Las recientes elecciones presidenciales de Venezuela han sumido al país en una crisis política y económica cada vez más profunda. A pesar de un primer semestre relativamente estable, el país enfrenta ahora un futuro precario mientras la comunidad internacional lidia con la legitimidad de los resultados electorales.

Según los economistas Francisco Monaldi y Luis Zambrano Sequín, la continua incertidumbre en torno al resultado de las elecciones podría provocar un nuevo aislamiento internacional, lo que afectaría significativamente los indicadores económicos de Venezuela. “Lo peor para la economía venezolana es el fraude” señaló Francisco Monaldi

El riesgo de un aumento de las sanciones y una caída de la producción petrolera, junto con la ya frágil economía del país, dibujan un panorama sombrío para el resto del año. “Una política de estabilización requiere de ingresos externos constantes y crecientes y un contexto con shocks positivos, que por el momento no se ven”, advierte Luis Zambrano Lentejuela, economista de la UCAB.

La falta de transparencia en torno a los resultados electorales ya ha provocado una revisión a la baja de las previsiones económicas. Los analistas prevén un repunte de la inflación, un debilitamiento del bolívar y un menor crecimiento económico. “Los agentes aumentaron significativamente las expectativas inflacionarias (de 40% en julio a 55% en agosto) y de devaluación para fin de año (de Bs./$45 a Bs./$50) debido a posibles shocks en los ingresos petroleros por el mayor aislamiento en el que puede verse inmerso el país”, señala el OVF.

La comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, ha expresado profundas preocupaciones sobre el proceso electoral y aún no ha reconocido la victoria de Maduro. Esta falta de reconocimiento podría aislar aún más a Venezuela y obstaculizar sus esfuerzos por recuperarse de la crisis económica.

“Si las sanciones se endurecen significativamente, eso va a afectar la propensión a invertir y la propensión a consumir”, dice Zambrano. “El comportamiento durante el segundo semestre va a ser muy diferente al que tuvimos durante el primer semestre”.

En el sector petrolero, los expertos consideran que el riesgo de sanciones adicionales podría limitar aún más la capacidad de Venezuela para aumentar la producción y atraer inversión extranjera. “Podría haber una modificación de algunas de estas licencias para hacerlas más restrictivas y no revocarlas”, afirma Francisco Monaldi, experto en energía. Sin embargo, incluso con las licencias, luce complicado un repunte de la producción.

Caracas, 26 de junio de 2024 – El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) llevó a cabo hoy un foro titulado “Ideas para la Reconstrucción de Venezuela”, en el que se analizaron los principales desafíos económicos que enfrenta el país y se propusieron soluciones para lograr una recuperación sostenible.

El evento reunió a destacados economistas, quienes debatieron sobre temas como la dolarización, la política fiscal, la reforma tributaria, la diversificación económica y la descarbonización.

Efectos de la dolarización en países petroleros

Uno de los temas centrales del foro fue la dolarización, que ha sido implementada en Venezuela de manera informal desde hace varios años. Los expertos coincidieron en que la dolarización ha tenido algunos efectos positivos, como la reducción de la inflación y la estabilización del tipo de cambio. Sin embargo, también advirtieron sobre los riesgos de la dolarización, como la pérdida de la política monetaria nacional y la dificultad para combatir las recesiones.

Leonardo Vera, economista y profesor reitrado de la Universidad Central de Venezuela, señaló que la dolarización “no es una solución a largo plazo” para Venezuela. “Eventualmente, debemos ir a la desdolarización de la economía, pero esa es una decisión del público, se requiere un quiebre de expectativas”, afirmó.

¿Cómo evitar la apreciación del tipo de cambio real con dominancia fiscal?

Otro tema importante que se discutió en el foro fue la necesidad de evitar la apreciación del tipo de cambio real, lo que puede perjudicar la competitividad de la economía.

Vera propuso varias medidas para lograr este objetivo, entre ellas:

  • Reducir el déficit fiscal
  • Implementar reformas estructurales para aumentar la productividad
  • Diversificar la base de ingresos del gobierno

¿Es posible revertir la dolarización?

María Antonia Moreno, economista e investigadora del IIES UCAB, se refirió a la posibilidad de revertir la dolarización. “La desdolarización es posible, pero es muy difícil”, afirmó.

Moreno señaló que para lograr una desdolarización exitosa, es necesario primero estabilizar la economía y generar confianza en el sistema monetario nacional. “También es importante desarrollar un mercado financiero profundo y líquido que pueda absorber los riesgos asociados a la desdolarización”, agregó.

Reforma tributaria integral

Los expertos también destacaron la necesidad de una reforma tributaria integral para aumentar la recaudación fiscal y hacer el sistema tributario más justo y eficiente.

Moreno propuso algunas medidas para llevar a cabo una reforma tributaria integral, entre ellas:

  • Simplificar el sistema tributario
  • Reducir la evasión fiscal
  • Ampliar la base tributaria
  • Hacer que el sistema tributario sea más progresivo

Diversificación de la economía

En un contexto de descarbonización, es urgente diversificar la economía venezolana para reducir su dependencia del petróleo.

José Manuel Puente, economista y Profesor  del IESA, señaló que hay varios sectores que tienen potencial para crecer en Venezuela, como las frutas tropicales, la petroquímica, los camarones, la pesca y el turismo.

Puente también destacó la importancia de promover las importaciones no tradicionales. “Arabia Saudita está usando el turismo y las energías no contaminantes, el petróleo podría tener un perfecto sustituto”, afirmó.

El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) junto a la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la Universidad de Los Andes (ULA),, realizó el pasado 10 de abril el Foro “Escenarios Económicos 2024”, con el objetivo de analizar las perspectivas de la economía venezolana para el próximo año.

Crecimiento económico: ¿Recuperación o estancamiento?

Los expertos participantes en el foro coincidieron en que el 2024 será un año crucial para la economía venezolana. Se espera un crecimiento económico moderado, de alrededor del 4%, impulsado principalmente por el aumento de la producción petrolera. Sin embargo, este crecimiento podría verse limitado por la persistente inflación y la debilidad del sector no petrolero.

Inflación: ¿Se vislumbra un control?

La inflación sigue siendo uno de los principales problemas de la economía venezolana. En el primer trimestre de 2024, la inflación se ubicó en 7,8% anualizada, según el OVF. Si bien esta cifra representa una leve disminución en comparación con el año pasado, sigue siendo una tasa muy alta que erosiona el poder adquisitivo de los hogares.

Petróleo: ¿Motor de la economía?

El sector petrolero sigue siendo fundamental para la economía venezolana. Se estima que los ingresos petroleros para el 2024 podrían alcanzar entre 18 mil y 20 mil millones de dólares, lo que representa un aumento significativo en comparación con el año 2023. Sin embargo, este aumento dependerá en gran medida de la evolución de los precios del petróleo en el mercado internacional.

Remuneraciones: ¿Un salario digno para el sector universitario?

El tema de las remuneraciones fue uno de los más debatidos en el foro. Los representantes del sector universitario exigieron un aumento salarial urgente, ya que los sueldos actuales no cubren ni siquiera el costo de la canasta básica alimentaria.

Desafíos y propuestas para el 2024

Los expertos participantes en el foro coincidieron en que el 2024 será un año de grandes desafíos para la economía venezolana. Se necesita un conjunto de políticas públicas que permitan diversificar la economía, controlar la inflación y generar empleo decente.

Con miras al próximo año 2024, este Jueves 23 de noviembre, en un evento realizado por el Observatorio Venezolano de Finanzas, los Economistas Daniel Cadenas y Omar Zambrano y José Guerra, expresaron sus proyecciones y opiniones acerca el escenario económico venezolano dentro del contexto de los diversos acontecimientos mundiales y el caso venezolano para el 2024.

El profesor Daniel Cadenas argumentó que entre 1973 y 2013 la economía creció a una tasa promedio anual de 2,5% lo cual se puede aproximar al crecimiento del PIB potencial, todo ello con una industria petrolera dinámica, sin sanciones y sin migraciones. Por tanto, esa tasa es baja debido a que la economía de Venezuela tiene poca complejidad, en el sentido de capacidades productivas muy simples e igualmente sus exportaciones están muy concentradas en pocos productos.

Hubo un rebote después de la pandemia de Covid19 que se expresó en un crecimiento del PIB en 2021 y 2022 pero el mismo duró poco debido a la persistencia de la inflación y la caída de los salarios. Para 2023 se espera una contracción de la actividad económica asociada principalmente a la insuficiencia de la demanda agregada.

Para el cierre de 2023 el PIB puede caer entre 0,5% y 5% dependiendo del comportamiento del cuarto trimestre.

Para 2024 el PIB tendría el siguiente comportamiento, según los siguientes parámetros:

        Si se revierten las licencias petroleras, el PIB caería 2%

        Si las licencias se mantienen por 6 meses en PIB crecería 4%

        Si las licencias se mantienen durante todo 2024, el PIB aumentaría 8%

La economía tiene un severo problema de financiamiento. Para crecer Venezuela necesita un crédito como proporción del PIB de 10% y actualmente es de 1%. La política de elevados encajes ha hecho mucho daño al crecimiento.

Igualmente, los cortes eléctricos generaron una pérdida hasta 2022 de US$ 6.000 millones, es decir entre 9% y 10% del PIB.

Para crecer sostenidamente hace falta mucho más que flexibilizar las sanciones, también se requiere un buen servicio eléctrico que provea la energía que requiere la reactivación económica.

Para 2024 la estimación de la inflación sería:

Entre 250% y 360% dependiendo la cantidad de dólares que tenga el BCV para intervenir en el mercado

En cuanto al tipo de cambio, igualmente su rango va a depender de los dólares que el BCV pueda vender. Así, el tipo de cambio podría ubicarse entre BS/US$ 170 y Bs/US$ 210.

Por su parte el profesor Omar Zambrano expuso que posterior al Covid19, Venezuela tuvo una recuperación no productiva, en el sentido que se trató de una expansión fundamentalmente del comercio y ciertos servicios donde prevalece la baja productividad y los bajos salarios.

Todo indica que 2023 será un año perdido en materia de crecimiento y el que hubo en 2021 y 2022 fue muy frágil y estuvo territorialmente muy concentrado en pocas ciudades.

La característica saliente de la economía venezolana actualmente es la gran desigualdad existente. Venezuela ha perdido muchas capacidades y requiere crecer rápido y sostenidamente para recuperar el nivel de actividad económica de 2012.

El mercado laboral de Venezuela está destruido: la mitad de las personas en edad de trabajar está inactiva. Los salarios son muy bajos y no crean incentivos a la economía formal

Las remesas ayudan pero no tanto: 25% de las familias recibe remesas por un monto promedio mensual de US$ 150. Acá hay un tema serio de falta de información.

El 58% de las familias venezolanas en 2022 estaban en una situación de vulnerabilidad económica. Geográficamente esta situación es más notoria.

Para 2024, si se relajan las sanciones, puede haber cierta expansión fiscal que se puede enfrentar con una restricción de oferta que puede derivar en más inflación. Todo ello en medio de una gran incertidumbre política por ser 2024 un año electoral.

Este miércoles el Observatorio Venezolano de Finanzas realizó de manera virtual el foro “Crecimiento Económico e Inclusión”, un espacio de debate donde participaron los economistas David Vera, Alejandro Grisanti y Leonardo Vera, con el fin de analizar el entorno económico actual y las posibilidades que tiene nuestro país de tener un mejor escenario en este ámbito tan importante para el desarrollo nacional.

Alejandro Grisanti fue el primero en intervenir, asegurando que no ve en el horizonte las condiciones o factores necesarios para que haya un crecimiento, alto, sostenido e inclusivo de la economía durante los próximos años.

“Hay una serie de limitaciones estructurales que está pasando la economía que no van a permitir que ese crecimiento se dé, y si se da algo de crecimiento, el mismo tendrá un techo muy bajo. Lo primero que debo decir es que no siempre fue así, porque Venezuela fue el país de mayor crecimiento en América Latina y uno de los países de mayor crecimiento en el mundo, eso recordando la época desde 1920 hasta finales de la década de los años 70”, explicó.

El también socio director de la firma Ecoanalitica, aseguró que la pérdida de capital humano debido a la migración forzada, es el primer factor para que no haya un crecimiento económico sostenido en nuestro país.

“El segundo factor es la perdida de consensos y referentes. Venezuela ha pasado por cinco terremotos que nos han hecho perder los grandes consensos que existían en esa época de crecimiento y la primera perdida en materia económica que se da es el viernes negro. Desde ese momento empezamos a divagar en cuál era el destino y las medidas económicas que se deberían tomar. Situaciones como el caracazo, los golpes militares, la dolarización, entre otras, no nos han permitido lograr ese consenso económico que le hace falta al país”, explicó.

La tercera limitante, a su juicio, es que Venezuela se ha convertido en un país muy pobre.

“Hemos sido un país que ha destruido el 75 u 80% de sus riquezas. Tenemos un PIB per cápita muy bajo y la demanda que se produce por ese PIB per cápita se está focalizando en sectores que tienen muy poca economía de escala y en sectores que tienen una producción dirigida al consumo y que no tienen un impacto significativo dentro de un crecimiento sostenido en el tiempo”, puntualizó.

En cuanto al ámbito petrolero, Grisanti señaló que el sector en Venezuela está “herido de gravedad” y mientras sigamos siendo un país rentista con una capacidad de producción muy limitada, esta situación también se convierte en otra limitante para el crecimiento económico.

“Aquí hay dos variables que derivan y que me hacen no ser muy optimista con el tema petrolero, la primera son las sanciones, un tema político que además no tiene avance porque pareciera que las conversaciones entre el gobierno y la oposición están liquidadas y la segunda es el default y la cesación de pagos , porque es muy difícil que Venezuela pueda entrar en una senda de crecimiento sostenido y equitativo, cuando no tiene acceso a los organismos multilaterales por las sanciones y además tiene una deuda significativa con sus acreedores”, explicó el economista.

Indicó que la falta de crédito, la precariedad en los servicios públicos y la vialidad en el país, el clima negativo para hacer negocios y la voracidad fiscal, son otros de los factores que limitan profundamente el crecimiento en Venezuela.

Es necesario renovar la descentralización  

Por su parte, el economista y profesor universitario, Leonardo Vera, explicó que Venezuela es un país que tuvo una recuperación económica que duró aproximadamente año y medio, entre el segundo semestre de 2021 y todo el 2022, no obstante esta situación se logró única y exclusivamente porque duramos 8 años en caída libre y recesión.

“Lo que estamos percibiendo en este primer semestre del año 2023, tal como lo ha reseñado el Observatorio Venezolano de Finanzas, tengamos una caída del PIB y esto se traduce en que la recuperación económica de nuestro país fue algo transitorio y no sostenible. Esto es muy grave porque con una caída de tantos años, nosotros necesitamos recuperarnos y crecer a lo largo de los años y por eso el gran reto de Venezuela es crecer sostenidamente por muchos años para recuperar gran parte de ese territorio perdido”, indicó.

Señaló que el crecimiento en Venezuela debe incluir a los sectores más pobres de la población, porque de lo contrario, se incrementaría la gran desigualdad social que hoy en día existe y que además es certificada por estudios como la encuesta Encovi.

“Cuando observamos la información de la Encovi 2022, vemos la información de la distribución del ingreso por deciles en Venezuela, y como se puede observar, el decil número 10, que es el de más altos ingresos y que representa a un 10% de la población tiene ingresos que son 70 veces más altos que la población que está en el decil 1, que son aquellos que tienen los menores ingresos. Esto es una enorme desigualdad y vemos que se ensancha en la medida en que pasa el tiempo”, precisó.

El también individuo de número de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales precisó que también existe una gran desigualdad territorial, porque el 35% de las personas que más ingresos tienen en el país se concentran en la gran Caracas.

“Venezuela se está convirtiendo poco a poco en dos países, en uno llamado la gran Caracas y el otro que es monte y culebra. Esto es un gravísimo problema que estamos enfrentando y esto obviamente pone en el tapete un tema que ha estado olvidado en los últimos tiempos, que es la renovación de la descentralización. Desde mi perspectiva les puedo decir que a través de la descentralización es la única manera de revertir la desigualdad territorial”, sentenció.

Igualmente precisó que las remesas han sido un oxígeno para la economía venezolana. “Todos los estudios que visto sobre el impacto de las remesas en América Latina indican que esos recursos van directamente al consumo, por lo tanto, ha sido una palanca importante para incrementarlo. Se habla que en Venezuela entre 2021 y 2022 pudo haber entrado entre 2.500 y 4.200 millones de dólares en remesas y esos números pueden incrementarse a lo largo del tiempo”.

Leonardo Vera explicó además que el empleo, un factor clave para la recuperación económica, se está concentrando en el “cuentapropismo”, lo que es una actividad económica que no cuenta con seguridad social y bajo esta figura “poco futuro se puede vislumbrar en materia económica, por las condiciones tan precarias en que se trabaja en Venezuela”.

Expresó que no existe en Venezuela un sistema financiero que ayude al sector privado a contribuir con el crecimiento y desarrollo del país.

“En Venezuela no hay crédito y prácticamente estamos trabajando sin sistema financiero, algo que es inconcebible en cualquier economía moderna. Nosotros tenemos que reconstruir nuestro sistema financiero y darle acceso a las personas de menores de recursos para ir acabando con la desigualdad”, dijo.

Finalmente indicó que lo grandes desafíos que tiene la nación para lograr un crecimiento económico sostenido e inclusivo son:

  1. Para distribuir hay que crecer.
  2. Venezuela debe formularse metas donde el ingreso de los que menos tienen crezca más que el ingreso de los que más tienen.
  3. Es necesario que el sector privado ayude creando trabajos decentes y con salarios acordes.
  4. Invertir en los espacios de las personas que menos tienen.
  5. Reanimación del sector hidrocarburos.
  6. Reformas tributarias.

No habrá crecimiento sin el impulso de la industria petrolera   

El economista David Vera, aseguró que en Venezuela no se logrará un crecimiento sostenido en el tiempo sin el apoyo de la industria petrolera nacional, la cual sigue siendo la principal fuente de ingresos para nación.

“Venezuela es un país petrolero, eso es innegable y el crecimiento económico no va a tomar posición fuerte en el país, a menos que exista la oportunidad de desarrollar al sector petrolero nuevamente. Para lograr esto sin duda se necesita inversión de capital y mientras esto no exista será muy difícil la recuperación. En la actualidad nuestro país no tiene esa inversión que hace falta, bien sea por empresas privadas u organismos multilaterales y aunque tengamos las reservas de petróleo probadas más grandes del mundo, no hay confianza para la inversión en nuestro país”, expresó.

Dijo que un factor importante para el crecimiento temporal de 2021 y 2022 fue la dolarización “endógena” que hemos tenido en el país, pero que ayudó básicamente a incrementar el consumo y no para generar bases que permitiesen una recuperación que se mantuviese en el tiempo.

Finalmente, los tres economistas señalaron que mientras en Venezuela no exista un cambio político que genere políticas públicas ajustadas a la situación de nuestro país y confianza en el ámbito internacional, será prácticamente imposible tener un crecimiento económico sólido, a largo plazo y que se sea verdaderamente incluyente.

Desde el Observatorio Venezolano de Finanzas invitamos a nuestro Ciclo de foros denominada “La Venezuela Futura” donde estaremos tratando 3 temas de actualidad, en aras de seguir aportando valiosa información al país y a la sociedad venezolana, durante 3 conferencias vía Zoom se darán cita reconocidos profesionales de la economía y de otras áreas para dar su opinión sobre temas de interés nacional e internacional como:

   1.La Política Petrolera. 31 de mayo de 2023

 2. ¿Cómo lograr la estabilidad de precios? 14 de junio de 2023

3. Crecimiento económico e inclusión. 28 de junio de 2023

1.      La Política Petrolera. 31 de mayo de 2023. 10 am. Zoom

Francisco Monaldi. Economista UCAB. Doctor en Economía Política Universidad de Stanford. Profesor de Rice University.

Luis Oliveros. Economista UCV. Especialista en Economía Petrolera. Decano de Economía Unimet

Horacio Medina. Ingeniero Petrolero UCV. Presidente Pdvsa Ad hoc.

Moderador Andrés Rojas Jiménez

A 40 años del Viernes Negro, Pedro Palma, Leonardo Vera y Ángel Alvarado conversaron sobre los hechos, causas y consecuencias de uno de los momentos económicos más relevantes en la historia venezolana. Bajo la moderación del economista José Guerra se logró la convocatoria del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) este viernes 17 de febrero de 2023.

Sobre los hechos, Pedro Palma indicó que para el año 1974 hubo un aumento de los precios e ingresos petroleros, los cuales se estabilizaron y estancaron en 19’78 por una situación de restricción de demanda de los países consumidores ”Empezaron a bajar los precios y eso significó una caída de las exportaciones, pero las importaciones siguieron creciendo lo que implicó un desequilibrio externo y de las finanzas públicas”

Expresó que tras dos décadas de tipo de cambio fijo, se pierde el equilibrio y el aparato productivo se ve estancado. Con el ex presidente Luis Herrera el tipo de cambio no podía mantenerse y anticipaba una devaluación.Con la segunda crisis energética, la caída del Sha de Irán, se paralizan las exportaciones petroleras, se afianzó la estrechez de oferta y se disparan nuevamente los precios del petróleo.Al estallar la guerra Irán-Irak en 1980, el saldo de la cuenta corriente venezolana tenía un déficit de US $5.735 millones en 1978.

La elevación de las tasas de interés en E.E.U.U  en 1980 atrajo capitales del mundo entero y por tanto, transferencias masivas al mercado del dólar. Como otros, el BCV implementó políticas monetarias restrictivas para evitar fuga de capitales. Así, una nueva administración del BCV decide bajar las tasas de interés locales para estimular deliberadamente las salidas del capital y meses después es revertida esta situación. A finales del año 19’81 con una entrada neta de capitales, las tasas de E.E.U.U se reducen, las de interés locales vuelven a ser competitivas y no existe expectativas de devaluación del bolívar.

Para el año 1982, Palma argumentó que con la crisis de México retornan las salidas de capital “se ve una sobrevaluación del bolívar, aumentan las importaciones, reducción acelerada de las reservas internacionales y crece el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos”.De esta forma, en 1983 la situación se vuelve insostenible cuando el 18 de febrero de ese año finaliza un período de estabilidad cambiaría. Las reservas cayeron un 10% y se estableció un control de cambio con dos tipos de cambios diferenciales. Se mantuvo la tasa de Bs/ US$ 4,30 para importaciones esenciales, pago de la deuda externa pública y privada, y tipo de cambio de Bs/US$ 6 para importaciones no esenciales.Por su parte, Leonardo Vera recordó la abrupta devaluación del bolívar respecto al dólar (40%) y el impacto psicológico en la colectividad venezolana en 1983. El endeudamiento masivo con un sector externo vulnerable con un tipo de cambio que se sobrevalua, condujo a una crisis de balanza de pago entre 1979 y 1983, lo que volvió a suceder de nuevo entre 2013 y 2017. Detalló que en el año 1982, América Latina como un todo estaba utilizando más del 40% de sus ingresos por exportaciones al servicio de la deuda.  Fueron descomunales  la crisis externas de Venezuela, que fue  fueron precedidas por importantes sobrevaluaciones de la moneda.

Vera también recalcó el segundo período de sobre endeudamiento público externo desde el 2009 el cual se vive hoy día y cuya deuda externa  alcanza los US$ 120 mil millones sin incluir la deuda comercial, proveedores de PDVSA ni otras obligaciones externas.

Como dato importante, el economista Vera reveló que desde el año 2011 la carga del servicio de la deuda pública externa comenzó a elevarse. En los últimos años el servicio de la deuda representaba más del 40% de las exportaciones totales.

En el contexto latinoamericano, Ángel Alvarado brindó una perspectiva más amplia, relatando los patrones vistos en el caso venezolano y que a su vez se vivieron en otros países del continente; para Alvarado el viernes negro debe enmarcarse en la crisis de la deuda de los años 80 que cambió el modelo económico de América Latina. Todos los países se encontraron en una situación de cesación de pago y reprogramación de la deuda, excepto Colombia. La crisis de la deuda  “colapsa la confianza en el modelo de sustitución de importaciones, que había creado un sector exportador pequeño y poco dinámico, con un sector privado y público muy endeudado en moneda extranjera incapaz de hacer frente a la crisis de balanza de pagos”A modo de comparación, el economista presentó las economías de Corea del Sur frente a la Argentina y la venezolana, siendo que el primero no resultó afectado por la crisis de la deuda aun cuando poseía un PIB mucho menor. Con exportaciones diversificadas, menos dependiente de las materias primas, hicieron que Corea del Sur no sufriera por el incremento de las tasas de interés en Estados Unidos que fue desencadenante de la crisis de la deuda.

Después de esta crisis, América Latina vio la necesidad de dirigir sus esfuerzos en diversificar sus exportaciones. Con los años la mayoría de los países de la región aprendió la lección, había que diversificar sus economías y controlar los déficits fiscales para tener economías más estables y la inflación bajo control.

Con miras al próximo año 2023, este lunes 21 de noviembre, Ángel Alvarado, Domingo Sifontes, Gustavo Machado y José Guerra, expresaron sus proyecciones y opiniones acerca el escenario económico venezolano dentro del contexto de los diversos acontecimientos mundiales y el caso venezolano con especial énfasis en los estados Carabobo y Zulia.

Alvarado comenzó expresando su preocupación por la posibilidad de una recesión mundial  y el impacto que puede tener sobre los precios del petróleo.

“En estos momentos tenemos un choque de oferta y demanda que impactan el precio del crudo, qué fuerza impera, no lo tenemos claro.: Por el lado de la demanda tenemos a la Reserva Federal de los Estados Unidos que va a seguir aumentando tasas de interes.  Esto tendrá un efecto más recesivo en EE. UU y un impacto sobre los precios del petroleo a la baja”, según el economista.

Ángel A. detalló que el segundo factor por el lado de la demanda tiene que ver con el tema de China, con una política de cuarentena estricta, aparentemente con dudas sobre la afectividad de su propia vacuna, un riesgo de cierre con un brote mayor de Covid-19, y este sería otro hecho también de impacto negativo en la demanda mundial y sobre el precio del crudo.

En cuanto a otros factores a considerar, nombró los choques por el lado de la oferta que presiona al alza los precios del petróleo: la reunión de la OPEC + (4 diciembre), organismo que decidió recortar 2 millones, sumado al comunicado de Arabia Saudita, donde indican que continuarán la política de recorte de producción, alineados con Rusia.

También, el embargo al petróleo ruso por la Unión Europea (UE) el próximo 5 de diciembre y la colocación junto a EE. UU de un precio maximo sobre el precio del petróleo ruso. “Esto quiere decir, que los traders no pueden pagar más de una cierta cantidad sobre este petróleo ruso y eso colocará presión sobre la oferta mundial del petróleo”, advirtió.

En el mismo sentido, indicó que EE. UU va a cesar el uso de las reservas estratégicas del petróleo y que, habiendo agotado sus reservas de petróleo medianas, es importante para Venezuela, dicho país ellos conseguían tal crudo de Venezuela, por tanto, presiona la necesidad de EE. UU de conseguir petróleo venezolano.

“Hay estimaciones de precios del petróleo que van desde USD $70 a USD $140. En general, no hay buenas noticias para los productores de crudo y Venezuela solo produce crudo. Las estimaciones del Banco Mundial muestran una caída de los precios del crudo para el año 2024”, señaló el fundador del OVF.

A favor de Venezuela, puede jugar a favor el descuento, afirmó. El efecto del Price Cap al petróleo ruso, sobre el descuento que se le coloca al petróleo de Venezuela podría aminorar nuestro descuento para el 2023.

Dando por sentado que se otorgue la licencia para Chevron, las exportaciones de petróleo sin descuento ( exportado por Chevron, Eni y Repsol) haría que el flujo de caja de Venezuela pueda mejorar. Igualmente, el economista agregó que, hoy el descuento de Venezuela es de 33% y pudiera caer hasta 10% con un aumento de exportaciones de Empresas mixtas y la posibilidad de Venezuela de dejar de competir con el petróleo ruso sancionado.

De igual forma, aclaró que la licencia tendrá efecto a mediano plazo. La mejora en el nivel de descuento de los precios no compensa la declinación de la producción y los menores precios del crudo para 2023. “Podríamos tener un crecimiento negativo para el año que viene y una aceleración de la inflación, es decir, el crecimiento del 2022 tocó un techo y una caída en el 2023, en términos de ingresos, de actividad económica y mayor volatilidad del tipo de cambio”.

En su participación Domingo Sifontes, delimitó el contexto económico y social del estado Carabobo para el 2023, no obstante, recalcó que la economía puede estar creciendo, pero no lo que se necesita para pensar en retomar la senda de crecimiento.

Sifontes piensa que los fundamentos del “nuevo modelo económico” son insuficientes, así como el crecimiento con desigualdad no es el mejor camino para superar las dificultades de la economía venezolana.

Respecto a la situación del estado Carabobo, según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) para el año 2021, el estado Carabobo reportó: la población económicamente activa fue igual al promedio nacional en un 50%, la tasa de ocupación fue mayor al promedio (49% vs48%), los hogares con déficit de servicios públicos fueron menor al promedio nacional 34,8% vs 45%, los hogares que poseen computadoras fueron menor al promedio nacional (25,8% vs 26,8%) y los hogares con acceso a internet fueron menor al promedio (14,9% vs 17,8%).

Con relación a la educación, en 5 de los 23 indicadores el estado presentó resultados mejores al promedio nacional. En el resto de indicadores, los resultados son peores al promedio nacional: “tasa de asistencia a un centro de enseñanza de población entre 3 y 24 años fue de 60,8% y la nacional de 64,4%”, lamentó.

De seguidas, reveló que los hogares que viven por debajo de la línea de la pobreza es menor al promedio nacional (89% vs 91%) y los hogares que viven por debajo de la línea de la pobreza extrema es menor al promedio nacional (61% vs 68%). El profesor de la Universidad de Carabobo enfatizó que, en el año 2023 para Carabobo, no queda claro cómo desde el ejecutivo regional implementarán políticas para mejorar la situación: “Hasta la semana pasada la ley de presupuesto no ha sido discutida para entender el ejercicio económico del año que viene”, denotó.

“Si la economía crece a tasas menores, el efecto de esta posible expansión de comercios y servicios será menos importante, se abren muchos comercios y más oportunidades de negocio, pero esto es diferente a recuperación económica. Se requieren inversiones importantes y capital humano e industrial para el crecimiento económico”, D. Sifontes.

Entre tanto, Gustavo Machado argumentó sobre Venezuela y el contexto global. Trayendo a colación la conferencia de las Naciones Unidas sobre comercio y desarrollo (2019) comentó que, el comercio electrónico registró en 2017 una tasa de crecimiento anual de 13%, mientras tanto, según el FMI (2019) la tasa de crecimiento de la economía mundial durante el mismo año fue de 3,8%.

“Ahora EE. UU y China están concentrando el desarrollo en el ámbito digital. Desde lo geopolítico si queremos pensar a largo plazo hay que ver a qué cadena de valor nos integramos”. Igualmente, Machado se preguntó qué cosas tiene el Zulia para ofrecer expresando el importante portafolio energético con el cual se pueden generar posibilidades de desarrollo. En materia petrolera, el Zulia tiene 20.000 millones de barriles según las últimas estadísticas publicadas por PDVSA, 10 veces más que el nivel de reservas que tiene Colombia.

En los últimos años se ha visto un incremento en la actividad de acuicultura, en el último cuarto de siglo se ha triplicado, de este modo, el profesor de la Universidad del Zulia, anunció que, desde lo socioeconómico, todos los municipios registraron más del 60% de pobreza extrema. “No hemos escapado de la dinámica nacional, generando una importante caída de la producción. El Zulia ha tenido sus complicaciones entre 2002 y 2015 el número de patronos se redujo a 48,5% y en Venezuela se redujo a 20%. Para el 2023, para Venezuela marca desaceleración respecto a este año, la CEPAL indica tan solo un 5% de crecimiento para el año que viene”.

Sobre el 2023, Machado recordó que en el Zulia hay nichos de negocios camaroneros y energético, pero dependerá el crecimiento de cómo evolucione el tema de la licencia Chevron y la superposición de la disminución de la actividad económica. “Toca recrear una narrativa que permita superar la crisis estructural. Nuestro gran reto es buscar el propósito de la Venezuela rentista a resplandeciente. Debemos impulsar la capacitación permanente para usar avances tecnológicos. En el Zulia hay desigualdad, pero el potencial sigue allí”, participó. 

Para cerrar, el economista J. Guerra explicó el panorama de la economía venezolana en 2023. Según el OVF, en el primer trimestre la economía creció 15,9%, en el segundo un poco menos con 14,9% y desaceleró a 9,8% en el tercer trimestre: “Para el cuarto trimestre 2022, todo dependerá cómo se comporte la producción petrolera. De la hiperinflación pasamos a la alta inflación y persistente, la cual desde junio no baja de dos dígitos. Se espera que en noviembre vuelva a alcanzar los dos dígitos”.

En cuanto a la política cambiaria, de acuerdo a Guerra, ha consistido en la estabilidad del tipo de cambio para que sirva de ancla a la economía A modo de comparación, la inflación anual de 173% y la depreciación entre 31 octubre 2021-2022 de un 97%, tiene más de 20 puntos de atraso, esto ha hecho que los productos importados luzcan muy baratos y nada de lo que se produzca en Venezuela sea competitivo con ese tipo de cambio: “El BCV ha tenido que inyectar reservas para tratar de estabilizar el tipo de cambio, la tasa de cambio se mantuvo estable hasta ese momento”.

En otro punto, el economista lamentó la caída brutal de salarios públicos, pues, expresa que se trató de comprimir gastos en remuneraciones. “Entonces si tomas marzo como referencia considerando que no ha habido aumento salarial hasta hoy, tomas la inflación entre marzo y octubre esta es de 97%. Así, los salarios van detrás de la inflación perdiendo capacidad adquisitiva y esa carrera nunca la han ganado los salarios. La brecha salarial entre el sector privado y el público es significativa. La Política monetaria ha sido poner el encaje de 73% a la banca para comprimir la capacidad de la banca para prestar”.

“Para estabilizar el tipo de cambio a corto plazo se perderán reservas necesariamente como ha pasado en 4 años (2019-2022) sobre todo este año, que ha tenido la mayor pérdida de reservas internacionales, esto es desestabilización en el futuro. Si la política es el anclaje cambiario y no tienes cómo inyectar reservas al mercado lo que hoy es estabilidad, mañana será inestabilidad”, aclaró.

El fundador del OVF, subrayó que el crecimiento económico dependerá del poder aumentar la producción petrolera, sujeto a la relajación de las sanciones y nuevas inversiones. Agregó que, la tasa de inflación estará influida por el comportamiento del tipo de cambio y que el rol de dolarización puede ayudar a contener la inflación si el gobierno decide ir más allá para formalizarla o permitir créditos en dólares.

A tenor de esto, Guerra, cree que el tipo de cambio se va a depreciar de forma importante en 2023, sin aumento de la demanda de bolívares, un serio problema para una expansión monetaria y fiscal a su criterio: “Tal vez es el problema macro más serio, que los venezolanos no quieren los bolívares”.

De igual manera, mencionó que habrá menor crecimiento en el 2023, salvo un fenómeno petrolero importante de producción, licencia y si la producción supera los 700 mil barriles actuales

En cuanto a salarios, se estima que el gobierno tendrá desafíos de ajuste salariales. Existen actividades dormidas, como la construcción, por ejemplo, dependerá de lo que ocurra con el petróleo, finalizó.

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