace más de un año, en un contexto donde la inflación interanual está por encima del 500 por ciento. Así que la demanda de bienes y servicios se ha venido a menos. 

La contracción de la actividad económica del primer trimestre no es sorpresa para nadie y entre las pocas palancas potenciales que vislumbramos para evitar una nueva caída de la actividad en el segundo trimestre está el esperado ajuste en el salario mínimo, las pensiones y en las tablas salariales del sector público. Pero incluso un escenario como ese está lleno de interrogantes. Por un lado, el gobierno de Nicolás Maduro atraviesa una crisis fiscal que no le permite salirle al paso cabalmente a las nuevas obligaciones salariales y no muestra señales de querer sacar al país del aislamiento financiero internacional.

Por otro, aun haciéndose de algunos recursos financieros, no todo el incremento salarial se va directo al consumo si los beneficiarios deciden en masa atesorar los recursos. Nada hace prever que otras palancas como la inversión (pública y privada) reaccionen. Queda residualmente la esperanza de una mayor recuperación de la producción y de las exportaciones petroleras, sin embargo, ese es un sector que ya no tiene los enlaces con el resto de la actividad económica de antaño, y su potencial para distribuir renta es hoy también mínimo.

María Antonia Moreno
Profesora Investigadora de la Universidad Catolica Andres Bello.

Senior Economist Analyst and Consultant with experience in Macroeconomics, Public Finance and Public Sector Economics.

En general, agotado el impulso de la flexibilización cambiaria y de los precios, la probabilidad del retorno a una contracción del producto en Venezuela es alta, porque las políticas macroeconómicas del gobierno para impulsar el crecimiento real y la estabilización de la inflación se sustentan en expectativas de recursos externos que podrían no concretarse y porque, por sí mismas, son insuficientes para lograr dichos objetivos.

En lo inmediato, se pueden mencionar dos factores, entre los que podrían reducir la contribución fiscal petrolera más allá de lo que las cifras actuales de producción y exportación de crudo y las condiciones del mercado internacional del petróleo permiten estimar. Por una parte, la situación financiera de PDVSA podría ser aún peor, dadas las denuncias de corrupción del manejo de la empresa difundidas por el propio gobierno; por la otra, sin las inversiones en servicios públicos, la producción de las empresas mixtas del sector, podría ser menor que la potencialmente esperada (incluida la proveniente de la reanudación reciente de las operaciones de Chevron Corporation). De concretarse estas condiciones, habría que rebajar la tasa de crecimiento proyectada para el PIB petrolero real del país.

Las mayores dificultades del gobierno, de privar estas condiciones, se transmitirían hacia el resto de la economía, a través de una menor oferta de divisas y de un menor nivel real del gasto público. Ambos efectos inducirían una reducción de la tasa de crecimiento del PIB del sector privado, vía el encarecimiento de las importaciones requeridas para el desenvolvimiento de las actividades productivas del sector y vía la caída de la demanda del sector público.

Contrarrestar esos efectos no es posible con las actuales políticas macroeconómicas, porque ellas están diseñadas solo para esterilizar la expansión de la liquidez de origen fiscal. Mientras esta última causa apreciación cambiaria, por su impacto inflacionario; la represión financiera obstaculiza el crédito. Ambos efectos terminan por desestimular la actividad productiva y, paradójicamente, afectar la propia posibilidad del fisco de mejorar y sostener niveles robustos de recaudación de ingresos fiscales; i.e., mediante el crecimiento del PIB.

Misael Díaz.

Economista UCV. Ex jefe del Departamento de Cuentas Macroeconómicas del BCV

Antes de responder considero importante recocer el esfuerzo que se está realizando desde la iniciativa privada, en especial al OVF, por generar estadísticas en un país donde se tiene como política la opacidad informativa y la manipulación de los datos. Hacer estadísticas es una labor compleja, en especial cuando se trata de medir la actividad económica.

Para el momento, finales de abril, hay poca información para argumentar de forma más objetiva una respuesta a esta interrogante. No obstante, considerando algunos indicadores y la dinámica económica, desde la mejoría que ha registrado la actividad productiva a partir del tercer trimestre de 2021 por diversas razones, entre las que destacan  a) un mayor gasto privado propiciado por relajamiento de controles y la posibilidad de transar en divisas, b) mayores ingresos petroleros  incrementaron el flujo de divisas y los ingresos fiscales que permitieron elevar el gasto, a pesar de persistir un fuerte déficit que al financiarse vía emisión monetaria sigue provocando elevada inflación, con todas las consecuencias que produce.

Con esta dinámica se impulsó una recuperación; en una economía devastada luego de treinta trimestres de contracción, con incrementos anualizados de dos dígitos en los primeros trimestres de 2022, no obstante, a partir del tercer trimestre, estudios de opinión empresarial y  sectoriales, inician a señalar una importante desaceleración, situación que en mi criterio ha continuado, acentuada por los brotes inflacionarios (entre Nov22 y Ene 23), hasta el primer trimestre de 2023, manteniendo la actividad productiva no petrolera en zona positiva, pero con un ritmo mucho menor, respecto a los resultados trimestrales de 2022, hasta ahora reportados por el BCV.

Paso a comentar algunos indicadores.

  1. La recaudación fiscal no petrolera. En el IT 2023, valorado en dólares, estimamos que alcanza a USD 1.375 MM, un alza de 30% anualizado y en valores reales 32% más alto. En el caso del IVA, a valores reales, estimamos un alza de 34% anualizado (IT23/IT22) con una caída de avance (IT23/IVT22) de 2%.
  2. Las remuneraciones en dólares del sector comercio y servicios del OVF de la categoría obreros crecieron en el primer trimestre más de 30% anualizado (pasó de USD 96 en IT 22 a 127,8 en IT23), no obstante, que desaceleran respecto al cuarto trimestre . Si evaluamos la capacidad adquisitiva de esas remuneraciones, considerando la Canasta alimentaria del OVF, observamos que representó 26,5% de la canasta en el IT 22 y 32,6% en el IT23.
  3.  En el mismo sentido las remuneraciones del sector manufactura de CONINDUSTRIA valorados en dólares crece 23% anualizado en el IVT22.
  4. Estimamos que continúa el crecimiento real del gasto público en el primer trimestre, en especial por la vía de las transferencias a los hogares vía plataforma patria. Se puede resaltar el bono de “guerra económica” cancelado a partir de enero a trabajadores de la Administración Pública (USD 30 mensual).
  5. El crédito bancario promedio en IT2022 fue de US$ 300 millones, en el IT2023 es más de US$ 800 millones. No obstante que son niveles muy bajos es un incremento anualizado de más de 160%.
  6. Algunos gremios importantes que llevan registros sistematizados como ANSA (Asociación Nacional de Supermercados y afines) reportan crecimiento (9%) en el consumo en unidades durante los tres primeros meses del año.

Estos serían algunos indicadores indirectos y percepciones que nos hacen pensar que por la vía del gasto hay elementos para considerar que, al menos hasta el primer trimestre de 2023, la economía venezolana mantendría un crecimiento anualizado con un ritmo mucho menor al registrado durante el primer trimestre de 2022. 

Esto en términos globales, por actividades económicas la situación es muy heterogénea, por lo que es factible que algunas actividades presenten caídas anualizadas en el primer trimestre de 2023.

Finalmente, de no generarse condiciones que dinamicen nuestras exportaciones y mejore la capacidad adquisitiva de los trabajadores a la vez que se promueve la creación de empleos, es probable que en el tercer o cuarto trimestre de 2023 se pueda entrar en un periodo contractivo. 

El Gobierno promovió la dolarización y ahora pareciera que quiera desdolarizar la economía. ¿Cómo aprecia usted este proceso de desdolarización? ¿Lo ve factible?

Daniel Cadenas Profesor de Economía UCV

Si un gobierno quiere revertir una dolarización de facto, lo primero que debe hacer es velar porque el fenómeno no se instale y se profundice. Una vez que una dolarización de facto alcanza cierto umbral, el fenómeno es muy poco susceptible a ser revertido. Eso no es un deseo ni un juicio de valor, sino un hecho estilizado que proviene de observar todos los casos históricos de dolarización de facto. En la literatura sobre sustitución de monedas y activos se habla incluso de la “irreversibilidad” del fenómeno. Si el gobierno venezolano quería desdolarizar la economía, debió empezar por allá en 2017 o a más tardar en 2018, cuando la dolarización estaba en sus fases más incipientes. Una vez que una dolarización ha alcanzado el grado de profundidad que existe en Venezuela hoy, el fenómeno tenderá a persistir, probablemente durante décadas.

Quizás lo que sucede, es que los actuales responsables de la política económica piensan ingenuamente (o por ignorancia) que la dolarización es reversible porque una vez que se eliminen sus causas el fenómeno debería tender a desaparecer, o habría que acelerar su desaparición mediante medidas coercitivas al no tener sentido. Las dolarizaciones de facto surgen por varias causas, entre las cuales, ocupa un lugar relevante la inestabilidad económica y un entorno con inflación muy elevada. En Venezuela, la combinación de un colapso macroeconómico y una hiperinflación, crearon el contexto favorable para que el fenómeno se instalara y se profundizara. ¿Es reversible la dolarización venezolana? Pareciera que no y explicamos las razones a continuación.

En economía, existen fenómenos que surgen por la presencia de un estímulo, pero que luego de que dicha causa cesa o deja de existir, el fenómeno continúa existiendo. Esos fenómenos que se comportan de esa forma, se dice que presentan “Histéresis”. Las dolarizaciones de facto presentan “Histéresis”, pues la evidencia empírica muestra que una vez que la causa que la origino desaparece (la inestabilidad económica y la muy alta inflación), el fenómeno persiste. En la literatura sobre la persistencia de las dolarizaciones de facto, se habla del efecto “trinquete” o “ratchet”. Un trinquete o ratchet es un mecanismo en forma de rueda, que está diseñado de tal forma que permite que la rueda gire en una dirección (generalmente hacia adelante) pero impide que gire en la contraria (hacia atrás) Las dolarizaciones de facto son así: llegan a un umbral, en el cual una especie de gatillo invisible que está instalado en la mente de los agentes económicos, impide que la rueda de la dolarización gire hacia atrás y se revierta el fenómeno.

Las causas que explican la irreversibilidad o persistencia de la dolarización de facto, aun después que la economía se estabiliza, son las siguientes:

  1. Persistencia del Trauma Inflacionario: Las teorías tradicionales de sustitución de moneda atribuyen la irreversibilidad a recuerdos duraderos de la inflación pasada. En consecuencia, la inflación pasada, más que las tasas de inflación actuales, induce altas expectativas de inflación y la dolarización de los pagos incluso después de años de estabilidad macroeconómica.
  • Elevados costos fijos para cambiar de nuevo a la moneda local: De acuerdo con la visión de sustitución de moneda, se asume que el cambio de moneda nacional a extranjera como medio de pago, que resulta de una alta inflación doméstica, es un proceso costoso y duradero. Por lo tanto, mientras los beneficios de usar el dólar sean mayores que los costos asociados con el cambio de denominación monetaria de las transacciones, la tasa de inflación interna puede bajar, sin inducir cambios en el grado de dolarización.
  • Externalidades de Red: Se supone que los usuarios de la misma moneda (el dólar) disfrutan de efectos indirectos positivos por dicho uso.  Por un lado, esto significa que cuantas más personas utilicen la moneda extranjera como medio de intercambio (cuantas más personas estén conectadas a la red de pagos de la economía dolarizada), menores serán los costos de transacción. Por otro lado, el cambio entre monedas en el pago (cambiar de dólar a bolívar como medio de pago), implica costos que pueden inhibir el retorno a la moneda local incluso después de la estabilización. En resumen, una vez que la dolarización ha alcanzado un cierto umbral, el costo de transacción usando el dólar cae por debajo del costo de volver a cambiar a la moneda nacional y la dolarización se vuelve irreversible.

La dolarización también tiene desventajas significativas, que podrían contrarrestar sus beneficios y así motivar a las autoridades del país a adoptar la desdolarización como un objetivo de política. Dos desventajas obvias (para el gobierno) son:

  1. La dolarización limita la efectividad de la política monetaria.
  • Los países dolarizados pierden parte o la totalidad de su señoreaje. La pérdida de ingresos depende del grado y tipo de dolarización y podría ser grande para economías con alta sustitución de moneda. Además, el uso de moneda extranjera también significa que el país paga implícitamente cierto señoreaje a los emisores de las otras monedas (dólar, euro, peso).

La desdolarización exitosa generalmente requiere una combinación de políticas macroeconómicas y medidas microeconómicas para mejorar el atractivo de la moneda local frente a la moneda extranjera. En el contexto de la estabilización macroeconómica, varias medidas pueden fomentar la desdolarización. Estos van desde medidas basadas en el mercado, que brindan incentivos para revertir la sustitución de monedas, hasta medidas que prohíben o limitan estrictamente el uso de divisas (desdolarización forzosa). Estas últimas no parecen haber dado buenos resultados.

El Gobierno promovió la dolarización y ahora pareciera que quiere desdolarizar la economía. Cómo aprecia usted ese proceso de desdolarización? Lo ve factible?

Rosamnis Marcano. Economista UCV. Mater en finanzas IESA

Existen pocas experiencias de desdolarización exitosa. Dos de ellas son los casos de Israel y Polonia. En ambos casos no se usaron medias coercitivas sino acciones basadas en el mercado. Si se quiere adoptar una política de desdolarización exitosa, bien valdría la pena revisar la experiencia de otros países ha demostrado lo difícil que es revertir el proceso de dolarización, y el gobierno venezolano no está siguiendo el camino de aquellos países que han tenido éxito. En primer lugar, no hay un plan macroeconómico creíble que permita generar confianza en el bolívar, comenzando porque el gobierno ni siquiera ha publicado cifras que reflejen el estado de las finanzas públicas. Por otro lado, aunque la inflación se ha desacelerado notablemente, aún está sobre los 3 dígitos, muy lejos de considerarse estable. Además, las institucionalidad en Venezuela está debilitada, no hay autonomía del Banco Central y, por lo tanto, es difícil confiar en que el mismo ejecutará un plan a largo plazo que fomente el uso del bolívar.

Al contrario, el plan del gobierno se centra en castigar el uso del dólar. La introducción del IGTF, aunque ha formado parte de la exitosa desdolarización en Bolivia, solo es una parte de un plan macroeconómico mayor. El gobierno está dejando de lado las medidas fundamentales, y está tratando de imponer el uso del bolívar, en lugar de generar confianza en la moneda local.  Por lo tanto, no creo que este intento de desdolarización sea factible.

El Gobierno promovió la dolarización y ahora pareciera que quiere desdolarizar la economía. Cómo aprecia usted ese proceso de desdolarización? Lo ve factible?

Pablo Polo. Profesor de Economía Universidad de Carabobo

A mi modo de ver, no se puede decir que el gobierno promovió la dolarización, simplemente bajaron la presión sobre el uso del dólar y “legalizaron” las transacciones en dólares, aun cuando de manera oficial no se estableció ningún precio público en divisas, utilizando el petro como proxy del uso de la divisa. El uso de la divisa para transacciones genero una estabilidad que permitió de manera paulatina bajar la presión sobre el bolívar, eso aunado a una coyuntura positiva del mercado, permitió al gobierno mantener el tipo de cambio oficial anclado por el periodo más largo en la historia reciente, esto no ha venido sin un costo, más de 800 millones de dólares se han quemado en la tarea de respaldar la tasa de cambio oficial en un valor cercano al histórico Bs/US$ 4,30.

El proceso actual donde se busca a través de un impuesto a las transacciones en divisas, fomentar el uso del bolívar para las transacciones de las grandes empresas, lo que refleja es el volumen de transacciones que se realizan fuera del circuito de la banca nacional y que por tanto eludían el impuesto sobre transacciones financieras establecido, las cifras no oficiales hablan de una cifra cercana al 60% de las operaciones se estaban realizando con divisas, eso nos decía que el 60% de las transacciones estaban eludiendo el impuesto de 2% establecido a los pagos en bolívares por parte de los contribuyentes especiales. La modificación de este impuesto, supone que quien pague con divisas desembolse un 3% en lugar de un 2%. La gran pregunta es cuán manejable es la aplicación de un impuesto de este tipo, y cual su impacto en el funcionamiento de la economía y la dinámica de los precios.

Existen en circulación unos 2.800 millones de dólares en la economía, la liquidez es apenas un 50% de esa cifra, por lo cual no es de extrañar la estabilidad que ha mostrado el tipo de cambio. La pregunta es: ¿Es sostenible esa estabilidad ante un incremento de la liquidez y un aumento de la demanda por bolívares para realizar las transacciones? La reciente oferta de títulos indexados por parte del BCV, lleva a pensar que el ajuste salarial origina un crecimiento de la liquidez que preocupa hasta cierto punto al BCV, recordemos que la economía venezolana es hoy día la cuarta parte de lo que un día fue, esto permite un mayor grado de control. Para la economía crecer de forma importante y sostenida en el tiempo, no es posible con un volumen tan bajo de divisas, un crecimiento basado en el bolívar no es sostenible, primordialmente por la escasa producción interna y, en segundo lugar, porque a pesar de haber estabilizado la tasa de cambio, la confianza en el signo monetario sigue siendo escasa. Además, frente a un mercado internacional donde no puede apalancarse con bolívares, la demanda por divisas continuara siendo clave, aun para proyectos que se impulsen desde el sector público y más aún desde el sector privado.

El Gobierno promovió la dolarización y ahora pareciera que quiere desdolarizar la economía. Cómo aprecia usted ese proceso de desdolarización? Lo ve factible?

Domingo Sifontes. Profesor Economía Universidad de Carabobo

Es importante destacar que la dolarización implementada en Venezuela posiblemente se haya dado de la peor manera posible porque se llegó por inercia y no como parte de un plan y de existir un plan el costo ha sido muy elevado para la población. Luego de dolarizar de una manera muy particular: “a la venezolana” y salir formalmente de la hiperinflación todo indica que el gobierno desea desincentivar el uso del US$ para retomar el uso del Bolívar, como si se tratara de un tratamiento para el resfriado. Las preguntas que surgen son: ¿cómo incentivar el uso del Bolívar cuando ya perdió prácticamente todas sus funciones?, ¿Qué garantiza no regresar a la hiperinflación, solo la “estabilidad cambiaria”?, ¿Cuáles serían los costos asociados a “desmontar” un proceso que es bien visto por la población? Y ¿los beneficios?

El problema de “desdolarizar” en estas condiciones es que los bolívares son escasos y por más que los consumidores deseen pagar en bolívares no tienen cómo. Es cierto, el “pago mixto” se ha convertido en una experiencia poco agradable pero el nivel de pagos en US$ es tan alto que los bolívares solo sirven para complementar, más que ser tomado en cuenta como moneda principal. Revertir este proceso es peligroso y una apuesta arriesgada porque a todas luces los costos parecen mayores a los beneficios. Llegado a este punto, parecería mejor opción  profundizar en la estabilidad de un sistema bi monetario que eliminarlo, teniendo en cuenta que tal como funciona presenta fallas pero puede mejorarse, es decir, ante la imposibilidad de desarrollar un plan económico robusto que evite dolarizar plena o parcialmente se llega a esta instancia y esto parece ser mejor de lo que había antes. Recuperar la confianza en el bolívar sin un plan económico creíble no parece hoy una opción viable.

¿Cuál es la situación de PDVSA y de la industria petrolera? Cuántos barriles de petróleo está produciendo Venezuela actualmente?

Según las cifras  más confiables, Venezuela produjo en promedio durante 2021 unos 665.000 barriles diarios, cerrando diciembre en 872.000 barriles diarios. Sin embargo, en enero y febrero de 2022 la producción disminuyó a 857.000 barriles diarios y a 845.000 barriles diarios, respectivamente y se espera que en marzo igualmente haya una ligera caída hasta 825.000 barriles diarios.

De ese total alrededor de 825.000 barriles diarios cuánto produce PDVSA?

Lo que en PDVSA llaman esfuerzo propio, la producción de esa empresa es 38% del total, es decir cerca de 231.000 barriles diarios.

Delcy Rodríguez planteó que este año 2022 Venezuela va a producir 2.000.000 de barriles diarios. Usted lo cree posible?

Imposible. Ello implicaría aumentar la producción durante este año en más de 1.100.000 barriles diarios. Los dos únicos países que han logrado aumentar la producción en más de un millón diario han sido Estados Unidos y Arabia Saudita. Los mejores años en los cuales la producción petrolera de Venezuela aumentó fueron en 1971 con un incremento anual de 474.000 barriles diarios en la época de las concesionarias y en 2004 con 410.000 barriles diarios. En 1971 se trató de un buen momento de la industria petrolera, con todas las concesionarias trabajando a tiempo completo.

Lo máximo que podemos alcanzar en 2022 son 1.000.000 de barriles diarios si se resuelve el caso de la deuda con Chevron a quien PDVSA le debe ms de US$ 2.000 millones y se flexibilizan las sanciones

Carlos García

Economista UCV. Master en Economía CGU Claremont University. Ex Gerente de Administración de Reservas del BCV y Jefe de la Oficina de Estudios Internacionales del BCV.


¿Estamos frente a un nuevo orden mundial? ¿Puede Occidente arreglárselas sin el petróleo y el gas de Rusia?

El ascenso de China como principal economía mundial ha venido rehaciendo el viejo orden internacional constituido en torno a Estados Unidos y Europa y ello se ha visto reforzado con la transición energética hacia un modelo de producción con menores emisiones de gases de invernadero en tanto que el gigante asiático lidera la capacidad instalada de producción de energía renovable y la de fabricación de componentes para la elaboración de paneles solares y aerogeneradores.

Por si fuera poco, China está adelante en la carrera mundial por la fabricación de carros eléctricos baratos que va a acarrear la reducción del petróleo en el consumo mundial de energía antes de 2050. De manera que no es descabellado afirmar que en torno a China se ha ido constituyendo un nuevo orden mundial en lo económico, y el rezago competitivo de sus principales rivales de la posguerra hace prever que el mismo se irá consolidando cada vez más.

En lo político, este orden mundial no avanza a la misma velocidad que en lo económico, dado que la arquitectura internacional surgida de la posguerra es un muro de resistencia que impide que se proyecte esa nueva realidad liderada por China. Aun cuando este país intenta proyectar y desplegar un protagonismo institucional más visible frente a Estados Unidos y Europa, lo hace de forma diferente a Rusia y el intento de Moscú por reponer su espacio vital, dicho en sus propias palabras por Vladimir Putin, por la vía de la fuerza.

Desde Beijing, en cambio, han preferido procurar esa recomposición del orden mundial bajo el ariete del llamado soft power, asentado tal recurso en una imbricación con otros países de intereses económicos de mutuo aprovechamiento y respetando el principio de no injerencia política.

De todas maneras el liderazgo económico de China se proyecta ineluctablemente en lo político al constituirse en un socio económico irremplazable al jugar un papel central en los escenarios de crecimiento de cualquier bloque económico habida cuenta también de su gigantesca capacidad de consumo. Un  buen ejemplo de ello lo representó el compromiso alcanzado por el gobierno de Trump y ratificado por el de Biden de desescalar una guerra de aranceles y formalizar un gigantesco programa de compras chinas de productos estadounidenses.

Se trata entonces de  intentar corregir por medios económicos de mutuo aprovechamiento un incordio político que refleja una cada vez mayor desventaja competitiva de Estados Unidos frente a China, y que se proyecta internamente en la refriega entre republicanos y demócratas al presentar a China como el causante de su estancamiento económico, y principal adversario político.

Por cierto, Rusia solo es percibida como un rival político ya que en lo económico se caricaturiza desde think tanks estadounidenses, básicamente, como solo una gran productora de gas y petróleo, aun cuando este país es un importante productor de materias primas minerales y vegetales, además de ser uno de los principales fabricantes mundiales de armas y socio en la carrera espacial.

Por los momentos es imposible para Occidente, básicamente Europa, vivir sin el petróleo y gas procedente de Rusia. Estados Unidos podría hacerlo en virtud de ser principal productor mundial de ambos renglones económicos y apenas adquirir una cantidad muy pequeña de petróleo en Rusia. Europa no podría y  China, sencillamente, no entra en esa disputa, sus necesidades energéticas son enormes y por razones estratégicas le interesa consolidar sus lazos comerciales en ese plano con su vecino ruso. Esta demás señalar que ese reforzamiento bilateral ruso-chino se proyecta en lo político, convenientemente, para China.

La dependencia energética de Europa de los hidrocarburos rusos es enorme, y por mas que, por ejemplo, en el caso del gas natural, el continente puede surtirse crecientemente de LNG estadounidense y recibir despachos desde Catar, ello no es conveniente por razones estratégicas y económicas. No solo son latitudes muy lejanas y requiere la construcción de una gran infraestructura para reconvertir el gas en estaciones portuarias, sino que es antieconómico y poco competitivo con respecto al gas natural que llega por gasoductos desde Rusia.  Además, no se puede prescindir del papel del gas natural como energía puente en la transición energética, lo cual es un elemento crucial en la estrategia de descarbonización de largo plazo de Europa.

Por mas que existan planes fabulosos en Europa de reemplazar en su matriz energética al suministro ruso de gas natural y petróleo con energía renovable, habrá que esperar muchos años para que eso sea una realidad. No solo el tema de la intermitencia requiere un recurso base que asegure la continuidad del suministro de electricidad, lo cual solo es posible con energía de origen fósil, sino que en el caso de Alemania también se ha prescindido de la energía nuclear para este mismo papel.

El costo político de forzar una transición energética producto de las tensiones internas provocadas por problemas de suministros al mermar las inversiones de las empresas del sector de los fósiles ante un panorama incierto para el negocio y reinventarse al abrazar la energía renovable, le concede una importancia enorme a la materia prima fósil rusa. No hay manera de que pueda eso deshacerse. Putin, lo sabe, y aunque su confianza como proveedor primordial pueda estar bajo muchas interrogantes, no ha dejado de garantizar el suministro a Europa. Además, las importaciones de petróleo y gas natural representan su principal fuente de divisas, de manera que no tiene sentido económico usar este suministro como un chantaje político.

En cuanto al petróleo, los países europeos no pueden prescindir en el corto plazo del crudo ruso, no solo por su gran volumen en las importaciones sino porque muchas de las refinerías europeas están diseñadas para procesarlo de acuerdo su acidez y grado API, además, no hay una fuente de suministro que pueda sustituirlo como podría ser el crudo producido en el Medio Oriente, Norte de África o Nigeria. No en balde es un mercado donde cuentan mucho los contratos de largo plazo entre países. La mayoría de este crudo es hoy absorbido crecientemente por el mercado asiático de la costa del Pacifico y el Indico. Incluso, el crudo ruso que llega a China  representa el segundo en importancia después de Arabia Saudita. Por cierto, el crudo ruso ESPO es muy apetecido por las refinerías independientes chinas.

¿Qué implicaciones económicas y geopolíticas va a tener para Venezuela?

Las sanciones económicas y financieras aprobadas por Estados Unidos y Europa contra Rusia van a tener un efecto inmediato sobre Venezuela en virtud de que PDVSA había concentrado en Moscú la recepción y el manejo de los recursos producidos por su comercio petrolero, lo cual hacía usando el sistema bancario ruso. Desde el momento que salen del sistema de compensación internacional interbancario (SWIFT) los bancos rusos, se compromete el manejo de PDVSA de estos recursos. Difícilmente se podría contar con China para sustituir estas funciones llevadas a cabo por Rusia aun cuando China ha venido creando su propio sistema de compensación de pagos, el gobierno de este país evita provocar las sanciones de EEUU y Europa.

Al no disponer de estos recursos tal como era posible con el apoyo bancario ruso se podrían ver limitadas acciones de política que eran posibles al contarse, incluso, con manejo de efectivo y flujo de PDVSA y poder incidir en la estabilidad del tipo de cambio a través del uso intensivo de las intervenciones del BCV. Asimismo, las medidas de recuperación de la producción petrolera a través de empresas nacionales a las cuales se les podía responder con este manejo de efectivo propiciado por este entramado financiero asistido por Rusia, podría obstaculizarse y retroceder la producción petrolera alejando el cumplimiento de la meta en firme del millón de barriles diarios. Se mantendría en pie, sin embargo, el programa de intercambio de mezcla venezolana con condensados iraníes para sostener la producción de la Faja Petrolífera del Orinoco y con ello de la capacidad de exportación en torno a un rango entre 700 y 800 mil barriles diarios. Ello es posible porque es un intercambio de productos donde no hay de por medio flujo financiero.

Un escenario macroeconómico muy desfavorable que neutralizaría el rebote mostrado por la economía venezolana desde el segundo semestre de 2021 se presentaría si el gobierno confronta problemas de caja a raíz de la paralización de fondos en bancos rusos, en virtud de que no podría recibir asistencia financiera multilateral de ninguna naturaleza en el marco de las sanciones de la OFAC sobre Venezuela. Este escenario, lamentablemente, tiene altas probabilidades al no preverse una resolución rápida del conflicto en Ucrania, y por el contrario correrse el riesgo de que vengan sanciones más fuertes que incluyan aquellos bancos rusos que siguen excluido en las sanciones por ser los canales a través de los cuales se reciben los pagos del gas y petróleo que importa Europa.

En lo geopolítico el conflicto entre Ucrania y Rusia proyecta una oscura sombra sobre Venezuela, más aún después de la estruendosa derrota de Rusia en la Asamblea General Extraordinaria de las Naciones Unidas. Ello ha conferido una victoria moral a Ucrania y una derrota política durísima para Rusia, y por rebote a todos aquellos países alineados con Moscú. Cobra importancia que países como Turquía que han provisto apoyo económico al gobierno de Maduro hoy se encuentran en la acera de enfrente. Hasta insólito resultó que un fervoroso aliado de Maduro como lo era el expresidente iraní Ahmadinejah también ha condenado la invasión rusa. Por su parte, China ha pedido que se agoten los canales diplomáticos y por ello se abstuvo en la votación en Naciones Unidas.

Son de tal gravedad los efectos de esta derrota diplomática de Rusia, que es difícil que Venezuela no se vea salpicada, tal como ya lo hecho el propio presidente ucraniano al condenar a los aliados de Rusia, por ello no extrañaría que el gobierno de Maduro empiece a recoger velas y exhorte una salida diplomática.

Francisco Monaldi

Economista UCAB. Doctor en Economía Política Stanford University. Profesor del IESA y de Rice University

¿Estamos frente a un nuevo orden mundial? ¿Puede occidente arreglárselas sin el petróleo y el gas de Rusia?

En este momento hay una disrupción muy importante, no porque las sanciones se hayan enfocado en las exportaciones de energía rusa, sino porque el tema financiero y el sobrecumplimiento, es decir, por ejemplo: aseguradoras, armadores de barcos, traders de petróleo, entre otros, no están queriendo comprar producción rusa y eso se manifiesta entre otras cosas, en un descuento gigantesco del crudo ruso, el ural, con respecto al Brent que te indica que la disrupción en este momento es grande.

Hay quienes estiman que alrededor de un tercio  de las exportaciones rusas no están saliendo, eso sería, poco más de dos millones de barriles, es decir, entre 2% y 3% de la oferta mundial de petróleo diaria. Eso solo puede ser compensado, esa magnitud de disrupción, si Arabia Saudita incremente su producción y también los socios de la OPEP, mucho más de lo que han planificado, aunque anunciaron que lo programado son solo 400.000 barriles diarios. Ellos tienen una capacidad ociosa de un poco más de 3 millones de barriles. Por lo tanto, si respondieran, pudieran cubrir en buena parte esa caída de la exportaciones de Rusia, pero claramente van a esperar si esa disrupción  en la oferta es temporal o es más prolongada.

El otro elemento importante es si a Irán lo autorizan por las negociaciones con Estados Unidos, para que pueda exportar más petróleo, es decir, le relajan las sanciones como parte del acuerdo. Si eso ocurre, Irán podría posiblemente incorporar alrededor de un millón de barriles al mercado que también aliviarían la situación y en parte esa es una de las razones por las que el aumento de precios no se ha vuelto más exagerado. La perspectiva es qué Irán eventualmente pueda responder aumentando la producción.

La producción de Estados Unidos probablemente va a subir un millón de barriles diarios a lo largo de todo el año, pero eso toma tiempo y no es suficiente, ni tiene la rapidez necesaria para lograr eso.

En n términos de lo que esto pudiera implicar para las sanciones, no a Rusia, sino a Venezuela por parte de Estados Unidos. Por un lado, queda clarísimo qué la Administración Biden está muy interesada en tratar de evitar qué suban los precios del petróleo y por tanto, aumenten los precios de la gasolina y los consumidores americanos se vean afectados con las implicaciones del costo político electoral, en las elecciones qué se avecinan para el Congreso de Estados Unidos.

Eso genera más presión para acordar con Irán por ejemplo, y podría abrir una oportunidad para quienes piensen opciones para flexibilizar las sanciones con Venezuela por razones humanitarias. Sin embargo, como Venezuela no tiene demasiado potencial de producción que pueda incorporar al mercado, no sabemos cuánto es, pero es muy probable que Venezuela pueda producir más de un 1.000.000 de barriles sosteniblemente, sin hacer inversiones muy elevadas en perforación de nuevos pozos, mantenimiento y reparación de infraestructura.

Entonces eso nos indica que para Estados Unidos, la motivación de moderar el precio del petróleo no es suficiente para relajar las sanciones a Venezuela, excepto quizás el punto de vista de la percepción de qué están haciendo algo. Sin embargo, hay algo muy concreto que sí puede ayudar y es que el parque refinador de la Costa del Golfo de México en Estados Unidos está diseñado para procesar crudos pesados y los crudos pesados venezolanos cuando salieron del mercado generaron un problema allí, porque no fueron sustituidos, por ejemplo, por el maya mexicano, qué también viene declinando.  Entonces, lo que ocurrió fue que nada menos que los rusos tomaron buena parte de ese mercado. El 7% de las importaciones de Estados Unidos vienen de Rusia y buena parte sustituyó al crudo venezolano.

Si este crudo sale del mercado y ahora el Congreso está planteando prohibir por la importación de crudo y productos refinados de Rusia, los refinadores se encontrarían con un problema para sustituir ese crudo y tendrían qué operar sus refinerías con  mucho menos eficiencia. Así, que haya cargamento con crudo venezolano que sale de Chevron u otras empresas que se saben que han pedido licencia, te podría ayudar a aliviar esa problemática al menos o de manera limitada, pero podría tener esa lógica y eso podría pensarse que termine ocurriendo ciertas licencias en esa materia, aún incluso pudiera ocurrir antes que se desarrolle todo un mecanismo de petróleo por ayuda humanitaria o importaciones humanitarias que, posiblemente también podría, digamos, esta circunstancia, hacer que se negocie algo en ese sentido, pero no queda claro por una razón: primero por el potencial costo político en la Florida de que se perciba que se están relajando las sanciones hacia Venezuela, aunque eso, en este momento  no es la prioridad de la Administración Biden, sino el tema del precio y en segundo lugar, es el hecho de Nicolás Maduro se haya alineado tan fuertemente con el régimen de Rusia, con Vladimir Putín. Ciertamente le hace más costoso a Estados Unidos lidiar con Venezuela.

Finalmente, Rusia exporta entre 6 y 7 millones de barriles entre crudo y refinado al mundo. De esos, alrededor de 2.5 millones de crudo  van a Europa y también exporta una cantidad importante de productos y el segundo mercado es China con 1.6 millones de barriles de crudo y también algunos productos. Entonces, Occidente sí podría dejar de comprarle petróleo a Rusia, pero no gas, el problema más severo es el gas.

En el petróleo, al final, el mercado es uno solo, la mayor parte del petróleo ruso va por barcos. Hay una parte qué sí va por oleoducto a Europa, eso sí podría generar un problema, al menos en el corto y mediano plazo porque hay refinerías en el centro de Europa oriental que solamente tienen como único suministro esos oleoductos que vienen de Rusia, pero esa es una cantidad relativamente pequeña del mercado, que sí afectaría específicamente a esos refinadores, pero no necesariamente a todo el mercado, al menos no en el mediano plazo.

De esta manera, del suministro ruso Europa  se puede independizar. Claro, los rusos tendrían qué colocar su crudo en India y China  y lo qué habría es un rebalanceo completo de todo el mercado mundial si occidente no le comprara petróleo a Rusia en el largo plazo. En el corto plazo obviamente esa disrupción puede generar problemas gigantescos que comentamos en la parte anterior, eso se podría disparar más los precios por esa incertidumbre.

Pero si pensamos más en el largo plazo, no pareciera ser un problema significativo desde la parte del petróleo. El gas es totalmente diferente, porque el gas fundamentalmente se envía a Europa por gasoductos y no hay manera de suplantar todo el gas ruso por gas natural licuado o sustituirlo por carbón o energía nuclear en corto plazo.

En el mediano plazo, si Europa vuelve como están planteando los franceses, construir centrales nucleares  y acelera el uso de renovable y busca otras fuentes de gas alternas a Rusia como ya han buscado con gasoductos que vienen de Azerbaiyán, a través del Sur, a través de Turquía o a través de Georgia y otros países que no están bajo el dominio de Rusia, todas esas cosas pudieran aliviar esa dependencia de gas de Rusia, pero por ahora parece muy difícil. 

¿Qué implicaciones económicas y geopolíticas puede tener para Venezuela la invasión de Rusia a Ucrania?

En términos de las implicaciones económicas y geopolíticas para Venezuela, el precio del petróleo ha subido y probablemente va a mantenerse por encima de los niveles del año pasado. Depende mucho de cuánto dure y cuán alto llegue de la disrupción de la oferta de petróleo de Rusia. Venezuela por supuesto, se beneficia tremendamente de este aumento de precios, no olvidemos que Venezuela llegó a tener precios por debajo de US$ $10 en el año 2020 para su crudo, aunque hay descuentos elevados, Venezuela probablemente puede tener descuentos de US$ $20 y hasta US$ $30 por barril con respecto a los precios actuales del Brent, pero ese es un número muy alto que estos días llegó a US$ 120 el Brent, o sea, estamos hablando de que Venezuela podría estar vendiendo su crudo entre a esos niveles del Brent, alrededor de los US$ $90 y eso es un incremento muy sustancial qué se combina con el hecho de que Venezuela también aumentó sus exportaciones a lo largo del año 2021 entre 800.000 y 900.000 barriles, y que había caído a principios de 2020 a 350.000 barriles, hoy en día está más del doble que el mínimo del año 2020.

Entonces, sin duda, para Venezuela esto es un auge de ingresos importantes, pero hay dos puntos qué generan incertidumbre. El primero es, si las sanciones financieras a Rusia afectan el mecanismo que tienen hoy en día Venezuela para evadir sanciones que usaba bancos rusos; eso puede temporalmente perjudicar a las exportaciones venezolanas y en segundo lugar si los rusos tratando de evadir sanciones empezaran a tener que competir con Venezuela por el mercado chino, un crudo ruso con alto descuento, ural, que es un crudo mediano, puede hasta cierto punto competir con Venezuela y ello sin duda haría mucho más retador la exportación de crudo a China, y eso podría generar que Venezuela tuviera qué otorgar descuentos adicionales y también que no pudiera colocar todo el crudo. Así qué hay incertidumbres muy grandes tanto en el mercado global como en el caso de Venezuela.

  • El mundo está inmerso en una cruzada contra del cambio climático, cuyo objetivo es no permitir un aumento de la temperatura promedio de la tierra mayor a 1.5 °C para finales del presente siglo.  En tal sentido, se ha establecido eliminar las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI)
  • Con la firma del Pacto Climático de Glasgow por todos los países pertenecientes a la ONU es primera vez que se logra un compromiso de todas las naciones. Este consenso responsabiliza a los países por el progreso que logren en el avance de sus objetivos climáticos
  • La descarbonización se refiere al proceso por el cual los países, individuos u otras entidades apuntan a lograr una existencia cero de carbono fósil, esto es, eliminar principalmente el consumo de combustible fósil.
  • En la medida que nos adentramos en el siglo XXI, la ventana de tiempo para el uso de los combustibles fósiles se achica. Y tiempo, es lo que no tiene Venezuela
  • Una visión a largo plazo, nos sitúa en un mundo descarbonizado. Mundo en el cual Venezuela tiene grandes oportunidades por poseer un alto potencial de fuentes energéticas renovables
  1. Parece un hecho que el mundo marcha hacia acuerdos que implicarán un menor uso del petróleo como fuente de energía. ¿Cómo afectará esa situación a Venezuela?

No es un parecer. Es una realidad. El mundo está inmerso en una cruzada contra del cambio climático, cuyo objetivo es no permitir un aumento de la temperatura promedio de la tierra mayor a 1.5 °C para finales del presente siglo.  En tal sentido, se ha establecido eliminar las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de origen antropogénico, especialmente el Dióxido de Carbono (CO2),  los cuales son producto del uso intensivo de las fuentes energéticas fósiles (carbón, petróleo y gas).

Las acciones integrales de  dicha cruzada es lo que se ha denominado “Transición Energética”, que consiste en un cambio de las fuentes energéticas emisoras de GEI a unas más amigables al ambiente. En otras palabras, implica una descarbonización de la matriz energética actual. Este proceso de descarbonización afectará aspectos económicos, políticos y sociales, y serán de índole individual o colectivo; local o regional, nacional o internacional.

En el caso venezolano, la afectación puede considerarse doble. A saber: 1) Por ser un país que produce y comercializa una fuente energética cuestionada ambientalmente, y cuya economía ha sido importante por más de un siglo en el desarrollo del país. 2) El deterioro en la que se encuentra la industria hidrocarburífica, no permite aprovechar al máximo la ventana de tiempo que le queda a las energías fósiles en la matriz energética global. Esto significa que mucho petróleo y gas se quedaran sin producirse (Activos Varados). Estimaciones indican que el 91 % y el 67 % de las reservas venezolanas de petróleo y gas, respectivamente, se quedaran en el subsuelo.

  1. ¿Cuáles son las principales políticas y acciones del Acuerdo de Glasgow?

El COP26 dio un paso hacia adelante en la cruzada contra el cambio climático. Quizás el resultado fue menor a las  expectativas planteadas, por lo que muchos lo califican de una “victoria frágil”. A continuación algunos aspectos resaltantes de la reunión:

  • La firma del Pacto Climático de Glasgow por todos los países pertenecientes a la ONU. Es primera vez que se logra un compromiso de todas las naciones. Este consenso responsabiliza a los países por el progreso que logren en el avance de sus objetivos climáticos
  • Se establece la aceleración gradual para la eliminación del uso carbón como energético y de los subsidios  a los combustibles fósiles
  • Más de 100 países acordaron reducir las emisiones de metano en un 30% para el 2030. Por primera vez se incluye acciones para este GEI
  • Se resolvió la problemática del Artículo 6 del Acuerdo de Paris (COP21) referente al mercado mundial de carbono al establecerse un marco contable  para  el comercio de créditos de emisiones que ayudará a los países a alcanzar sus objetivos de descarbonización. En el futuro, un país que ha superado su objetivo climático puede contar las emisiones que ha evitado, por ejemplo, y venderlas a un país que se está quedando atrás. Según algunas estimaciones, el mercado de comercio de carbono podría tener un valor de 100 millardos de dólares.
  • Para reducir calentamiento global, más de 100 países que suman el 85% de los bosques del mundo prometieron poner fin a la deforestación para 2030
  • Estados Unidos y China, los países que mayor contaminación generan, anuncian un acuerdo para reducir emisiones en la próxima década, sin dar detalles del cómo. India, el tercer emisor, se comprometió a dejar de generar GEI para el 2070.
  • 500 entidades financiera anunciaron que gestionarán 130 millardos de  dólares (40% de los activos financieros del mundo), a objetivos climáticos relacionados con el Acuerdo de París, incluyendo la limitación del calentamiento global a 1.5°C.
  • 20 países se comprometieron a no financiar proyectos emisores de CO2
  • USA, China, India, Francia y Reino Unido anunciaron su viraje hacia la energía nuclear modular
  • Se recordó a los países desarrollados, cumplir plenamente el objetivo de los 100 millardos de dólares dirigidos a los países más venerables para la mitigación y adaptación al cambio climático.
  • Se exhorto a los países, darle cabida al sector privado en el desarrollo de las políticas públicas y a su futura participación en el diseño, construcción y operación de proyectos no emisores de CO2
  • El BID anuncio la emisión del 1er Bono Azul para América Latina y el Caribe de 37 millones de dólares para ampliar el acceso al agua potable en la región.

Finalmente, el Secretario de la ONU, Antonio Guterres, menciono que “el mundo todavía estaba “llamando a la puerta de la catástrofe climática” y que el paquete de la COP26 está lejos de ser sólido. Como parte del pacto climático, ahora se solicita a las naciones que revisen y fortalezcan sus objetivos climáticos para 2030 para alinearse con el objetivo de temperatura del Acuerdo de París”.

  1. ¿Qué impacto tendría en la industria petrolera venezolana la política de descarbonización?

De acuerdo al IPCC (2018), la descarbonización se refiere al proceso por el cual los países, individuos u otras entidades apuntan a lograr una existencia cero de carbono fósil, esto es, eliminar, principalmente, el consumo de combustible fósil.

Por el simple hecho de la definición, la industria hidrocarburífica venezolana se ve afectadaen todas sus actividades (aguas arribas, intermedia y aguas abajo). Una de las actividades de mayor atención a resolver, se refiere a las “emisiones fugitivas”([1]) que del total de emisiones de CO2 en Venezuela para 2019, representaron el 24 %. Cabe señalar las emisiones referentes al gas metano, principalmente, en el Norte de Monagas.

En tal sentido, la descarbonización afecta directamente la producción de hidrocarburos por una declinación de la demanda mundial como consecuencia de la mitigación del cambio climático. En el escenario de Emisión Neta Cero de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) se estima una demanda global de 20 millones de barriles diarios (MBD) para el 2040 (https://bit.ly/32fn5IT). En otras palabras, la competencia por satisfacer esa demanda es muy alta, ya que para esa fecha existirán volúmenes importantes de reservas y muchos oferentes, situación que no está fácil para Venezuela con una industria hidrocarburífica deteriorada, necesitándose mucho dinero para revertirla, lo cual se complica por la decisión tomada en el COP26 de no financiar proyectos emisores de CO2. Lo que si debe quedar claro, es que la recuperación del sector energético venezolano (electricidad + hidrocarburos) está supeditado a la participación del sector privado en todas las fases que lo integran.

En la transición energética, la industria de los hidrocarburos debe dedicarse a desarrollar y utilizar la tecnología de captura y almacenamiento de CO2. Esto haría, al igual que el incremento de la eficiencia energética en sus operaciones, aumentar un poco más la permanencia de los hidrocarburos en la matriz energética mundial.

  1. ¿Cómo debería prepararse Venezuela y su industria petrolera para el reto global de la sustitución progresiva del petróleo como insumo energético?

En la medida que nos adentramos en el siglo XXI, la ventana de tiempo para el uso de los combustibles fósiles se achica. Y tiempo, es lo que no tiene Venezuela. Con las condiciones actuales, a nivel nacional e internacional, luce irreal, en el corto y mediano plazo, alcanzar niveles de producción por encima de los 2 MBD. La meta de la producción de petróleo, debe ser aquella que pueda satisfacer la demanda interna de sus derivados. En el ínterin, Venezuela debe acometer a la brevedad un programa integral y fortalecido de la “Gasificación del País”, que contemple:

  • El uso del gas natural, como GNV, en el sector transporte como sustituto de la gasolina y el diésel
  • Mayor uso del gas en la generación termoeléctrica, sustituyendo al diésel
  • Ampliación del suministro de metano a los sectores productivos y de servicios, como sustituto del diésel y el GLP
  • Programas y proyectos que minimicen las emisiones fugitivas en la industria de los hidrocarburos, especialmente en lo que concierne al gas arrojado a la atmosfera y a emisiones en las refinerías.

Una visión a largo plazo, nos sitúa en un mundo descarbonizado. Mundo en el cual Venezuela tiene grandes oportunidades por poseer un alto potencial de fuentes energéticas renovables (https://youtu.be/ukVfksNYsZ4). Dicho potencial es de 9 MBDPE, con lo cual, teóricamente, Venezuela puede satisfacer sus necesidades energéticas holgadamente en el futuro, si consideramos que el mayor consumo histórico energético ocurrió en el 2013 con 1.3 MBDPE (petróleo, gas e hidroelectricidad).

Adicionalmente, Venezuela tiene buenas ventajas comparativas para posicionarse dentro de los primeros productores mundiales de Hidrogeno Verde, vector energético que se vislumbra como de gran demanda por su versatilidad de uso. Para lograr dicha posición debemos comenzar, a la brevedad posible.

Como reflexión final podemos indicar lo siguiente:

  • Venezuela tiene un gran rezago en cuanto a acciones que conlleven a la  transición energética propia y a la globalizada. Con miras a solventar esta situación se requiere, a la brevedad, del diseño de políticas públicas donde el Estado en conjunción con el sector privado logren sinergias para el desarrollo de proyectos sustentables en el área energética, ecológica y económica, de tal manera de alcanzar  las metas establecidas por la ONU referentes al cambio climático, en el tiempo previsto, y poder así garantizar una mejor calidad de vida a los seres vivos, presentes y futuros que tienen y tendrán como hábitat, la Tierra.
  • Aprovechar la transición energética para convertir a Venezuela durante las próximas décadas, una vez más, en un ”House Power ” energético de la región, con capacidad de exportación tanto de hidrocarburos, como de electricidad a partir de fuentes renovables e hidrógeno, debe ser el objetivo a alcanzar.

Nelson Hernández: Ingeniero de petróleo. Master en gas y energía. Profesor de cursos gerenciales en el área energética en la  UCV, UCAB, USB e IESA.

[1] Emisiones Fugitivas: Ocurren inesperadamente por fallas en equipos y/o accidentes. Son muy recurrentes, principalmente, en la industria de los hidrocarburos.

  • La crisis económica venezolana es la mayor contracción económica vista en América Latina y una de las diez más grandes vistas en el mundo desde 1950
  • No hubiésemos llegado a esta situación de no ser por los repetidos y persistentes errores de política que, aunados a la corrupción y mala gerencia, llevaron a que la economía venezolana desperdiciase el mayor boom de ingresos por recursos naturales visto por cualquier país latinoamericano en este siglo
  • La insistencia por el expresidente Chávez en aplicar un modelo económico de economía dirigida por el Estado con altos niveles de regulación e interferencia con el sistema de precios y elevada inseguridad en la estabilidad de los derechos de propiedad atizó la conflictividad política.
  • La principal discusión en Venezuela ya no es entre dos modelos económicos: es entre dos modelos políticos.  Por un lado, nos encontramos con un partido de gobierno con aspiraciones hegemónicas que está dispuesto a reprimir, si es necesario brutalmente, a la disidencia política, y por otro lado tenemos una sociedad civil que quiere vivir en un país en el que se respeten los derechos políticos y civiles y la alternancia democrática. 
  • Tiene que implementarse un programa de estabilización y reformas económicas que busque recuperar las pérdidas de productividad y emprender un proceso de crecimiento en el que el sector privado juegue un rol fundamental

1.         Profesor Rodríguez. Usted está por publicar un libro titulado Scorched Earth: The Political Economy of Venezuela`s economic collapse 2012-2020 (Tierra Arrasada. La Economía Política del Colapso Económico de Venezuela 2012-2020). ¿Cuáles son las principales conclusiones y argumentos de ese trabajo?

Tierra Arrasada busca entender las razones detrás del colapso económico vivido en Venezuela en la última década.  La crisis económica venezolana es la mayor contracción económica vista en América Latina y una de las diez más grandes vistas en el mundo desde 1950.  Este tipo de contracciones usualmente ocurren sólo en países que atraviesan conflictos armados.  Parte del argumento crucial de mi libro es que no se puede entender la crisis venezolana sin entender por qué y cómo sus actores políticos tomaron la decisión de adoptar estrategias de lucha por el poder que tenían costos significativos para la economía.  Ello nos llevó a entrar, con particular intensidad a partir de 2017, en un proceso de conflicto político económicamente destructivo, en el cual los actores políticos hacen esencialmente lo que hacen algunos ejércitos en guerra: buscan destruir los recursos que le pueden ser útil a su adversario, aún si hacerlo daña la base productiva de la sociedad.

Claro está que no hubiésemos llegado a esta situación de no ser por los repetidos y persistentes errores de política que, aunados a la corrupción y mala gerencia, llevaron a que la economía venezolana desperdiciase el mayor boom de ingresos por recursos naturales visto por cualquier país latinoamericano en este siglo.  Este es un proceso que describí en mi artículo “Una Revolución Vacía” [An Empty Revolution] publicado en Foreign Affairs en 2008.  La revolución bolivariana solo era económica y políticamente sostenible bajo términos de intercambio muy favorables.  Lo que vemos a partir de 2014 es que el sistema económico y político no tiene la capacidad de lidiar con un choque negativo de términos de intercambio de gran magnitud y responder al mismo tiempo a las exigencias de los votantes y a las de sectores claves para mantenerse en el poder, tales como las fuerzas armadas.  Al Maduro enfrentar esa elección e inclinarse por proteger el apoyo militar a costa del bienestar y los derechos políticos y humanos de los venezolanos, se precipita la crisis de gobernanza que lleva en última instancia al desconocimiento internacional y la imposición de sanciones, con costos económicos altísimos para toda la sociedad.

2.         El modelo económico y político del socialismo del siglo XXI ha sido ampliamente rechazado por la mayoría de los venezolanos. Sin embargo se insiste en su aplicación. No creo usted que este es un factor que ha aumentado la radicalización de la oposición?

Ciertamente la insistencia por el expresidente Chávez en aplicar un modelo económico de economía dirigida por el Estado con altos niveles de regulación e interferencia con el sistema de precios y elevada inseguridad en la estabilidad de los derechos de propiedad atizó la conflictividad política.  Chávez siempre vio el conflicto político como una forma de imponer su visión, y no como una arena en la cual buscar acuerdos que hiciesen posible la gobernanza.  Parte de lo que ocurre con los cambios políticos que se dan después de la Constitución de 1999 es que el sistema político venezolano se convierte en un sistema donde el ganador se lo lleva todo y el costo de perder la contienda política es altísimo.  Ello también potencia la radicalización en un sector de la sociedad que se siente totalmente excluido de la toma de decisiones.

Ahora, algo importante que pasa en los últimos años es que la fuerza de las circunstancias ha obligado al gobierno de Maduro a llevar adelante algunas reformas económicas, tales como la unificación cambiaria, dolarización, reducción en los controles de precios, e intentos por atraer la inversión extranjera, que han traído un mínimo de racionalidad al manejo de la economía.  Venezuela dista aún mucho de ser un país bien manejado, pero no está tan mal manejado como lo estaba en la primera mitad del gobierno de Maduro.  Esto no es inusual, y ocurre mucho en gobiernos que enfrentan crisis fiscales – recordemos por ejemplo el viraje de políticas económicas a mitad del segundo gobierno de Rafael Caldera.  Pero ello quiere decir que la principal discusión en Venezuela ya no es entre dos modelos económicos: es entre dos modelos políticos.  Por un lado, nos encontramos con un partido de gobierno con aspiraciones hegemónicas que está dispuesto a reprimir, si es necesario brutalmente, a la disidencia política, y por otro lado tenemos una sociedad civil que quiere vivir en un país en el que se respeten los derechos políticos y civiles y la alternancia democrática.  Y claro está, tenemos mutaciones de ambos bandos en los que se mezclan distintos grados de concepción del poder y la alternabilidad.  Pero creo que ya la discusión no es entre socialismo y economía de mercado, sino entre autocracia y democracia. 

3.         Hablando de la coyuntura económica de Venezuela. Hay una combinación letal de contracción prologada de la economía e hiperinflación, en medio de un déficit fiscal significativo y una severa restricción de divisas. ¿Cómo salir de esta situación?

La crisis humanitaria y económica venezolana es esencialmente consecuencia de un desplome de más del 90 por ciento en nuestros ingresos por exportaciones petroleras.  Venezuela vendía casi 100 mil millones de dólares al resto del mundo hace nueve años, y hoy vende menos de 10 mil millones de dólares.  Independientemente de la causa de esa caída en ingresos – y entre los economistas hemos discutido mucho el rol de varios factores, incluyendo la desinversión, mala gerencia y excesiva presión fiscal sobre PDVSA, y las sanciones económicas – la mayoría de los otros problemas económicos son derivación de ese colapso en los ingresos en divisas de la nación.  Si bien estoy de acuerdo con que los altos niveles de gasto tuvieron mucho que ver con cómo entramos en la crisis fiscal, no creo que sean el problema actual.  Si un país donde la nómina salarial es el principal componente del gasto público y el gobierno paga menos de 5 dólares al mes a sus empleados tiene un problema fiscal, ese no puede ser un problema de gastos.  Ese es un problema de ingresos.

Por lo tanto, el primer objetivo debe ser el de reinsertar a la economía venezolana en la economía mundial, reconstruyendo los vínculos que nos permiten intercambiar bienes, disponer de activos y buscar financiamiento y así volver a tener un ingreso de divisas que permita que esta economía funcione.  Cómo esto puede ocurrir en un contexto de sanciones tiene que ver con cuánto puede avanzar el diálogo político.  Claro está, la reinserción en la economía mundial es una condición necesaria pero no suficiente.  Tiene que implementarse un programa de estabilización y reformas económicas que busque recuperar las pérdidas de productividad y emprender un proceso de crecimiento en el que el sector privado juegue un rol fundamental.  En ese contexto complejo, creo que la adopción de una moneda sólida como el dólar estadounidense, con el compromiso explícito de abandonar el impuesto inflacionario como fuente de financiamiento del gasto público, puede servir para recuperar la confianza de los actores económicos en un compromiso de estabilidad de precios que permitiría, en conjugación con otras reformas macro y microeconómicas, sentar las bases para un proceso de crecimiento sostenible e incluyente.

Francisco Rodríguez. Es economista de la UCAB y tiene un PhD en Economía de Harvard University. Es Director y Fundador de la Fundación Petróleo por Venezuela.  Ha sido profesor e investigador en la Universidad de Maryland, Wesleyan University, Tulane University, la Universidad de Notre Dame y el IESA. Ha publicado más de 50 artículos en publicaciones especializadas, incluyendo el Journal of Economic Growth, NBER Macroeconomics Annual, Journal of Macroeconomics y el American Economic Journal.

  • Aunque Chávez no tenía una política petrolera como tal cuando llega a la presidencia, pues su conocimiento del sector era muy superficial, se pliega a las opiniones que promovían los sectores de izquierda que lo acompañan, siendo Ali Rodríguez Araque y sus asesores las figuras más notables. Entre el 1999-2002, Chávez se centra es en tratar de tomar control de PDVSA para ponerla al servicio de su programa político.
  • Es difícil entender la táctica utilizada por Chávez y Rodríguez Araque para manejar la situación de PDVSA en el contexto del paro cívico de 2002: despedir la capa directiva de PDVSA era, si se quiere, una decisión entendible, pero despedir 50% de los trabajadores que hacían funcionar la industria que le da de comer al país, rayaba en lo demencial.
  • Durante el período 2000-2013 Venezuela pierde 1.700.000 barriles por día de potencial de producción, la mayoría de ella en PDVSA; es una aritmética sencilla: PDVSA perdía capacidad de producción propia que era compensada por la entrada paulatina de los proyectos de la Apertura Petrolera.
  • En el período 2014 -2021 Venezuela pierde 2.100.000 barriles por día de capacidad de producción producto de mala gerencia, falta de inversión y la corrupción.
  • El Plan de Siembra Petrolera no era más que los objetivos de la Estrategia de Apertura Petrolera redescubiertos y reempaquetados. Pero habiendo desmantelado el andamiaje institucional que lo hubiese permitido, y sin las capacidades técnicas y gerenciales que habían destruido, tenía pocas probabilidades de éxito.
  • Una política petrolera para Venezuela debe partir del hecho de que en el corto y mediano plazo no creo que exista una mejor palanca de desarrollo que el petróleo tanto como motor de actividad industrial, como de generación de divisas e ingreso fiscal.
  1. Doctor Pacheco. En  febrero de 1999 cundo Chávez asumió la presidencia, Venezuela estaba en una fase de expansión de la producción petrolera, la cual alcanzó en 1998 cerca de 3.500.000 barriles diarios. Chávez se propuso revertir la política de aumento de la producción. ¿Cuál es su opinión acerca de esa decisión?

Aunque Chávez no tenía una política petrolera como tal cuando llega a la presidencia, pues su conocimiento del sector era muy superficial, se pliega a las opiniones que promovían los sectores de izquierda que lo acompañan, siendo Ali Rodríguez Araque y sus asesores las figuras más notables. También hay que recordar que el año 1997-1978 había visto un colapso de los precios del petróleo, producto del llamado “contagio asiático”, y que esto había conducido a la OPEP y a países como Noruega y México a negociar una reducción de la producción mundial para tratar de recuperar los precios. Es esta dinámica la que la Administración Chávez hereda y no tiene más remedio que seguir esa inercia en su primer año reduciendo la producción, pero no creo que haya sido una política en ese momento. Por otro lado, aunque el entonces ministro Ali Rodríguez Araque  era un enemigo histórico de la Apertura Petrolera, durante su corta gestión inicial no impulsa acciones para revertir los avances que en ese sentido promovió  la administración anterior, a excepción de querer forzar cumplimiento de las cuotas OPEP. La Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos, de 1999, que se venía discutiendo previo a la elección de Chávez, es de hecho una ley moderna en el espíritu de atraer capital privado al sector y eliminar el monopolio estatal.

 Yo diría que entre el 1999-2002, Chávez se centra es en tratar de tomar control de PDVSA para ponerla al servicio de su programa político, cosa que le resulta muy cuesta arriba dado los obstáculos que la institucionalidad existente, la cultura organizacional y los procesos internos le presentaba – en ese período hay cuatro presidentes de PDVSA.

Es en 2001, con la introducción de la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, impulsada por el ministro  Álvaro Silva Calderón, cuando empieza a tomar forma una política petrolera propia, pero no podemos decir que está centrada en reducir la producción o proteger los precios, ya que el mercado internacional entraba en lo que sería un súper-ciclo de crecimiento de precios, demanda y producción, que duraría hasta el 2014, y hacía esos objetivos históricos, redundantes. La política petrolera se comienza a centrar entonces en dos objetivos implícitos: reforzar el rol del ministerio y aumentar la renta petrolera estatal, tanto de la producción propia de PDVSA como de aquella operada por el capital privado, modificando el régimen fiscal (regalías e impuestos), y cambiando los porcentajes que los privados pueden tener en las empresas mixtas.

Para mi es muy llamativo que las leyes orgánicas de Hidrocarburos Gaseosos y de Hidrocarburos Líquidos del 1999 y 2001 (la política petrolera de Chávez), con todo y sus indudables falencias de hecho “legitiman” el retorno del capital privado a la industria de los hidrocarburos venezolana que había comenzado con la llamada Apertura Petrolera, dejando en el desván la Ley estatizadora de 1975. De hecho, la Ley Orgánica de Hidrocarburos gaseosos establece una apertura total de ese sector y ni siquiera obliga a la participación del Estado, mientras que la Ley Orgánica de Hidrocarburos si obliga a que el Estado tenga una participación mayoritaria y tiene clausulas que claramente desincentivan la inversión. Otra cosa pasaría del 2003 en adelante, cuando a la luz de altos precios del petróleo y la situación política interna, la Administración Chávez revertiría a los anacrónicos discursos de monopolio estatal.

2.       Uno de los elementos que afecta la industria es la carencia de trabajadores calificados en todas las áreas, en buena parte como consecuencia del despido de más de veinte mil trabajadores durante el paro petrolero de 2002. ¿Cuál es su valoración de ese hecho?

Lo primero que debo decir es que en mi experiencia no existió tal cosa como el “Paro Petrolero”, esa es la narrativa oficial. No hay que olvidar que después de los hechos de abril del 2002, que llevaron a la renuncia del entonces presidente Chávez y su posterior regreso, se instaura en el país una suerte de “calma chicha”, de la cual no se escapa PDVSA y sus trabajadores. Ali Rodríguez regresa de la OPEP, donde ocupaba la posición de secretario general, y se pone a la cabeza de una PDVSA en crisis interna, y lejos de buscar tender puentes, incentiva las divisiones internas. Cuando el paro patronal/laboral del país de finales del 2002 se trastoca en huelga general y fracasa, Chávez y Rodríguez Araque  consiguen la excusa perfecta para tomar control finalmente de PDVSA, y la ruta que eligen es la de una masacre laboral en PDVSA. Ahora bien, más allá del juicio que la historia haga sobre este llamado Paro Cívico, convocado por FEDECAMARAS y la CTV, y de como este arrastra al abismo a los trabajadores petroleros, es difícil entender la táctica utilizada por Chávez y Rodríguez Araque para manejar esa crisis: despedir la capa directiva de PDVSA era, si se quiere, una decisión entendible, despedir 50% de los trabajadores que hacían funcionar la industria que le da de comer al país, rayaba en lo demencial. ¿Era un ejemplo atemorizante para el país opositor? ¿No sabían lo que hacían? ¿Se convencieron de que los trabajadores eran fácilmente reemplazables o innecesarios? ¿fue una decisión delirante a la que nadie se atrevió a contradecir? ¿o una combinación de todo lo anterior?

La verdad objetiva es que esa masacre laboral tuvo tres consecuencias principales: Primero, el país perdió millones de años de experiencia y conocimiento que ganaron nuestros vecinos, socios y hasta nuestros competidores en el negocio petrolero – las primeras migraciones. Los resultados negativos de esa incomprensible decisión se empezarían a ver pronto en el mediocre desempeño de las sucesivas administraciones de PDVSA, situación que no ha hecho sino empeorar. Segundo, ocasionó un daño humano incalculable a miles de familias venezolanas, legado que aun arrastramos. Y tercero, transformó a PDVSA en un apéndice del poder político de turno, destruyendo décadas de desarrollo institucional y sembrando la ineficacia y corrupción por venir.

No podemos olvidar tampoco que no solo fueron los trabajadores de PDVSA despedidos, sino que fueron perseguidos y vetados para que no pudieran trabajar en ningún sector de la industria. Estas listas negras aún perduran como muestra del talante inquisidor del régimen chavista y en particular de la administración de Rafael Ramírez: un episodio vergonzoso de nuestra historia.

3. Es evidente el deterioro de la industria petrolera de Venezuela durante los veintidós años de los gobiernos de Chávez y Maduro Tal vez el signo más evidente de ello es la caída de la producción, visible al menos  desde 2010. ¿A qué atribuye usted ese hecho?

Contestar esa pregunta nos llevaría mucho tiempo, no solo porque las razones son varias, sino también porque el deterioro va mucho más allá de sus capacidades operacionales, se ha corroído la fábrica moral de la institución.

En un primer análisis, no hay duda de que la masacre laboral del 2002/2003 es una de las causas primarias de ese deterioro. Aun siendo el liderazgo que instauro Chávez en PDVSA mediocre, este hubiera podido guiar medianamente la organización si el sistema hubiese estado funcionado, pero como decidieron hacer un homicidio organizacional despidiendo a una gran mayoría de los que hacía trabajar la industria, el fracaso estaba asegurado. Esto no es decir que los trabajadores  que quedaron eran incompetentes, el tejido social de la empresa había sido irremediablemente destruido y politizado, haciendo difícil que el sistema funcionara: una especie de efecto dominó en cámara lenta.

 Sin embargo, ya han pasado 18 años de ello, y uno supondría que ha habido amplia oportunidad de reconstruir la institución, emplear y entrenar nuevo personal, crear sistemas y procesos, etc. Y es aquí donde uno debe concluir que no solo ha sido el liderazgo mediocre, si no que no han podido o no han querido reconstruir la organización llamada PDVSA, parece que el chavismo le tiene miedo a la excelencia.

Pero hay otras razones estructurales, ideológicas que pueden explicar el deterioro.La nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, que, aunque como ya dije pareciera legitimar la apertura al capital privado, es de hecho en su aplicación anti-inversión y en los años subsiguientes al 2003 será utilizada por el gobierno para tomar venganza de lo que ellos veían y continúan viendo como los entuertos de la política petrolera anterior. Todo ello en un entorno de precios altos del petróleo, lo que les permitió tergiversar los contratos existentes (negociados en un escenario de precio bajos) como perjudiciales para la Nación, cuando en la realidad la mayoría de ellos presentaban mecanismos para restablecer la simetría económica o ser renegociados, sin tener que hacerlos añicos.

Se tomaron decisiones, durante el 2006 y 2007, tanto legales como contractuales, que conllevaron a la migración y renegociación forzada de los contratos provenientes de la Apertura Petrolera. En otras palabras, no contentos con los cambios en el régimen fiscal (que además fueron regresivos), migraron los contratos de operación en los que los privados tomaban todo el riesgo de inversión a convenios que necesitaban al menos 60% de inversión estatal. De igual manera forzaron a las Asociaciones Estratégicas de la Faja a realizar cambios de contrato que algunos aceptaron, pero otros no, hoy en día todavía se ventilan en los tribunales internacionales esas demandas.

Es interesante apuntar que estas renegociaciones y estatizaciones parciales ocurren después que ha terminado el ciclo de inversión de los proyectos por parte de las empresas privadas. No es que los contratos existentes fuesen perfectos, pero las modificaciones que introduce la Administración Chávez resultaron deficientes y perjudiciales en el mediano plazo, pues desincentivaron inversiones e introdujeron ineficiencias operacionales. Eso se verá  más claro en los años siguientes cuando el gobierno busque otorgar nuevos contratos a inversionistas privados con estas nuevas condiciones; por cierto, un actuar paradójico en una administración anti-apertura. La mayoría de esos nuevos contratos no han conducido a un solo nuevo barril de producción.

En paralelo, en ese mismo período, también estatizaron/expropiaron importantes sectores de la industria de servicios petroleros, mientras monopolizaban todas las decisiones operativas y de compras de las operadoras. El resultado de esas acciones también fue ineficaz y en desmedro de la operación, sobre todo la de PDVSA.

Durante el período 2000-2013 Venezuela pierde 1.700.000 barriles por día de potencial de producción, la mayoría de ella en PDVSA; es una aritmética sencilla: PDVSA perdía capacidad de producción propia que era compensada por la entrada paulatina de los proyectos de la Apertura Petrolera, tal que a la vista pública la producción del país aparecía relativamente estable. En el período 2014 -2021 Venezuela pierde 2.100.000 barriles por día de capacidad de producción, otra vez producto de mala gerencia, falta de inversión, corrupción, aunado ahora a la caída de los precios petroleros.

Adicionalmente, podemos identificar otras causas: falta de mantenimiento, desviación de financiamiento necesario para la operación a fondos de inversión gubernamental, proyectos clientelares, perdida de foco, financiamiento de aliados políticos, tratados internacionales a pérdida, corrupción, intervención militar, entre muchos otros. Parece haberse instaurado en la administración chavista aquello de que “el petróleo sale solo”.

Pero más allá de esa perdida de capacidad de producción de petróleo y gas, el país ha perdido la autosuficiencia energética que tuvo por décadas: déficits estructurales de gas, gasolina y diésel, evidencian las fallas de política de los últimos veinte años.

4.       Chávez comenzó un proceso para desconcentrar a PDVSA de sus funciones esenciales y asignarle un conjunto de tareas especialmente en política social. ¿Cuál es su opinión sobre esa política adoptada por Chávez?

La respuesta corta es que esa política fue un total desacierto desde el punto de vista de su concepción, pero más importante de sus resultados. No hay una actividad no petrolera que haya asumido PDVSA donde no haya habido ineficiencia y corrupción. Por otro lado, esa política diluyo la atención que PDVSA debía haber tenido en su actividad medular y, además de subir sus costos y elevar su nómina, la hizo vulnerable a un entorno de clientelismo político y por lo tanto a la corrupción.

Me puedo imaginar que Chávez desconfiaba, no sin razón, de la eficacia de su propia administración pública y consiguió en la PDVSA de Ramírez un vehículo que creía más eficaz para canalizar fondos a sus proyectos políticos, mientras que soslayaba los pocos controles institucionales  que podían todavía existir sobre esos millonarios desembolsos. Mientras hubo dinero, poco le  importaron al país las obvias debilidades y corruptelas de  este medio de reparto.

5.       En 2005, bajo la gestión de Rafael Ramírez se lanzó el Plan Siembra Petrolera orientado a llevar la producción petrolera desde 2.500.000 barriles diarios  hasta casi 6.000.000 de barriles diarios en 2012. Fue claro que ese plan fracasó estrepitosamente. ¿Cómo valora la gestión de Ramírez y del equipo que lo acompañó al frente del Ministerio de Energía y Petróleo y como presidente de PDVSA?

El Plan de Siembra Petrolera no era más que los objetivos de la Estrategia de Apertura Petrolera redescubiertos y reempaquetados. Pero habiendo desmantelado el andamiaje institucional que lo hubiese permitido, y sin las capacidades técnicas y gerenciales que habían destruido, tenía pocas probabilidades de éxito, sin importar que el acceso a financiamiento no era un problema en ese entonces. En pocas palabras, un ejercicio de papel, tal como los que vemos resucitados de tanto en tanto por la actual Nomenklatura. Los resultados hablan por si solos.

Es bueno anotar que el deterioro de la industria petrolera venezolana ocurre durante la bonanza de precios del petróleo más larga de nuestra historia. Es decir, Hugo Chávez, Rafael Ramírez y su equipo  logran la “hazaña” de desmantelar  la industria petrolera durante esa bonanza petrolera; mientras nuestros competidores y “aliados” se fortalecían a nuestras expensas. Entre 1998 y 2019, la demanda del mundo aumentó de 73 millones de barriles de petróleo  por día  hasta alrededor de 100 millones de barriles por día; Rusia duplica su producción; Estados Unidos crece en un 60%; la mayoría de los países de la OPEC  crecen, en particular Arabia Saudita e Irak; Brasil duplica su producción; Colombia alcanza el millón de barriles por día. Venezuela, por su parte, no hace más que ir perdiendo terreno por falta de inversión y gestión; hoy día su capacidad de producción apenas alcanza entre 300-500 mil barriles por día, la mayoría producidos en los contratos de la Apertura Petrolera que aún operan.  Una consecuencia negativa adicional, vaya usted a saber si intencional, es que, al haber dejado que países como Arabia Saudita, Estados Unidos, Rusia, Irak, Brasil ocupen nuestra participación de mercado (con una sonrisa), estos se convierten ahora en obstáculos a nuestro reingreso en una potencial recuperación de la industria.

Es importante también recalcar que los encadenamientos del sector hidrocarburos  al resto de la economía también fueron desmantelados en el tiempo: empresas básicas, sector metalmecánica, entre otros, con los consiguientes efectos negativos en la economía no petrolera.

En resumen,  quizás el crimen económico y político más flagrante de nuestra historia contemporánea: la destrucción de nuestra principal industria a plena luz del día, mientras se beneficiaba a otros países y se discurseaba de nacionalismo y otras pamplinadas, todo aderezado con una repartición indiscriminada de una renta eventual que debió ser usada para desarrollar el país y su población y que fue usufructuada por una casta política en la búsqueda de comprar su supervivencia en el poder.

6.       Después de haber estatizado las empresas  petroleras extranjeras de la Faja del Orinoco y las empresas de servicios en 2007, ahora PDVSA está buscando inversiones internacionales para levantar la producción. ¿Es creíble esa política?

La realidad de los hechos, puede ayudarme a contestar tú pregunta.

En la industria petrolera nacional no se han logrado inversiones de envergadura desde que forzaron/expropiaron las asociaciones estratégicas, los Convenios operativos y los Contratos de Exploración a Riesgo y producción con ganancias compartidas a Empresas Mixtas. Algunos ejemplos representativos:

  • PetroZuata, expropiada, su producción de 110 MBPD cayó a 4 MBPD, su mejorador esta convertido en chatarra, y su sistema de transporte y carga de coque inservible.
  • El Campo Dacion, expropiado, producción cayó de 67 MBPD a 3 MBPD y el campo ha tenido numerosos derrames de crudo
  • Campo Corocoro, parcialmente expropiada, la producción de 45 MBPD y con planes de llegar a 70 MBPD, la infraestructura se encuentra cerrada corroyéndose en el mar.

Una administración que vive en una contradicción ideológica perenne no puede gestionar una actividad que requiere coordinación e ingentes capacidades financieras y técnicas. La ideología estatista los empuja, por un lado, a buscar el control no solo político y económico, sino operacional de la actividad, restringiendo la inversión. Por otro lado, se ven presionado por las circunstancias financieras y operacionales, o por las apetencias de sus nuevos aliados (Rusia y China entre otros), a tratar de atraer al capital que en principio desprecian o temen. Esa  conduce al resultado que tenemos: parálisis del sector.

7.       De cara al futuro y tomado en cuenta la llamada a Agenda Verde, cuáles deberían ser los principales lineamientos de la política petrolera para Venezuela? ¿Qué hacer con PDVSA?

Este es un tema importante en el cual debemos guardar un balance inteligente y apropiado, pues de él depende el camino de desarrollo que tome el país. Por un lado, no debemos unirnos ciegamente a la multitud que clama  por la crucifixión pública de los combustibles fósiles, pero tampoco hacer caso omiso de las reales limitaciones que la agenda ambientalista ira imponiendo.

Una política petrolera para Venezuela debe partir del hecho de que en el corto y mediano plazo no creo que exista una mejor palanca de desarrollo: tanto como motor de actividad industrial, como de generación de divisas e ingreso fiscal. Para ello, debemos tomar las lecciones de nuestra historia y del pasado reciente. El estatismo, la politización y el monopolio del sector deben ser sustituidos por modelos institucionales que permitan atraer la inversión privada necesaria, proveyendo retornos atractivos en un mundo cada vez más competitivo, mientras que el dueño del recurso también recibe una remuneración apropiada por el uso del recurso. Ya es hora de que dejemos de perseguir las ideas de Sembrar el Petróleo, La Siembra Petrolera y otras analogías anacrónicas: el Estado ha sido un pésimo agricultor.

El petróleo y el gas son recursos naturales que debemos desarrollar con las mejores tecnologías disponibles  y orientados a nuestros mejores mercados, creando cadenas de valor que a su vez creen empleos bien remunerados: desarrollar industrialmente el petróleo y el gas es un objetivo en si mismo.  Esto con el fin de aprovechar al máximo la ventana de oportunidad que el mercado brinda a nuestra base de recursos.

La Industria de hidrocarburos no es solo un generador de rentas, es nuestro puente natural a la economía mundial y cualquier política debe tomar en cuenta que debemos empezar a insertarnos en la evolución energética que está en camino. No es uno en vez de otro, son las dos cosas a la vez: desarrollo de nuestra base de recursos fósiles sin complejos, pero también  aprovechar nuestras ventajas comparativas en una transición energética:

  • Selvas y bosques en gran extensión de su territorio, en parte destruidas por minería ilegal sin control,
  • 2000 Km de contacto con el mar, pero actualmente sufriendo de contaminación.
  • Un sistema interconectado de gas a nivel nacional, pero por mala gestión se quema y ventea, en oriente, mas gas que la demanda insatisfecha del centro/occidente del país. EL gas es el combustible de transición por excelencia
  • En la producción petrolera, las mayores reservas, la Faja del Orinoco, se producen sin los requerimientos de grandes cantidades de energía, que por ejemplo sus competidores canadienses necesitan.
  • Venezuela tiene grandes reservas de gas que pueden ser desarrolladas en una transición para reducir la huella de carbono.
  • Finalmente cuando entremos en la aplicación de la tecnología de la Captura de Carbono Utilización y Secuestro para la producción de petróleo Net 0, el país cuenta con gran cantidad de yacimientos agotados para almacenar CO2 en forma permanente.
  •  

Debemos entonces recuperar la madurez técnica y gerencial que nos permita crear una visión de una industria insertada de manera armónica con el resto del aparato productivo nacional, que a su vez debe empezar a migrar a una nueva realidad.

¿Qué hacer con PDVSA? Si PDVSA fuese una empresa privada, hace tiempo que hubiese sido declarada en bancarrota y totalmente restructurada. El hecho de ser del Estado complica ese tema y cualquier nuevo gobierno debe sopesar los pros y los contras de mantenerla operando más allá de una transición necesaria. 

En un mundo donde Venezuela debe obligatoriamente transitar hacia una nueva economía que sea competitiva y que cree oportunidad para sus ciudadanos, me parece un contrasentido que nos mantengamos atados a las ideas anacrónicas de un Estado empresario y benefactor. Los últimos veinte años nos han demostrado que pasa cuando el estado quiere abarcarlo todo y no termina haciendo nada. Pero no me hago ilusiones acerca de que nuestra clase política o mucho de la población compartan esa visión.

Luis A. Pacheco

El Dr. Pacheco tiene 40 años de experiencia en el sector de la energía, incluidos 17 años en la industria petrolera venezolana (PDVSA), donde ocupó varios puestos de alto nivel, incluidos Director Ejecutivo de Planificación Corporativa y Director Gerente de BITOR (filial de hidrocarburos extra-pesado de PDVSA). De 2008 a 2016, ocupó el cargo de vicepresidente de estrategia y TI en Pacific Exploration and Production, la mayor empresa privada de petróleo y gas en Colombia y Perú. De 2019 a 2020, ocupa el cargo de presidente de la Junta Administradora ad hoc de PDVSA. Obtuvo el título en Ingeniería Mecánica en la Universidad del Zulia, Venezuela (1974); M.Sc. de la Universidad de Manchester (1976) y Ph.D. en el Imperial College of Science and Technology, University of London (1980). Actualmente, el Dr. Pacheco es miembro no residente del Instituto Baker en la Universidad de Rice. Ha sido profesor de la Universidad Simón Bolívar en Venezuela, así como profesor invitado en el IESA, UNIANDES, la Universidad Sergio Arboleda, el Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Harvard y la Universidad de Georgetown.

  1. Dr. Romero, ¿cuáles es la situación actual de la industria petrolera venezolana en términos de producción y refinación de petróleo?

La situación en que se encuentra la industria petrolera nacional es la peor en que jamás se ha visto nunca en sus 100 años de historia que se cumplen en este año con el centenario del reventón del pozo los Barrosos # 2 en Cabimas en diciembre de 1921. Nuestra industria- salvo algunos episodios temporales muy bien definidos y explicados- siempre estuvo en expansión, crecimiento y modernización. El nivel de producción de petróleo está a nivel de 1930 cuando el país tenía menos de 3 millones de habitantes. No cumple con ninguna de las obligaciones legales que tiene asignada como es suplir los combustibles necesarios a la actividad económica y de sus habitantes ni de aportar los ingresos que requiere el Tesoro Público para cubrir las necesidades perentorias que le exige la Nación en términos de salud, educación, protección e infraestructura sanitaria, electricidad, agua y vías de comunicación.

  • ¿Cómo valora usted la política petrolera que aplicó Hugo Chávez entre 1999 y 2012?

Como un desastre y la responsable única y directa de lo que comentábamos anteriormente. Pero su impacto y consecuencias van muchísimo más allá al período 1999 al 2012. No solo son las responsables de lo que luego el Gobierno de Maduro agravo y llevó al límite de parálisis_ como sucedió con los productos refinados y el gas doméstico e industrial para el mercado interno y el uso diario de los ciudadanos y en sus hogares. ¿Por qué digo que va muchísimo más allá?  Porque se despilfarró un activo cuyo valor era inconmensurable, sino que se hizo cuando ya el tiempo era crítico con base a la transición energética y la declinación del consumo de petróleo previsto para las próximas décadas. Con los ingresos que se dilapidaron, los cuales para la fecha de inicio de su régimen contaba con un potencial de producción petrolera cercano a los 4.0 millones de barriles diarios sumado al plantel y compromisos de más de veinte empresas internacionales de primer orden, dispuestas a llevar ese potencial a 6.0 millones de barriles en la siguiente década, Venezuela hoy en día hubiese mantenido un sitial de primer  orden mundial en lugar de la posición de irrelevancia que ocupa hoy en día.

                 Un experto amigo (el ingeniero Nelson Hernández) ha hecho unos cálculos que le indican que el valor monetario de la sumatoria de las pérdidas de ingresos en US$ corrientes (sin ajustar) de cada uno de esos años por dejar deteriorar la Industria llega a 295 Gigas (10exp 9) US$ o millardos de US$ (ya que cuantificar el valor real de las perdidas es inconmensurable debido al fracaso de la política petrolera de Chávez y Maduro); si a ello le sumamos la pérdida de ingresos por no continuar los planes de expansión planificados llega a 1,113 tera US$[1]; es decir el equivalente a los activos monetarios del Fondo Soberano de Noruega que sigue siendo el mayor del mundo.

  • ¿Cuál es su apreciación sobre los anuncios recientes del régimen de Maduro de convocar a las empresas petroleras internacionales para que inviertan y contribuyan a aumentar la producción en Venezuela?

Pienso que es una convocatoria que además de llegar muy tarde, está vacía de contenido y elementos cruciales para que pueda tener ningún impacto en la comunidad internacional. ¿Cuáles son esos elementos de los cuales adolece? En primer lugar, hablemos de que en el momento en que se formula, ya esa comunidad ha avanzado en su conformación estructural y estratégica y solo habla dentro de la cartera de las energías fósiles, de continuar y favorecer a aquellos activos que ha designado como “especiales”. Un país como Venezuela que para la memoria corporativa petrolera solo recientemente (menos de 15 años) efectuó y realizó actos de desconocimiento y de irrespeto a los contratos y sus obligaciones legales, y que tampoco indemnizó ni reconoció decisiones arbitrales obviamente que no califica como un país atractivo. Además, las condiciones fiscales, regalías y de control que mantiene como propietario de recursos de hidrocarburos, tampoco lo califica como poseedor de activos especiales.

4.     Es factible la recuperación de la industria petrolera venezolano en el contexto del   nuevo paradigma de preservación del medio ambiente? ¿Qué habría qué hacer?

Yo agregaría que no sólo en el contexto de la prevista transición energética que conlleva la disminución de la participación de los hidrocarburos fósiles en la matriz energética mundial, sino con base al comportamiento anti empresa y anti negocio exhibido por el Gobierno en las últimas dos décadas de este siglo, lo cual sumado a las políticas recientes de los grandes fondos de inversiones, la banca privada y los entes multilaterales, los cuales en conjunto han planteado la política de negación de recursos financieros al petróleo, el gas y el carbón, esos recursos cada vez más limitados de las empresas obviamente que irían a sus llamados activos especiales”, no sólo Guyana, Golfo de México, Brasil, Canadá, sino los campos propios de yacimientos de gas y crudos livianos de la lutitas (inversiones de ciclo corto) que están en los propios Estados Unidos.

Conclusión: En Venezuela solo nos queda dirigir nuestra vista al interior del país; movilizar y empoderar a nuestra gente, nuestros empresarios y profesionales. Hay que convertir la explotación petrolera en una actividad económica-industrial más, removerles la etiqueta de “estratégica y soberana”, dejar al gobierno y sus regiones/comunidades (con la delegación de regalía aun pendiente) solo en el rol de propietarios del recurso, pero con cero injerencias en la operación y administración de esa actividad. Podemos reganar una posición de autosuficiencia nacional y exportar a nuestros vecinos (particularmente gas natural a Colombia, Trinidad y El Caribe) pero lo que fuimos y con lo que pudimos haber saltado al grupo de países desarrollados, ya lamentablemente va a quedar atrás en el saldo histórico de los errores políticos de nuestra generación.

[1] Current Assets for Norway GPFG is $1,289,460,000,000

Evanan Romero

Miembro de la Sociedad de Ingenieros de Petróleo. Es ingeniero de petróleos de la Universidad Zulia en Venezuela; Maestría en Ingeniería de Petróleo de la Universidad de Tulsa, en Tulsa, Oklahoma y Doctorado Profesional en Ingeniería de la Universidad de Stanford, California. Fue uno de los fundadores de INTEVEP, Centro de I + D de PDVSA. Se desempeñó como viceministro de Energía y Minas de Venezuela de 1996 a 1998 y director gerente de PDVSA desde 1998 hasta principios de 1999. Fue senior Fullbright scholar, se retiró de PDVSA y aceptó una invitación para unirse a la Kennedy School en la Universidad de Harvard. Actualmente es consultor internacional en materia de energía.