El BCV acaba de publicar una nota de prensa con una “actualización” de los datos correspondientes al PIB por actividades. La nota asegura que “suman trece trimestres de crecimiento en la actividad económica”.

No obstante, algunos detalles técnicos de forma y fondo no fueron debidamente atendidos en esta presentación:

  1. Se publica una nota de prensa, pero no se ha actualizado la base de datos en la hoja de Excel[1].
  • La nota de prensa, muestra un cuadro con las cifras en tasa de variación, pero se omite su presentación en nivel, lo cual impide hacer una mínima validación interna para verificar la consistencia de la data.
  • Las cifras dicen estar a precio de 2007, cuando el periodo base del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) es 1997, según se aprecia en las hojas de Excel en la página del BCV.
  • ¿Cuándo ocurrió ese cambio de periodo base? El Programa de Actualización de las Estimaciones Macroeconómicas II (PRACEM II), el cual se suponía que regiría el SCN durante el periodo 2008-2010, nunca se publicó. Se sabe informalmente que no se completó por falta de fondos. ¿Si efectivamente es así, como justificar esa “nueva” base?
  • ¿Como hacen para poder empalmar esta serie en base 2007 y la serie que normalmente publican en base 1997? Si suponemos  que hubo un cambio de metodología que justifica esta nueva base (2007), el empalme  solo es posible si se dispone de al menos un año común en ambas bases. ¿Cuál es ese año?
  • La estructura de la economía ha cambiado sustancialmente desde 2007 y ni hablar son respecto a 1997. Un documento de trabajo del propio BCV por Leone, Hernández y Da Silva (2019)[2] así lo deja claro. Para darle credibilidad a la medición de la actividad económica y adecuar las metodologías de cálculo a la nueva realidad estadística y económica, urge una actualización del SCN, un nuevo PRACEM III e incluso actualizar las ponderaciones del INPC mediante una nueva Encuesta Nacional de Presupuestos Familiares (ENPF).
  • Mención aparte recibe el curioso comportamiento de las ponderaciones del PIB por actividades. Como no se publicaron las cifras en nivel, hay que inferirlas mediante métodos matemáticos (programación lineal). Un ejemplo: La actividad petrolera, para el primer trimestre de 2024 esta ponderada a 27.9% y la no petrolera a 72,1%, solo así es posible obtener una tasa de variación real del PIB consolidado de 8,40%. El problema reside, en que esa incidencia o peso, prácticamente duplica a la que tenía la actividad petrolera  en la última cifra real a precios de 1997 y en nivel publicada, que corresponde al primer trimestre de 2019 (13,3%). No se entiende tampoco que fenómeno ha causado una reducción tan notable de la actividad no petrolera.
  • Finalmente, pero no menos importante:  ¿dónde están los periodos 2019 y 2020? Es imposible usar una serie de referencia tan importante si existen  7 trimestres faltantes (el primer trimestre de 2019 si esta publicado).La nota de prensa parece darnos una pista de las causas de su no publicación cuando afirma:

“Como expresión material de las heridas que estas medidas criminales en contra de Venezuela han dejado en la economía nacional, se observan antes del segundo trimestre de 2021 y en particular entre 2019 y 2020, fuertes caídas en la actividad económica. En ese bienio hubo muchas trabas en los procesos operativos y en el accionar de las políticas económicas, como resultado de la profundización de las medidas coercitivas desde 2019.”

Independientemente de si las cifras representan fuertes caídas o, en lenguaje menos técnico: son muy feas, es deber del BCV publicarlas.

[1] Ver: https://www.bcv.org.ve/estadisticas/producto-interno-bruto

[2] Ver: https://www.bcv.org.ve/system/files/publicaciones/dt_175web.pdf

La política económica actual es insostenible, pues presupone que el gobierno dispondrá de un flujo de caja en divisas creciente, lo cual es inverosímil. Daniel Cadenas

Luego de 5 años de muy precarios resultados, parecía que el programa de estabilización venezolano, ideado por Patricio Rivera y Fausto Herrera, dos ex ministros ecuatorianos que asesoran al gobierno, estaba dando resultados. Las primeras noticias sobre los autores y los fundamentos del programa se remontan a 2018.

Nueve meses corridos de un tipo de cambio que apenas se movía (diciembre, 2023-agosto, 2024), parecían dar esperanzas de que ahora sí. Pero la creciente brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio paralelo en Venezuela vuelve a generar preocupación.

Los precios se ajustan a la realidad del mercado paralelo, que se vuelve cada vez más difícil de controlar a pesar de las intervenciones crónicas y crecientes del Banco Central de Venezuela (BCV). Esta situación, que se traduce en una desconfianza generalizada en la política cambiaria, pone en evidencia la necesidad de un replanteamiento profundo del régimen cambiario actual.

El programa de estabilización venezolano está fundamentado en el uso de anclas múltiples: un ancla cambiaria, una restricción del crédito y una congelación de salarios públicos. A pesar de ese aparente sobreajuste y de que va para 6 años de aplicación, el resultado es que la inflación venezolana se encuentra lejos de estar estabilizada.

A pesar del uso de múltiples anclas, es claro el énfasis en el tipo de cambio. El prominente economista argentino G. Calvo en 1994, estudió los programas de estabilización y respecto a los basados en el tipo de cambio, identificó 4 regularidades empíricas importantes, que constituyen una especie de efectos secundarios indeseables o costos de este tipo de esquemas:

  1. Convergencia lenta de la inflación a la tasa de devaluación: la tasa de inflación permanecía mucho tiempo por encima de la tasa de depreciación. La base teórica del uso del tipo de cambio como ancla nominal, es el supuesto de que la tasa de inflación deber converger rápidamente a la tasa de devaluación del tipo de cambio cuando esta última se mantiene muy baja o idealmente en cero. El problema es que empíricamente esto no sucede. El estudio de Calvo (1994) considera como lenta, una convergencia que luego de 4 trimestres ( 1 año) todavía tenga a la tasa de inflación por encima de la tasa de devaluación. En Venezuela, vamos para 6 años y nada que se alcanza esa deseada convergencia.
  2. Apreciación real de la moneda nacional: Dada la lenta convergencia de la inflación a la devaluación, no debería sorprender que la moneda nacional se haya apreciado sustancialmente en términos reales en esos programas estudiados. En Venezuela, el desequilibrio es muy grande. El tipo de cambio de paridad debe estar hoy en el rango 80-90 Bs por dolar, mientras el tipo de cambio oficial anda en 36,6 y el paralelo en 42.
  3. Deterioro de la balanza comercial y de la cuenta corriente: La cuenta corriente normalmente empeoró durante los programas basados en el uso el tipo de cambio como ancla nominal, deterioro alimentado por las importaciones de bienes. Esto es un efecto derivado de la creciente apreciación real de la moneda nacional. Esto complica el problema, pues un bolivar que transformado a dólares compra mas fuera de Venezuela que dentro, presiona al mercado cambiario con una creciente demanda de divisas para importar cualquier cosa.
  4. La credibilidad es clave: la historia de estabilizaciones que usaron al tipo de cambio como ancla nominal pero fueron fallidas, apunta a que es poco probable que esta política sea totalmente creíble en países con inflación crónica (como Venezuela) Por lo tanto, el anuncio de mantener anclado al tipo de cambio puede no ser creíble, en el sentido de que, si los agentes económicos se dan cuenta de que habrá una devaluación cada vez que se produzca una apreciación exagerada del tipo de cambio real, el gobierno perdería por completo su credibilidad y su capacidad de controlar la inflación.

Todo esto ha ocurrido en Venezuela. Hemos incurrido en todos esos efectos secundarios indeseados o costos y a pesar de contar con dos anclas adicionales (crediticia y salarial), no disfrutamos aún de una inflación baja y estable.

En el pasado, la apreciación real del tipo de cambio tenía una justificación medianamente digerible: el flujo de petrodólares provenientes de choques externos positivos. Hoy, la sobrevaluación por diseño es enorme, injustificable e inconveniente, deteriorando la competitividad de la manufactura local.

Este esquema está agotado y las opciones de política se han reducido drásticamente, en gran medida por las decisiones tomadas por los mismos hacedores de política. 6 años es mucho tiempo. La historia de los programas de estabilización en América Latina demuestra que este tipo de iniciativas no pueden tardar tanto tiempo en mostrar resultados. Estas cosas fueron advertidas con tiempo por especialistas en la materia, pero sus voces fueron ahogadas en los medios, por el estruendo del coro de entusiastas.

La falla fundamental de ese programa, es que el público no cree que la fijación del tipo de cambio sea sostenible, pues saben que mientras mas elevada sea la apreciación real del tipo de cambio, o sea, mientras mas por debajo se encuentra el tipo de cambio nominal de su valor de paridad o de equilibrio, más cerca está una importante devaluación. El fundamento del tipo de cambio, la paridad del poder adquisitivo (PPP), establece un tipo de cambio de equilibrio. Las desviaciones persistentes y crecientes respecto a esta paridad le restan credibilidad a la política cambiaria.

En Venezuela, esta falta de credibilidad se ve aumentada cuando el BCV tiene que ejecutar una intervención mayor y más frecuente para alcanzar el objetivo y aun así la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo no cierra. Para empeorar las cosas, el stock de reservas líquidas disponibles es insuficiente. Aproximadamente el 80% de las reservas internacionales reportadas por el BCV son una fantasía, pues corresponden a Derechos Especiales de Giro, Posición ante el FMI y el Oro que seta bloqueado en Inglaterra. Nada de eso esta a la disposición del BCV por la falta de reconocimiento internacional.

Otro asunto que alimenta la falta de credibilidad del programa es que, aunque resulta cierto que el déficit fiscal ha disminuido, todavía no hay un cierre de la brecha fiscal. Un persistente déficit fiscal, que no se puede financiar en los mercados internacionales de deuda ni con ayuda de multilaterales, obliga al gobierno a recurrir a la creación de base monetaria a través del banco central, lo cual presiona al alza al tipo de cambio. En una economía como la venezolana, sin opciones validas para cerrar el deficit fiscal, la única via para que este esquema pueda funcionar, es alcanzando un deficit cero y eso no se ha alcanzado y muy probablemente nunca se pueda.

En el corto plazo, se espera que la reacción del gobierno sea deslizar el tipo de cambio objetivo a un nivel que estimamos podría estar alrededor de 40-45 bolívares por dólar. Sin embargo, esta medida no es una solución a largo plazo.

Se necesita un cambio de enfoque que reconozca la realidad de la dolarización y que se base en políticas macroeconómicas sólidas y sostenibles. La política actual es insostenible pues presupone que el gobierno dispondrá de un flujo de caja en divisas creciente, lo cual es inverosímil. La pregunta es si eso puede lograrse manteniendo el statu quo o sin un cambio institucional.

Las recientes elecciones presidenciales de Venezuela han sumido al país en una crisis política y económica cada vez más profunda. A pesar de un primer semestre relativamente estable, el país enfrenta ahora un futuro precario mientras la comunidad internacional lidia con la legitimidad de los resultados electorales.

Según los economistas Francisco Monaldi y Luis Zambrano Sequín, la continua incertidumbre en torno al resultado de las elecciones podría provocar un nuevo aislamiento internacional, lo que afectaría significativamente los indicadores económicos de Venezuela. “Lo peor para la economía venezolana es el fraude” señaló Francisco Monaldi

El riesgo de un aumento de las sanciones y una caída de la producción petrolera, junto con la ya frágil economía del país, dibujan un panorama sombrío para el resto del año. “Una política de estabilización requiere de ingresos externos constantes y crecientes y un contexto con shocks positivos, que por el momento no se ven”, advierte Luis Zambrano Lentejuela, economista de la UCAB.

La falta de transparencia en torno a los resultados electorales ya ha provocado una revisión a la baja de las previsiones económicas. Los analistas prevén un repunte de la inflación, un debilitamiento del bolívar y un menor crecimiento económico. “Los agentes aumentaron significativamente las expectativas inflacionarias (de 40% en julio a 55% en agosto) y de devaluación para fin de año (de Bs./$45 a Bs./$50) debido a posibles shocks en los ingresos petroleros por el mayor aislamiento en el que puede verse inmerso el país”, señala el OVF.

La comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, ha expresado profundas preocupaciones sobre el proceso electoral y aún no ha reconocido la victoria de Maduro. Esta falta de reconocimiento podría aislar aún más a Venezuela y obstaculizar sus esfuerzos por recuperarse de la crisis económica.

“Si las sanciones se endurecen significativamente, eso va a afectar la propensión a invertir y la propensión a consumir”, dice Zambrano. “El comportamiento durante el segundo semestre va a ser muy diferente al que tuvimos durante el primer semestre”.

En el sector petrolero, los expertos consideran que el riesgo de sanciones adicionales podría limitar aún más la capacidad de Venezuela para aumentar la producción y atraer inversión extranjera. “Podría haber una modificación de algunas de estas licencias para hacerlas más restrictivas y no revocarlas”, afirma Francisco Monaldi, experto en energía. Sin embargo, incluso con las licencias, luce complicado un repunte de la producción.

Con base en las opiniones recogidas entre especialistas en economía y finanzas, el Observatorio Venezolano de Finanzas revela los hallazgos de su encuesta de expectativas económicas para agosto de 2024. La encuesta analiza las proyecciones para la inflación, el crecimiento del PIB y el tipo de cambio a finales del presente año. 

La encuesta muestra una fuerte disminución de la proyección de crecimiento económico (-2%) asociada a la profunda crisis política en la que se encuentra Venezuela después de la elección del 28J y la ausencia de resultados oficiales desagregados. Igualmente los agentes aumentaron de manera importante las expectativas inflacionarias (+5%) y de devaluación para el cierre del año (+5 Bs/$) debido a posibles choques en los ingresos petroleros debido al mayor aislamiento en el que puede sumergirse el país.

Cuadro 1

Resultados de la Encuesta de Expectativas Económicas 2024

  Mediana Rango Tendencia Central
  2024 2024 2024
Proyección del tipo de Cambio (Bs/US$) 50 50-80 50
Proyección tasa de Inflación (%) 55 50-90 53,3
Actividad Económica 3 2-4 3

Nota: Las proyecciones de cambio en el producto interno bruto (PIB) real son cambios porcentuales interanuales. Las proyecciones de inflación son cambios porcentuales de índices de precios interanuales para 2024. Las proyecciones del tipo de cambio son al 31 de diciembre de 2024.

  1. Para cada período, la mediana es la proyección intermedia cuando las proyecciones se disponen de menor a mayor. Cuando el número de proyecciones es par, la mediana es el promedio de las dos proyecciones intermedias.
  2. La tendencia central excluye las tres proyecciones más altas y las tres más bajas para cada variable en cada año.
  3. El rango para una variable en un año dado incluye todas las proyecciones de los participantes, desde la más baja hasta la más alta, para esa variable en ese año.

Las proyecciones de cada participante se basaron en la información disponible en el momento de la encuesta, así como suposiciones sobre otros factores que probablemente afectarían los resultados económicos. Estas proyecciones están sujetas a una considerable incertidumbre. Los modelos económicos y estadísticos, así como las relaciones utilizadas para generar pronósticos económicos, son descripciones necesariamente imperfectas del mundo real, y el camino futuro de la economía puede verse afectado por innumerables desarrollos y eventos imprevistos.

Al cierre de julio de 2024, la tasa de inflación mensual se situó en 4%, mientras que las tasas interanuales y acumuladas alcanzaron 62% y 22%, respectivamente. Los rubros que mostraron los mayores aumentos fueron servicios (8,7%), equipamiento del hogar (5,1%) y bebidas alcohólicas y tabaco con (3.9%).La inflación más alta se registró en Área Metropolitana de Caracas (AMC) con una variación de 5%, seguido del Estado Nueva Esparta (4.2%), Anzoátegui (3.9%) y el Estado Zulia (2,9%).En el AMC se evidenció un incrementó en los rubros de Servicios en 17.4%, en Anzoátegui de 12,4%, Nueva Esparta en 9,9% y Zulia en 1,4%, siendo éste el rubro que más contribuyó a la inflación general del mes.

Esta aceleración de la inflación (4%) se explica tanto por la depreciación nominal del bolívar respecto al dólar (3,4%) como por el aumento de las tarifas de servicios públicos, especialmente el aseo urbano (16,9%) a nivel nacional.

El indicador de actividad económica mensual del OVF muestra que la economía se expandió 3,6% durante el segundo trimestre de 2024, mayor al 2% del trimestre anterior, ambas cifras en términos interanuales.

A nivel de actividades, la producción de petróleo aumentó 2,4%, sustancialmente menor que el 21,6% del trimestre previo, en tanto que la no petrolera creció 3,7%, determinada por el mayor gasto, expresado en una aumento sustancial de la liquidez real y la mayor recaudación del IVA debido a la disminución de la inflación observada en la primera parte del año.