1. Dr. Romero, ¿cuáles es la situación actual de la industria petrolera venezolana en términos de producción y refinación de petróleo?

La situación en que se encuentra la industria petrolera nacional es la peor en que jamás se ha visto nunca en sus 100 años de historia que se cumplen en este año con el centenario del reventón del pozo los Barrosos # 2 en Cabimas en diciembre de 1921. Nuestra industria- salvo algunos episodios temporales muy bien definidos y explicados- siempre estuvo en expansión, crecimiento y modernización. El nivel de producción de petróleo está a nivel de 1930 cuando el país tenía menos de 3 millones de habitantes. No cumple con ninguna de las obligaciones legales que tiene asignada como es suplir los combustibles necesarios a la actividad económica y de sus habitantes ni de aportar los ingresos que requiere el Tesoro Público para cubrir las necesidades perentorias que le exige la Nación en términos de salud, educación, protección e infraestructura sanitaria, electricidad, agua y vías de comunicación.

  • ¿Cómo valora usted la política petrolera que aplicó Hugo Chávez entre 1999 y 2012?

Como un desastre y la responsable única y directa de lo que comentábamos anteriormente. Pero su impacto y consecuencias van muchísimo más allá al período 1999 al 2012. No solo son las responsables de lo que luego el Gobierno de Maduro agravo y llevó al límite de parálisis_ como sucedió con los productos refinados y el gas doméstico e industrial para el mercado interno y el uso diario de los ciudadanos y en sus hogares. ¿Por qué digo que va muchísimo más allá?  Porque se despilfarró un activo cuyo valor era inconmensurable, sino que se hizo cuando ya el tiempo era crítico con base a la transición energética y la declinación del consumo de petróleo previsto para las próximas décadas. Con los ingresos que se dilapidaron, los cuales para la fecha de inicio de su régimen contaba con un potencial de producción petrolera cercano a los 4.0 millones de barriles diarios sumado al plantel y compromisos de más de veinte empresas internacionales de primer orden, dispuestas a llevar ese potencial a 6.0 millones de barriles en la siguiente década, Venezuela hoy en día hubiese mantenido un sitial de primer  orden mundial en lugar de la posición de irrelevancia que ocupa hoy en día.

                 Un experto amigo (el ingeniero Nelson Hernández) ha hecho unos cálculos que le indican que el valor monetario de la sumatoria de las pérdidas de ingresos en US$ corrientes (sin ajustar) de cada uno de esos años por dejar deteriorar la Industria llega a 295 Gigas (10exp 9) US$ o millardos de US$ (ya que cuantificar el valor real de las perdidas es inconmensurable debido al fracaso de la política petrolera de Chávez y Maduro); si a ello le sumamos la pérdida de ingresos por no continuar los planes de expansión planificados llega a 1,113 tera US$[1]; es decir el equivalente a los activos monetarios del Fondo Soberano de Noruega que sigue siendo el mayor del mundo.

  • ¿Cuál es su apreciación sobre los anuncios recientes del régimen de Maduro de convocar a las empresas petroleras internacionales para que inviertan y contribuyan a aumentar la producción en Venezuela?

Pienso que es una convocatoria que además de llegar muy tarde, está vacía de contenido y elementos cruciales para que pueda tener ningún impacto en la comunidad internacional. ¿Cuáles son esos elementos de los cuales adolece? En primer lugar, hablemos de que en el momento en que se formula, ya esa comunidad ha avanzado en su conformación estructural y estratégica y solo habla dentro de la cartera de las energías fósiles, de continuar y favorecer a aquellos activos que ha designado como “especiales”. Un país como Venezuela que para la memoria corporativa petrolera solo recientemente (menos de 15 años) efectuó y realizó actos de desconocimiento y de irrespeto a los contratos y sus obligaciones legales, y que tampoco indemnizó ni reconoció decisiones arbitrales obviamente que no califica como un país atractivo. Además, las condiciones fiscales, regalías y de control que mantiene como propietario de recursos de hidrocarburos, tampoco lo califica como poseedor de activos especiales.

4.     Es factible la recuperación de la industria petrolera venezolano en el contexto del   nuevo paradigma de preservación del medio ambiente? ¿Qué habría qué hacer?

Yo agregaría que no sólo en el contexto de la prevista transición energética que conlleva la disminución de la participación de los hidrocarburos fósiles en la matriz energética mundial, sino con base al comportamiento anti empresa y anti negocio exhibido por el Gobierno en las últimas dos décadas de este siglo, lo cual sumado a las políticas recientes de los grandes fondos de inversiones, la banca privada y los entes multilaterales, los cuales en conjunto han planteado la política de negación de recursos financieros al petróleo, el gas y el carbón, esos recursos cada vez más limitados de las empresas obviamente que irían a sus llamados activos especiales”, no sólo Guyana, Golfo de México, Brasil, Canadá, sino los campos propios de yacimientos de gas y crudos livianos de la lutitas (inversiones de ciclo corto) que están en los propios Estados Unidos.

Conclusión: En Venezuela solo nos queda dirigir nuestra vista al interior del país; movilizar y empoderar a nuestra gente, nuestros empresarios y profesionales. Hay que convertir la explotación petrolera en una actividad económica-industrial más, removerles la etiqueta de “estratégica y soberana”, dejar al gobierno y sus regiones/comunidades (con la delegación de regalía aun pendiente) solo en el rol de propietarios del recurso, pero con cero injerencias en la operación y administración de esa actividad. Podemos reganar una posición de autosuficiencia nacional y exportar a nuestros vecinos (particularmente gas natural a Colombia, Trinidad y El Caribe) pero lo que fuimos y con lo que pudimos haber saltado al grupo de países desarrollados, ya lamentablemente va a quedar atrás en el saldo histórico de los errores políticos de nuestra generación.

[1] Current Assets for Norway GPFG is $1,289,460,000,000

Evanan Romero

Miembro de la Sociedad de Ingenieros de Petróleo. Es ingeniero de petróleos de la Universidad Zulia en Venezuela; Maestría en Ingeniería de Petróleo de la Universidad de Tulsa, en Tulsa, Oklahoma y Doctorado Profesional en Ingeniería de la Universidad de Stanford, California. Fue uno de los fundadores de INTEVEP, Centro de I + D de PDVSA. Se desempeñó como viceministro de Energía y Minas de Venezuela de 1996 a 1998 y director gerente de PDVSA desde 1998 hasta principios de 1999. Fue senior Fullbright scholar, se retiró de PDVSA y aceptó una invitación para unirse a la Kennedy School en la Universidad de Harvard. Actualmente es consultor internacional en materia de energía.

Rosanmi Marcano. Economista UCV. Master en Finanzas IESA. Economista del Departamento de Análisis Macroeconómico de EMFI Securities

1.       Actualmente es evidente que hay un proceso de dolarización informal o de hecho de la economía venezolana. ¿Está usted de acuerdo que se avance hacia una dolarización de derecho y se adopte al dólar como moneda nacional?

Si bien la creciente dolarización ha permitido ralentizar la hiperinflación y dinamizar las transacciones comerciales limitadas por el uso del bolívar, no estoy de acuerdo con su adopción formal del dólar porque ello limita las herramientas de política económica y no constituye una solución a largo plazo de los desequilibrios fiscales, principal causa de la crisis económica  venezolana.

Los gobiernos populistas podrían continuar financiando un excesivo gasto público, aumentando el endeudamiento como ocurrió en Ecuador. Aunque la dolarización permitió estabilizar los precios, no impidió que el gobierno de Rafael Correa casi duplicara la relación deuda a PIB y la consecuente crisis de deuda. Además, los países dolarizados son más vulnerables a las crisis económicas globales, debido a que no pueden responder ajustando la política monetaria o la tasa de cambio. Sin embargo, ante la pérdida de confianza en el bolívar y sin una reforma macroeconómica integral, será cada vez más difícil volver a emitir una moneda local creíble.

2.    ¿Cuáles ventajas y desventajas podría tener la dolarización de derecho para Venezuela?

La mayor ventaja de la dolarización formal es la estabilidad en los precios, debido a que elimina la posibilidad de que el gobierno aumente excesivamente el señoreaje para financiar el déficit fiscal, lo cual representa la principal causa de las hiperinflaciones modernas. Para Venezuela, que ha pasado 42 meses en hiperinflación, esto no es poca cosa. Estabilizar la inflación representaría el primer paso para reducir la incertidumbre y promover la recuperación.

Sin embargo, la pérdida de los ingresos por señoreaje como fuente de financiamiento constituye una desventaja en sí misma. Asimismo, la dolarización supone renunciar a una política monetaria propia. En los países emergentes, la reducción de las tasas de interés ha sido una de las principales medidas adoptadas para mitigar el impacto negativo de la crisis económica originada por  la Covid19. En resumen, la adopción del dólar como moneda de curso legal limitaría las herramientas de política económica para sortear las crisis.

Jonás De Sousa. Economista de la UCV. Economista Investigador en ANOVA Policy Research.

  1. Actualmente es evidente que hay un proceso de dolarización informal o de hecho de la economía venezolana. ¿Está usted de acuerdo que se avance hacia una dolarización de derecho y se adopte al dólar como moneda nacional?

Pienso que la decisión a favor o en contra de adoptar el dólar como moneda nacional depende en gran medida de la generación escenarios futuros, políticos e institucionales en el país. Esto debido a que, lo que realmente requiere el país en el ámbito económico exige la implementación de políticas públicas orientadas a estimular la inversión y fomentar la formación de capital humano y físico. No obstante, la realidad dista de ello.

En este sentido, si se asume como escenario principal un estatus quo poco o nada distante a la actual situación, sí estaría de acuerdo con esta medida. Dada la tendencia a la prociclicidad de las políticas fiscales, decadencia de la industria petrolera en el país a niveles mínimos históricos, pésima confianza de los agentes en la moneda nacional, sistema financiero altamente reducido y debilitado, las ventajas de corto e incluso a mediano plazo de iniciar un proceso de dolarización de derecho en el país cada vez podrían tener más peso en las discusiones sobre el tema.

2.       ¿Cuáles ventajas y desventajas podría tener la dolarización de derecho para Venezuela?

Las desventajas principales serían la pérdida de capacidad de uso de la política monetaria y cambiaria como medios para lidiar con choques externos que afectarían la estabilidad y el crecimiento. Asimismo, se perdería la capacidad de ingresos por señoreaje y el BCV reduciría considerablemente sus funciones, como por ejemplo el de ser prestamista de última instancia.

Con relación a las ventajas, tendríamos la imposibilidad de financiamiento de gasto público deficitario por parte del Banco Central y se acabaría con la incertidumbre cambiaria. Solo con este par de ventajas ya se estaría en gran medida mitigando las causas que nos llevaron de la inflación crónica a la crisis hiperinflacionaria en la que hemos transitado los últimos años. Asimismo, dado el contexto financiero actual del país una dolarización de este tipo contribuiría a mitigar la indisciplina fiscal. Sin dejar atrás que, a medida que la dolarización informal siga avanzando en las transacciones y en el proceso de formación de precios, algún intento de desdolarización sería más cuesta arriba.

Carla de Oliveira  Economista (UCV), Maestría en Finanzas (IESA).

1. Actualmente es evidente que hay un proceso de dolarización informal o de hecho de la economía venezolana. ¿Está usted de acuerdo que se avance hacia una dolarización de derecho y se adopte al dólar como moneda nacional?

Si bien en Venezuela se ha ido llevando un proceso donde una porción de la población puede transar en dólares y le ha brindado a los venezolanos un poco más de certidumbre sobre su valor en el futuro cercano, es necesario ir a la causa que generó este proceso de dolarización informal. Considero que una dolarización de derecho en la economía no será una solución inequívoca a nuestros problemas. De hecho, la historia nos ha mostrado que pocos han sido los países que en procesos inflacionarios han adoptado el dólar como moneda oficial. 

En el caso venezolano, pareciera que este proceso de dolarización continuará como una alternativa a la inestabilidad del bolívar. Esta dolarización que se ha generado paulatinamente ha sido la respuesta que han tenido los agentes económicos y lo han hecho porque el dólar le ha podido brindar a los venezolanos ser reserva de valor y medio de cambio. Asimismo, es un proceso que hasta los momentos continuará cohabitando con el bolívar.

2. ¿Cuáles ventajas y desventajas podría tener la dolarización de derecho para Venezuela?

Las ventajas y desventajas de un proceso de esta naturaleza pueden ser muy largos de conversar. Por un lado, en cuanto a las ventajas, la dolarización reduciría la inestabilidad cambiaria y monetaria que ha estado teniendo Venezuela. A su vez, los agentes económicos sentirían más confianza en la moneda que están usando. 

Por otro lado, respecto a las desventajas, se perdería la posibilidad de utilizar la política monetaria y cambiaría ante shocks de la economía. Tampoco se estarían corrigiendo los desequilibrios fiscales que hay y la necesidad de generar divisas para poder cubrir los gastos en dólares del sector público.  Por último, un aspecto importante a mencionar es que existiría un mayor debilitamiento del sistema financiero, acompañado del hecho que el Banco Central no podría cumplir el rol de prestamista de última instancia. Con respecto a esto, si bien podría brindar liquidez en el corto plazo o apoyo a bancos específicos, no podría responder a una caída repentina de los depósitos del sistema.

Melissa  Evaristo. Economista UCV. Especialización en Finanzas Internacionales UNIMET. Analista de Mercados Emergentes

1.   Actualmente es evidente que hay un proceso de dolarización informal o de hecho de la economía venezolana. ¿Está usted de acuerdo que se avance hacia una dolarización de derecho y se adopte al dólar como moneda nacional?

La dolarización ha avanzado ante la falta de medidas para corregir los motivos que nos han llevado a este punto con la hiperinflación y la constante devaluación de la moneda; el bolívar no inspira confianza desde hace mucho y en cambio la balanza se ha inclinado hacia el dólar, percibido como una moneda fuerte. Lograr que el bolívar vuelva a tener esas características de moneda estable lo considero imposible, sobre todo por el equipo que está a cargo de la política económica. Hace 4 años hubiese estado en contra de una dolarización de derecho, pero a estas alturas es inevitable. Sobre todo debido a que con cada día que pasa se va fortaleciéndola dolarización en medio de su informalidad, desdolarizar se va haciendo cada vez más complicado.

2. ¿Cuáles ventajas y desventajas podría tener la dolarización de derecho para Venezuela?

Dentro de las ventajas, una dolarización formal permite una reducción rápida de la inflación. De igual forma, al tener que realizarse en conjunto de acuerdos con la Reserva Federal también entra en juego el tema de la confianza que actualmente se encuentra muy deteriorada. El éxito de cualquier política pasa por la credibilidad y confianza que inspiren las autoridades detrás de dichas decisiones.  Igualmente,  la dolarización implica renunciar a la política monetaria que era uno de los principales motivos que me llevaba a rechazarla hace unos años. El año pasado en pleno shock por la pandemia de Covid19, muchos países ajustaron sus tasas de interés para poder estimular su economía y mitigar la contracción de su PIB; no fue así en el caso de Ecuador que registró una caída de casi 8%. No obstante, no por ello se debe calificar como negativa en su totalidad la dolarización en dicho país, hace poco se aprobó una ley que busca defenderla, pero es un factor a tener en cuenta para poder evaluar con qué otras herramientas se cuenta para enfrentar una coyuntura de ese tipo.  Finalmente, aunque dolarizar ofrece aspectos positivos esto no implica mayor prudencia fiscal que es uno de los mayores problemas de fondo que presenta la economía venezolana desde hace muchos años.

Luis Bárcenas. Economista UCV; Maestría en Economía por la Pontificia Universidad Católica de Chile.  Economista Jefe de Ecoanalítica. Trabajó como analista de investigación en la Vicepresidencia de Estudios del BCV. 

1.       Actualmente es evidente que hay un proceso de dolarización informal o de hecho de la economía venezolana. ¿Está usted de acuerdo que se avance hacia una dolarización de derecho y se adopte al dólar como moneda nacional?

En desacuerdo.  Por un lado, la economía venezolana aun no goza de los prerrequisitos claves para que este esquema tenga éxito en abatir la hiperinflación local.  En particular, dolarizar requiere de una férrea disciplina fiscal para no demandar financiamiento de parte de los bancos centrales (inexistente bajo este esquema), por lo que el carácter procíclico que aún muestra el gasto público en Venezuela frente a los choques externos (particularmente, los petroleros) atentaría contra el principal objetivo del nuevo arreglo. Asimismo, se requiere de la suficiente dotación de activos en moneda extranjera y de acceso a los mercados internacionales para evitar cualquier escenario de iliquidez a nivel interno, algo de lo que Venezuela carece actualmente. 

Por otro lado, dado que la autoridad monetaria (BCV) no emite dólares, dolarizar de jure conllevaría a que el ente emisor pierda la capacidad de actuar en los ámbitos para los cuales aún tiene relevancia (como el sistema financiero).  De hecho, a medida que la dolarización trascienda al ámbito bancario y haya mayor apertura a la entrada de capitales, se requiere implementar una normativa más rigurosa que la actual tanto en materia de legitimación de capitales como de carácter macroprudencial.  Ello con el fin de acotar el apalancamiento externo de los bancos locales y evitar un colapso generalizado del mercado bancario en ciclos recesivos a nivel global.

2.  ¿Cuáles ventajas y desventajas podría tener la dolarización de derecho para Venezuela?

En primera instancia, dolarizar de manera formal provocaría una reducción sostenida en el alza de los precios internos, pues todas las transacciones se harían con una moneda que goza de una amplia credibilidad como loes el dólar, mientras se impide que el BCV continúe financiando con moneda sin respaldo a los entes públicos.  De igual forma, al re-expresarse en dólares todos los activos domésticos, éstos no se verían sujetos a pérdidas frente a fluctuaciones en el tipo de cambio (riesgo cambiario).  Por otro lado, imponer el dólar como moneda de curso legal obligaría al BCV a ofrecer un cono monetario en divisas más amplio (reduciendo los costos transaccionales) y eliminaría las restricciones sobre el financiamiento bancario interno en moneda extranjera.

No obstante, dolarizar de jure puede reducir la capacidad del BCV para aminorar los efectos reales de los choques internos o foráneos.   En particular, la dolarización no permitiría que el ente emisor actúe como prestamista de última instancia para frenar cualquier crisis bancaria, un aspecto clave para el caso venezolano debido a la poca profundidad del sistema financiero local y su recurrente exposición a episodios de iliquidez.  Otra desventaja reside en cómo la dolarización alteraría los mecanismos bajo los cuales la economía local “absorbería” los choques externos.  Si se dolarizase por completo, el tipo de cambio no cumpliría ningún rol frente a un cambio no esperado en los precios internacionales o en las tasas externas.  En otras palabras, los precios en Venezuela podrían tornarse más volátiles ante tales eventos al no contar con la paridad bolívar/dólar como mecanismo de ajuste.

“Entre el 2013 y el 2020, la actividad económica se había reducido -83%”, así lo manifestó Manuel León quien se encargó de revelar los resultados del Índice de Actividad Económica (IAEM) correspondiente al segundo trimestre del año 2021, un indicador mensual calculado por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) desde hace un año por falta de datos oficiales sobre la actividad económica.

A través de una rueda de prensa, este miércoles 21 de julio de 2021, el economista indicó que Venezuela ha venido experimentando los efectos de una recesión económica profunda y sin precedentes en la historia del país que ha afectado directamente las condiciones de vida de los ciudadanos venezolanos durante los últimos 7 años. 

Según León, el colapso de los servicios, la caída en los ingresos laborales en un marco de hiperinflación y la reducida capacidad productiva del sector privado y del sector petrolero, han venido generando efectos adversos que no se pueden cuantificar fácilmente.

En el análisis del estudio se apreció la contracción del sector financiero en un -19,8% en comparación con el primer trimestre de 2021, lo que significó una caída en términos interanuales de -55,2%, con una reducción en más del -90% entre el segundo trimestre de 2013 y el segundo trimestre de 2021.   

El sector petrolero creció 8,5% en comparación con el primer trimestre de 2021 , señaló León, al expresar que, se estima una contracción de sector público cercana al -40% en comparación con el primer trimestre de 2021. Asimismo, en términos interanuales, la caída fue de aproximadamente -70% con una reducción en más del -90% entre el primer trimestre de 2013 y 2021.

“En el segundo trimestre del año el IAEM habría crecido 8,36% en comparación con el primer trimestre de 2021. Sin embargo, en términos interanuales, la caída habría sido de aproximadamente -3%. La causa del crecimiento de la actividad económica en lo que va del segundo trimestre es atribuida, principalmente, a un leve incremento en la producción petrolera”, enfatizó el vocero del OVF.

Igualmente, se destacó que la actividad económica del sector privado sigue afectada por la inflación, aunque, la disminución del mismo, ha evitado que el resto de los sectores de la economía se contrajeran aún más. “La dolarización de las remuneraciones del sector privado ha permitido un efecto de cascada en ciertos sectores de la economía venezolana. Sin embargo, la creación de valor agregado sigue siendo casi nula, pues muchos de estos comercios ofrecen bienes importados”, aclaró el economista.

Los expertos esperan que, de mantener esta tendencia, y con un nivel de producción petrolera aproximado de 540 mil barriles diarios, el PIB crezca cerca de 4% este año. 

1.  Dr. Szabo, actualmente, en julio de 2021, la producción petrolera de Venezuela se estima en aproximadamente 650.000 barriles diarios, muy inferior a los 3.500.000 de barriles diarios producidos cuando Chávez llegó a la presidencia. ¿Cómo explicar ese hecho?

Desde el mismo momento en que Chávez ganara las elecciones del 1998 y estableciera su equipo de transición petrolera, se hizo evidente que el nuevo gobierno, al tomar las riendas del país, venía con una filosofía revanchista, que tarde o temprano cambiarían las políticas petroleras reinantes para ese momento.

En efecto, PDVSA se encontraba instrumentando los lineamientos tendentes a continuar con el proceso de “apertura a capitales privados”, con el objeto de incrementar el potencial de producción, la cual estaba creciendo a una tasa de casi 200 mil barriles diarios  (MBPD) cada año, para generar mayor flujo de caja para la nación.

Esta fue la política petrolera que el país había decidido darse en una secuencia de estrategias preparatorias y que inclusive había sido aprobada, con una mayoría abrumadora, en sesión conjunta de ambas Cámaras del Congreso de la República, tal como lo establecían los extremos del Artículo 5° de Ley Orgánica que Reserva al Estado Venezolano la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos, también conocida como “Ley de Nacionalización”, en vigencia para ese momento. Uno de los temas más debatidos en las sesiones del Congreso Nacional, por parte de la minoría disidente, que a la postre resultó ser el apéndice petrolero del Chavismo, obstaculizando la aprobación del proceso, fue su preocupación por el medio ambiente, ¡vaya ironía del destino!

Vale la pena recordar que, en la Ronda de “Convenios de Exploración a Riesgo y Producción bajo el esquema de Ganancias Compartidas”,  y ya durante el acto final de presentación de ofertas, con presencia de las Empresas Internacionales y Nacionales de mayor prestigio mundial que competían por explorar, a su exclusiva cuenta y riesgo, 10 bloques en las cuencas sedimentarias del país, un grupo de políticos liderados por Ali Rodríguez y otros como Carlos Mendoza Potellá, Gastón Parra, Álvaro Silva Calderón, por nombrar algunos, presentaron una demanda de nulidad del proceso ante la Corte Suprema de Justicia . Obviamente, ese acto creó zozobra y desconcierto entre las empresas participantes, pero la confianza generada por la pulcritud del proceso permitió que las empresas participaran en la licitación.

El gobierno de Chávez nunca entendió las bondades de la Apertura, aunque bastante se benefició de ella. Posterior a la toma de posesión de Chávez, en febrero del 1999, la Apertura desarrolló significativa capacidad de producción, adicional a los 3,4 millones de barriles diarios que la Administración Chávez recibió en 1999.

En general, existe una confusión en cuanto a potencial o capacidad de producción y producción real. La producción es lo que en un momento específico se produce atendiendo a lineamientos del propio gobierno, de la OPEP o eventos puntuales de mercado, mientras que el potencial de producción es la capacidad total de producir en un momento dado, utilizando la infraestructura disponible para hacerlo. La forma más fácil de ilustrar la diferencia es: lo que se quiere y lo que se puede.

Quizás una buena descripción de los eventos lo configura un comentario que me hizo un alto ejecutivo de la CVP, cuando el colapso de la Industria Petrolera Venezolana ya estaba en camino, me dijo: “Como me gustaría tener ahora los contratos de la Apertura” y yo le replique; “Es que la apertura había sido diseñada para servir al país, tanto en la época da las vacas gordas y como el de las vacas flacas, pero ustedes tardaron casi 20 años en darse cuenta”. 

El régimen, en el afán de controlar y doblegar a la industria petrolera nacional y apropiarse de su flujo de fondos, le infligió sucesivos golpes:

  • la purga de sus mejores técnicos y operadores y su persecución inmisericorde; la politización de sus dirigentes
  • una nueva ley de hidrocarburos diseñada con gríngolas y revanchismo cortoplacista; migración forzada de los convenios a Empresas Mixtas Estatales, las cuales quedaron a merced de la burocracia estatal y las limitaciones financieras que los proponentes de la migración auto impusieron sobre PDVSA
  • las expropiaciones de bloques y empresas que nunca lograron levantar cabeza
  • el desvió de fondos hacia fines políticos, que redujo las inversiones requeridas en una industria extractiva y eliminó los programas de mantenimiento
  • la destrucción organizativa al incorporarle actividades que no son propias de una empresa petrolera: desde proyectos agrícolas hasta el desarrollo de soluciones habitacionales
  • el regalo continuado de crudo y productos para sostener políticas regionales orientadas a comprar voluntades
  • la corruptela y vandalismo acompañaron a la pérdida del valor de los salarios petroleros
  • el endeudamiento extremo y la falta de cumplimiento de los vencimientos no solo de deuda sino de las facturas comerciales
  • Estos elementos, que conforman un mal manejo extremo de la industria petrolera venezolana, tanto estatal como privada, no dejaron ninguna posibilidad de salvación de la Industria Petrolera Nacional, reduciéndola a escombros, chatarra y contaminación.
  •  Como se observa en el grafico anexo, después de la llegada de Chávez al poder, la Apertura Petrolera siguió generando nuevo potencial de producción hasta que el régimen considero que se había ordeñado suficiente a los proyectos de la Apertura y llegar al máximo potencial histórico, por la entrada de 1,4 MMBPD.  El deterioro comenzó en forma continuada, en particular en la operación propia de PDVSA, sin importar quien estuviera al frente de la estatal de la cual también dependían todas las empresas mixtas o las que quedaron después de las expropiaciones. Los aportes graduales de la Apertura permitieron un maquillaje temporal, reflejado la estabilidad de producción, que termina por desplomarse
    ayudada por la caída de los precios petroleros. 

2.      Cuando era evidente la caída de la producción Chávez de la mano de Rafael Ramírez lanzan en 2005 el Plan Siembra petrolera para llevar la producción hasta 6.000.000 barriles diarios en 2012. Claramente ese plan fracasó. ¿A qué factores atribute usted ese fracaso?

Estos planes como el de Magna Reserva y Siembra Petrolera, con nombres rimbombantes, inicialmente tienen como fin lograr algún objetivo estratégico, no necesariamente petrolero, pero cuando los resultados muestran un desenlace diferente o incompatible con las políticas, entonces patean la mesa y se le echa la culpa a un tercero.

En el caso de “Magna Reserva”, un número de empresas, mayormente escogidas a dedo, estimaron el petróleo en sitio de cada uno de los bloques que les preasignaron en la Faja del Orinoco y llegaron a la conclusión global de que el petróleo en sitio, de la Faja del Orinoco, era tal como se había estimado previo a la repartición de bloques. PDVSA contrató a un certificador independiente al que trataron de forzar a certificar reservas más allá de lo certificable bajo las reglas de aplicación internacional. La empresa se negó y el ministerio de un plumazo, y utilizando factores de recobro arbitrarios, anunció reservas que carecen del soporte técnico requerido.

En el caso de “Siembra Petrolera”, revivieron los planes de crecimiento que ellos mismos habían echado al traste, utilizando las mismas proyecciones de crecimiento del Plan diseñado en 1998 y cambiando los años para hacerlo vigente. En ese “nuevo” plan, la producción llegaba al mismo objetivo de 6 MMBPD para el 2012, pero esta vez, milagrosamente, no desbalanceaba al mercado como habían acusado a la “Apertura” de hacerlo.

Duplicar el potencial de producción del país no es soplar y hacer botellas, y la historia mostró que se quedaron soplando, pero sin botellas. Este fracaso rotundo no sorprende, ya que ni tenían la gerencia calificada para instrumentar un plan de esa envergadura, ni contaban con el marco legal y fiscal que incentivara la inversión. Tampoco tenían los cobres requeridos, porque el torrente de ingresos petroleros de esos años de bonanza fue desviado con otros fines y en consecuencia el potencial de producción colapsa, totalmente contrario a lo previsto en el plan.

Cuando se menciona como logro de la “Siembra Petrolera” haber sobrepasado el millón de barriles por día procedentes de la Faja del Orinoco, lejos de ser un logro, es un ejercicio de contabilidad creativa, mediante el cual el poco esfuerzo de generación se colocó en los hombros de Chevron, CNPC, la empresa rusa y Total, para mantener sus niveles de producción de campo y en ocasiones el proceso de mejoramiento para rendir los escasos diluentes que en su mayoría terminan siendo importados. Un esfuerzo a costa de proyectos propios en áreas tradicionales.

Numéricamente, este millón no es más que 650 MBPD de las 4 empresas integradas provenientes de la Apertura, 120 MBPD de conversión de Orimulsión a crudo diluido, unos chorritos de crudo producido con infraestructura prestada, 140 MBPD de las áreas tradicionales bordeando el norte de la Faja, como Pilón, El Salto, Jobo, Morichal y Bare y 200 MBPD de diluente. En este mismo lapso de tiempo, el potencial de producción de las áreas tradicionales perdió 1,0 MMBPD. En resumen, la “Siembra” terminó en una canibalización de la industria, escondida por la inercia que traían los proyectos de la Apertura

El resultado de las mentes de los ideólogos revolucionarios diseñando leyes, condiciones fiscales absurdas y relaciones contractuales estatistas, en estrecho contrapunteo con rampante y corrosiva corrupción, transformaron a PDVSA en un eunuco técnico/comercial.       

3.      En 2007 Chávez optó por una estatización masiva de las empresas extranjeras socias de PDVSA en la Faja del Orinoco. El resultado ha sido una cadena de demandas contra Venezuela y una caída de la producción. Ahora Maduro quiere atraer inversiones extranjeras para levantar la producción. ¿Es creíble ese llamado?

Quizás debemos comenzar con el refrán español, “Crea fama y échate a dormir”. En todo este tiempo, principios del del siglo XXI hasta hoy día, PDVSA y el Estado, le hicieron “bullying” a todo el que se le atravesara. Cambiaron las reglas del juego, los expropiaron, dejaron de pagarles, los involucraros en corrupción de diferentes tipos y los sometieron a leyes y regímenes que están cerca de ser confiscatorios, como el Impuesto Sombra y el decreto/ley de precios exorbitantes.

Todos estos cambios unilaterales sucedieron, en la mayoría de los casos, haciendo caso omiso a las expectativas de rendimiento que tuvieron los socios cuando decidieron invertir miles de millones de dólares confiando en la buena fe del gobierno o régimen de turno. En consecuencia, es de esperar que cualquier inversionista se quiera proteger contra estos riesgos en el futuro. Ya hemos visto contratistas que solo hacen trabajos prepagados. Los potenciales inversionistas utilizaran factores de riesgo país más elevados que lo que correspondería si no hubiéramos incurrido en todos los impagos y abusos de orden económico y moral que se han venido cometiendo en los últimos 20 años  

Resulta innegable que las empresas integras, con balances sanos y de prestigio, requieren condiciones de mayor seguridad jurídica que lo que les pueda brindar la Ley Antibloqueo o una Ley de Hidrocarburos emanado de una Asamblea Nacional no reconocida.

A todo evento, el riesgo país es algo que solo con hechos y trayectoria se puede enmendar. El resto de las condiciones, legales, fiscales y ambientales, requieren ser reformuladas para que sean sinónimos de transparencia, confianza, seguridad jurídica y responsabilidad ambiental

4.   ¿Cómo evalúa usted la actual situación de los recursos humanos de PDVSA?

No puedo dar una opinión basada sin conocer la situación interna de los recursos humanos que actualmente laboran en PDVSA. Lo que puedo decir es que los resultados de la gestión de la empresa indican una empresa incapacitada operativa y financieramente. También parece ser una empresa políticamente intervenida, a juzgar por los anuncios que se hacen sobre lo que va a hacer la empresa desde diferentes personeros del régimen. Además, es un mal presagio el hecho de que muchos de los empleados en posiciones técnico/operativas han abandonado sus puestos por las condiciones y salarios devaluados. Pienso que sigue habiendo muchos empleados con conocimientos y buenas intenciones, pero el deterioro de la parte organizativa no les permite desarrollar sus labores como debería ser.

Sin embargo, con el desarrollo de la tecnología que incluye los adelantos en materia de virtualidad instrumentados durante la pandemia, y utilizando la gente entrenada que esté dispuesto a volver, formando equipo con los operadores y técnicos remanentes para mantener la operatividad de la industria y desarrollar el camino de incorporar mayor   participación privada, con sus obstáculos, es algo que confió que se pueda lograr. Los programas de formación de gerentes para las industrias más importantes, que se está realizando en el IESA, por ejemplo, serán de tremenda utilidad.

5.      Si le piden cinco recomendaciones para una nueva política petrolera para Venezuela, en el contexto de la llamada agenda verde, ¿Qué sugeriría?

Venezuela, como en casi todos los ámbitos naturales, es un lugar bendecido por temperaturas benignas, extensas selvas tropicales, cientos de kilómetros de costas marinas, constituyendo una esponja natural de CO2.

La topografía y fuentes agua, hacen de Venezuela un productor importante de energía hídrica y potencialmente podría cubrir casi todas sus necesidades eléctricas de esa fuente limpia de energía. También, por su localización tropical de buena y relativa continua exposición al sol y vastas áreas expuestas a vientos sostenidos, hacen de Venezuela un buen candidato para un eventual desarrollo de energía renovable.

Así mismo, las vastas reservas de petróleo y gas pueden ser producidas a costos competitivos con obvias ventajas sobre sus competidores directos. Por ejemplo, podemos mencionar que, por efecto de las temperaturas en los yacimientos de la faja del Orinoco, el petróleo extra pesado fluye a la superficie con facilidad sin requerir asistencia termal como es el caso de sus pares canadienses, haciendo la energía requerida para su extracción similar a la de crudos tradicionales.

Finalmente, el país cuenta con enorme cantidad de yacimientos agotados y con requerimientos de recuperación mejorada, una combinación envidiable, producto de más de 100 años de explotación petrolera, para servir de receptor a los procesos de captura secuestro y utilización de carbono CCUS.

Así las cosas, las 5 recomendaciones para la nueva política petrolera acorde a las tendencias mundiales ambientales, además de evitar tomar decisiones precipitadas causadas por las presiones indebidas

  1. El bienestar del pueblo venezolano depende de la recuperación de la economía, cuyo único motor de arranque es le reactivación de la industria petrolera, gasífera y petroquímica. Esta se debe llevar a cabo reconociendo las condiciones reinantes; desarrollando los proyectos de ciclos más cortos y costos de producción más bajos con el concurso de todos los venezolanos de buena fe, algunos para elaborar y aprobar las leyes, reglamentos y normas, otros ayudando a la instrumentación de los planes y otros preparando la generación de relevo, y los demás estableciendo una relación de entendimiento y apreciación del proceso de rescate. Sin doblegarse bajo amenazas ecologistas, porque podemos suplir petróleo más rápido y en términos competitivos con los mejores.
  1. Eliminar el venteo, quema y desperdicio de hidrocarburos gaseosos, principalmente los del Norte de Monagas, pero en otras partes de las operaciones también.
  2. Remediar los daños ambientales acumulados tanto en la industria de los hidrocarburos como en otras que incurren en otros tipos de daños ecológicos como la deforestación y contaminación de los cuerpos de agua. En este mismo tenor debemos recuperar los bosques como el de Uverito, esto podría lograrse mediante la nueva legislación que incentive la remediación y que castigue el abuso ambiental en las operaciones
  3. Recuperar y desarrollar a niveles óptimos la generación hidroeléctrica y su transmisión y distribución eficiente; la operación petrolera depende de acceso a electricidad
  4. Incentivar mediante una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, y el establecimiento de un mercado de carbono, la captura, utilización y secuestro de carbono instrumentado en forma modular para utilizar los centros de emisión mayores como el Complejo de José, CRP en Paraguana y el complejo de El Tablazo/ Puerto Miranda.

Y la ñapa: salvar a Citgo por todos los medios posibles, ya vendrán mejores tiempos para decidir su futuro.

Juan Szabo es ingeniero Mecánico/Petrolero con B.S. y se M.S. de la Universidad de Houston con más 50 años de experiencia en empresas de servicios petroleros, empresas integradas internacionales, empresas nacionales, pequeñas empresas públicas y privadas. Ha asesorado en temas de energía a empresas petroleras, fondos de inversión e instituciones multinacionales. La mayor parte de su carrera profesional fue dedicada a la industria petrolera venezolana en las áreas de perforación, yacimientos, planificación, petroquímica, finanzas y M & A. Las actividades más relevantes durante su carrera en PDVSA fueron la gerencia del proyecto de exploración costa afuera en 1978, adquisición de Citgo y Champlin en 1985, formación de empresa petroquímicas con participación privada  1987-93 y el proceso de la Apertura petrolera 1994 -99. 

Se acogió a la jubilación temprana, en 1999, cuando se desempeñaba como Vicepresidente de Exploración y Producción.

Desde el año 1990 se ha dedicado a la asesoría energética a empresas privadas y organismos multilaterales como en BID. Actualmente Coordina  los Diplomados de formación de Gerentes para las Industrias Petrolera, Gas y Petroquimica en el IESA.

Por: Finanzas Digital

El economista y profesor universitario, Ricardo Hausmann, señaló este miércoles que «cada año que pasa la recuperación económica costará un poco más».

Asimismo, indicó en el foro «Hacia el milagro económico venezolano», organizado por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), que «hay que pensar en cómo maximizar el bienestar de los venezolanos de ahora en adelante».

Sostuvo que para que Venezuela tenga la intensidad de petróleo de antes, «debería estar produciendo más de 12 millones de barriles de petróleo. Los países son ricos por lo que saben hacer, no por lo que tienen».

«Venezuela hoy no tiene un sistema financiero. Se necesita empoderar a los Venezolanos para que sean parte de la recuperación», destacó.

Acotó que los mercados de capitales «no quieren hacer inversiones a largo plazo por temor a que queden varadas. Cualquier escenario de recuperación debe tener una apertura del sector petrolero».

«Nosotros necesitamos tecnología que conviertan nuestros recursos naturales en algo más valioso», puntualizó al tiempo que aseveró que «Pdvsa con o sin sanciones será muy difícil que juegue un rol importante en la recuperación de Venezuela».

Estimó que con la ayuda internacional, Venezuela podría salir de la crisis «en un periodo de 3 a 5 años sin necesidad de utilizar la maquinita de hacer dinero».

Escrito por Juan Bautista Salas

Si no hay una solución a la crisis política, Venezuela no va a poder volver a despegar en su recuperación, asegura el economista Francisco Monaldi, PhD en Economía Política de la Universidad de Stanford y Maestría en Economía de la Universidad de Yale, durante su intervención en el foro “Hacia el milagro económico venezolano”, organizado por el Observatorio Venezolano de Finanzas.

Asegura que pueden producirse “rebotes” en la economía, este año ha habido un repunte en los precios del petróleo, lo que puede hacer creer que hay un cierto repunte de la actividad económica, simplemente porque la economía tiene que ver con las importaciones, pero este no será un crecimiento sustentable que vaya a hacer que el país se recupere.- Publicidad –

Señala que Venezuela tiene que reinsertarse en la economía mundial y esto no va a ocurrir si se considere a nivel internacional, que en el país hay una dictadura donde no se respetan ni los derechos más básicos de los ciudadanos y mucho menos las reglas democrática; Venezuela está atravesando una situación catastrófica que no es normal, pero el mundo tiene claro que el país vive una situación de catástrofe y esto no será posible sin una resolución política de lo que está pasando en  el país.

Señala asimismo, que también requiere el país de aportes masivos de capitales privadosel Estado venezolano está quebrado, tiene una deuda que en  proporción a sus exportaciones, es la peor del mundo, obviamente se requiere reestructuración de deuda, que tampoco va a ocurrir sin apoyo de la comunidad internacional.

Otro elemento es el levantamiento de las sanciones internacionales, pero hay que tener un mínimo de credibilidad y horizontes de largo plazo, de políticas económicas para que pueda haber un crecimiento económico acelerado y, finalmente, un equipo con individuos que tengan  credibilidad, capacidad técnica y credibilidad política para poder acometer las difíciles reformas que hay que ejecutar en Venezuela.

“Es una situación difícil, porque estamos partiendo de un régimen autoritario, dictatorial, una sociedad que se ha polarizado mucho en los últimos años, lo que hace que sea muy difícil hacer política efectiva de largo plazo, además hay un descreimiento de loa venezolanos por la política, no hay liderazgos en estos momentos en Venezuela, ni siquiera en la oposición, que tengan un apoyo generalizado porque la gente está cansada de que este desastre continúe y no le vean una salida; además hay una destrucción del sector privado, que hace también difícil, porque la sociedad venezolana tiene todo muy concentrado en manos del Estado, que es muy pobre en comparación con lo que fue, comparado con otros países, en términos relativos era el actor más poderoso de la sociedad que está tremendamente empobrecida; la migración  masiva del país también es un elemento constituye un problema significativo”.

Monaldi señala que además de la solución política, se requiere que una parte importante de lo que sigue siendo el chavismo o soporte del régimen, que acepte las reglas democráticas del juego, lo cual ha sido difícil en otras sociedades con movimientos políticos tremendamente autoritarios que salen del poder, pero sin eso va a ser complicado y sin que las élites económicas y políticas del país tengan como un horizonte el largo plazo.

Monaldi fue categórico al señalar, que sin los elementos básicos antes expuestos, cree que no hay vías.

“Se necesitarían 136 salarios mínimos para cubrir la canasta alimentaria”, informó al país el economista José Guerra, este jueves 8 de julio de 2021 a través de una rueda de prensa, según datos del Observatorio Venezolano de finanzas (OVF) el cual realiza esta medición desde hace más de un año. La inflación para el mes de junio se situó en 6,4%, la inflación Interanual (12 meses) en 2615,48% y la inflación acumulada en 333%. La causa de la tasa la más baja de inflación mensual en lo que va de año es producto de una devaluación del tipo de cambio menor respecto a la del mes de mayo de 3,38%, El país continúa en hiperinflación, pero hay una fuerte desaceleración en junio según el coordinador del observatorio. “Por segundo mes consecutivo el rubro que más subió fue el de Servicios con 7,5%, motivado principalmente al aumento del servicio de agua en 252,19%. Lo siguen, Servicios de la Comunicación con 6,9% y Bebidas Alcohólicas y Tabaco con 5,1%.”, así lo reveló el economista. Además, según el OVF, se evidenció un crecimiento de la canasta de alimentos en divisas la cual ha llegado a su máximo histórico de US$300,27 (BS. 950.656.793,65) para una familia de 5 miembros, creciendo 43% aproximadamente desde noviembre de 2020 y 19,5% desde enero de 2021. Entre tanto, el salario mínimo de Bs. 7.000.000 para el mes de junio se sitúa en US$2,21 , es decir, 4 salarios mínimos adicionales respecto al mes anterior, añadió Guerra. Sobre el tema salarial, advirtió que el problema de la remuneración principalmente está en el sector público porque mantiene la remuneración más baja, “un trabajador público está devengando alrededor de US$10 y US$12, y el trabajador privado $50 aproximadamente, sin embargo, ninguno logra cubrir la canasta alimentaria”. “Para contener la inflación se está empleando una mezcla de anclaje del tipo de cambio, quemando reservas internacionales y una política monetaria que mantiene el encaje a la banca en 90%, lo que se expresa en la desaparición del crédito”, explicó el economista al mencionar que, la desaceleración de la tasa de inflación va a durar lo que duren las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela (BCV). “Durante 2021 el BCV ha perdido US$ 200 millones”, lamentó, indicando que una tasa de inflación exclusiva para con el anclaje del tipo de cambio no es sostenible. Los costos de seguir manteniendo el tipo de cambio estable por esa vía son altos lo que lo hace insostenible. En relación a la reconversión monetaria comentó que si por los próximos 12 meses la inflación es la obtenida en junio (6,4%), la tasa de inflación para ese año sería de 110,5% y los billetes perderían una parte importante de su valor, en este sentido, Asimismo, declaró que el destino de la tercera reconversión, será el mismo de las dos reconversiones anteriores si no se combate la hiperinflación. Las opciones que propone son adoptar el dólar como moneda nacional, aún con lo que ello  implica o adoptar una nueva moneda nacional, con una tasa de cambio fija con el dólar o el euro y que se pueda ajustar gradualmente. “La vía no es la reconversión”, sostuvo Guerra. También el coordinador, aclaró que el gobierno sí tiene un programa económico, pero no es el que el país requiere, el cual pretende entre otros puntos: anclar tipo de cambio y usar el encaje al máximo para acabar con el crédito y tratar de que no haya bolívares suficientes para que el público venda sus dólares en el mercado.

250 parroquias del país deben tener una tasa de pobreza del 100% aproximadamente.” Así lo explicó Omar Zambrano economista de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en el último encuentro del ciclo de foros organizados por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) y copatrocinado por la firma Ecoanalítica, los cuales han venido presentado propuestas para resolver la crisis económica de Venezuela.

Zambrano, expositor del foro “Política Social para la inclusión” realizado este miércoles 7 de julio de 2021 a través de la plataforma zoom, habló sobre el significado de este tema en la gestión gubernamental acordando que, es un pilar de la protección social tan importante como el pilar de la estabilización económica y crecimiento económico. El analista, cree conocer la magnitud de la actual situación, pero advierte que hay elementos que indican que aún hay suficientes problemas de medición de las condiciones socioeconómicas venezolanas.

Como punto de partida, alertó que el contexto venezolano presentó un episodio agudo y una implosión de la economía desde 2013 con pocos paralelos en la historia global , sufriendo una crisis productiva, hiperinflacionaria y de protección social en los últimos 8 años.

“Se destruyeron capas de fuentes generadoras de ingresos, empresas y emprendimientos. La crisis hiperinflacionaria erosionó el valor de la moneda y esto, el valor real de los ingresos de los venezolanos”, comunicó el economista, al momento de manifestar que la crisis humanitaria compleja se materializó principalmente por el colapso de los ingresos familiares y el corte de abastecimiento básico de alimentos y medicinas y adicionalmente a partir de 2019 la flexibilización de algunos controles que asfixiaron la economía privada, permitiendo así una suerte de dualización de la economía que tiene consecuencias en la población. “Hay pequeños sectores que se están recuperando con la dolarización, pero es una recuperación no productiva porque no tiene engranaje con el sector productivo del país. Existe una recuperación parcial del salario con una alta exclusión, ya que hay quienes no tienen nada que ofrecer a la economía dolarizada, tal como los pensionados”, alertó Zambrano.

En su intervención el economista explicó la importancia del crecimiento como canal indirecto y directo de asistencia, donde en este último, la dimensión del rol del Estado en la interacción de la sociedad y el crecimiento económico debería tener características contracíclicas. A su parecer el Estado debe tener programas que proveen servicios básicos y en momentos de recesión debe actuar de forma contracíclica con sus políticas sociales.

Zambrano señaló que, en Venezuela, el gobierno durante la crisis ha intentado sobreponerse con programas sociales esporádicos, mal pensados. . Según la encuesta ENCOVI de la UCAB, la cifra de pobreza por ingreso llega a 96%, por lo que el economista estima que, la cifra representa lo que pasó y cómo afectó a todos.

“No todos somos igual de pobres ni de la misma manera. Hay elementos que hacen falta para construir un sistema de protección social para hacer verdadera política social”, enfatizó Zambrano.

Según los estudios realizados por el economista, Venezuela tiene altas tasas de pobreza en promedio, siendo un fenómeno territorializado y profundo. Estima que 250 parroquias del país deben tener una tasa de pobreza del 100% aproximadamente. Como referencia explicó que, en El Cafetal, la parroquia más rica de Venezuela, el 30 y 34% de las personas no tienen ingresos suficientes para adquirir una canasta alimentaria.

“Hay pobreza aun en las zonas más ricas del país y el 70% de los pobres están en 250 parroquias”, afirmó, evaluando que 66% de la población venezolana es pobre desde el punto de vista multidimensional al tener al menos 3 privaciones de las 7 que considera el estudio (Servicios básicos, ingresos, educación, alimentación, salud, trabajo, vivienda).

Para aclarar el panorama Zambrano, aclaró que la canasta alimentaria normativa cuyo diseño es de 1997, no se publica desde 2014, está desactualizada y hay necesidad de saber qué están comiendo los venezolanos , así, afirma que cuando hay hiperinflación, la medición es la del precio de la canasta y el ingreso, considerando que según las ventas de los supermercados es posible obtener una canasta representativa.

Tomando como medida alternativa la canasta de la caloría más barata, se construyó una línea de pobreza, obteniendo como resultado que, el 15% de la población en pobreza extrema no tiene ingresos suficientes para adquirir la caloría más barata: la arepa. (Anova Policy Research basado en Cabrera y Paolinetti. 2019). Datos IMHV 2020.

Igualmente, Zambrano advirtió sobre los problemas de medición a falta de las cifras para el seguimiento de las condiciones socioeconómicas de las familias, >.  En cuanto a los ingresos, comenta que hay datos que no se reflejan en la medición, como los activos que se venden, la dolarización no institucionalizada y el poco rastro de las remesas que ingresan por los canales informales, esto al carecer de instrumentos que ayudan incluso, a discriminar las poblaciones más afectadas.

“13.2% de los hogares aseguran recibir remesas y hay un impacto dentro de las familias que reciben, pues, sin remesas la pobreza extrema subiría del 47% al 70.5%. Muchos hogares han salido de la pobreza gracias a las remesas “, asegura el economista, indagando que la clase media y media alta, son capaces de soportar más la crisis, por los activos que posean. Sin embargo, la dolarización impacta en todos al ser el 46% de las remuneraciones pagadas en dólares.

“Hoy Venezuela es el 20% del tamaño que fue. Hay una parte que no tiene elementos para integrase a la recuperación, propiciando una Venezuela dual que crece todos los días”, aunque, de seguidas, Zambrano proporcionó los elementos para proponer una red de protección social diferente a la del sistema actual , aludiendo a una oportunidad creativa para que surjan nuevas bases y un proceso de recuperación sostenido de alto crecimiento económico en Venezuela.

“El diseño para una nueva política social debe estar sobre los 10 principios básicos de diseño: tener al ser humano como norte, calidad de servicios, foco territorial, decisiones basadas en evidencia, sistema de información, datos e indicadores de seguimiento. Necesitamos un sistema que evalúe lo que se está haciendo, lo que funciona y lo que no, que se retroalimente de la manera cómo se hacen las políticas con 4 principios básicos de implementación: enfoque en el hogar, gestión por resultados, descentralización y focalización”, puntualizó al ilustrar que es vital dotarse de una nueva institucionalidad para hacer política social nacional, creándolas desde cero, orientadas a una nueva forma de hacer las cosas.

Por su parte David Vera, economista venezolano, procuró su opinión, catalogando como importante el papel del Estado en el diseño de políticas públicas que empujen a los individuos a tomar decisiones óptimas. Vera indicó que Venezuela necesita más de un empujón a corto plazo y a largo plazo, pensar en políticas sociales con marco económico.

“En economía experimental se han hecho trabajos de facilitación de empleo, políticas sociales y otras áreas de las que Venezuela puede tomar parte de estos conocimientos”, reveló y así mismo, resaltó el trabajo del Banco Interamericano de Desarrollo sobre Venezuela (Una mirada al futuro de Venezuela) y concluyó que el país requiere de un diseño para lidiar con la emergencia humanitaria que se vive desde hace más de una década.

  1. Profesora Moreno: usted es una de las personas que más conoce de las finanzas públicas de Venezuela. No obstante la precariedad de las cifras oficiales, ¿durante 2021 cómo luce la situación fiscal de Venezuela?

A juzgar por el valor real de los principales indicadores de ingresos y gastos fiscales, de endeudamiento interno del gobierno, y de la ausencia de financiamiento externo, bonos del Sistema Patria y de las remuneraciones en la Administración Pública, es posible conjeturar que la situación financiera del fisco venezolano en estos términos:

a. Sigue en la misma situación deficitaria crónica de años anteriores.

b. Sin embargo, ahora hay que distinguir la naturaleza de los déficits respecto de años anteriores al colapso de la renta petrolera. Entonces, el déficit fiscal se explicaba no solo por el aumento del gasto público, sino por la distracción de recursos ordinarios en fondos fiscales extrapresupuestarios y cuyo monto no era posible consolidar con los reportados para el sector público por parte del Ministerio de Finanzas.

c. Con posterioridad a 2014, el déficit pasó a explicarse progresivamente por la caída de la contribución fiscal petrolera a niveles mínimos, al punto de que en la actualidad solo los ingresos tributarios recaudados por el Seniat constituyen la principal fuente de los ingresos ordinarios fiscales.

  1. Existe entre los expertos prevalece la tesis según la cual, ante la imposibilidad de obtener financiamiento externo, el gobierno está recurriendo a la emisión monetaria, es decir a la inflación, para financiar el déficit fiscal. ¿Comparte usted esa tesis?

a. El uso sistemático del financiamiento monetario en Venezuela por parte del actual gobierno comenzó antes del colapso de la renta petrolera en 2014, a pesar de que un mejor manejo de las finanzas públicas.

b. Su práctica, después de 2014, fomentó una hiperinflación que obligó al gobierno a contener el nivel del gasto público desde mediados de 2018.

c. No obstante, la brecha fiscal deficitaria sigue siendo importante, y su financiamiento por el BCV sigue alimentando la inflación que todavía se mantiene en altos niveles.

  1. La sostenibilidad fiscal es un concepto fundamental para evaluar la situación económica presente y futura de una economía. ¿Considera usted que hoy las finanzas públicas de Venezuela son sostenibles?

La sostenibilidad fiscal alude, en principio, a la capacidad del gobierno de generar superávits primarios (un balance neto de ingresos y gastos, sin incluir los intereses de la deuda pública) para solventar su deuda, en un contexto en que la tasa real de interés de la deuda pública sea mayor que la tasa real de crecimiento de la economía.
De acuerdo con ese concepto, la sostenibilidad fiscal habría comenzado a vulnerarse en Venezuela, particularmente desde 2007. Así lo indican:

a. La aparición sistemática de déficits primarios en el sector público consolidado.b. El crecimiento sostenido de la deuda externa (en casi 30% por año entre 2007 y 2012), al punto de llevarla a una proporción en el PIB de más del 70% (deuda de la República, deuda financiera de PDVSA y deuda con la República de China) en 2017 por encima de la considerada prudente en los estándares internacionales (hasta 50% del PIB para países en desarrollo)

c. El ritmo declinante del PIB real que se tornó abiertamente negativo desde 2014.

La sola combinación del comportamiento de esos indicadores en la fórmula de sostenibilidad de la deuda (alto déficit primario, tasas reales negativas de variación del PIB y una elevada relación deuda/PIB), coloca a las finanzas públicas del país en una senda imposible de financiar el costo de su deuda externa. La suspensión del pago de su servicio a fines de 2017 es, precisamente, reflejo de ese resultado.

  1. La Administración Pública de Venezuela está muy afectada por la emigración del personal calificado y los bajos salarios. ¿Cuál es la situación del Ministerio de Finanzas y sus entes adscritos?

a. En general, los objetivos de un ministerio de finanzas moderno atienden a lograr la estabilización macroeconómica, mediante el diseño de políticas fiscales sostenibles y transparentes.b. El Ministerio de Finanzas de Venezuela ha carecido de la suficiente independencia y jerarquía para cumplir con esos objetivos en el tiempo, lo que lo hace incapaz de ejercer un liderazgo en el manejo de la administración financiera del sector público en todos sus ámbitos y con una cobertura completa del sector.c. En la práctica, este Ministerio es la mano operativa del gobierno en la gestión de los gastos y de la deuda de la Administración Pública decididos en el más alto nivel del gobierno, y de la recaudación de los ingresos tributarios.d. Sobre la eficiencia de esta gestión ya de por sí defectuosa por naturaleza, es poco lo que se puede decir, en vista de la progresiva desaparición de información relevante sobre la función pública en general en el país. Sin embargo, es conveniente destacar el retroceso que significó el desmantelamiento de la Oficina de Programación y Análisis Macroeconómico, creada en el contexto de un proceso de modernización del Ministerio a fines de los años noventa y que prometía direccionar la gestión del Ministerio hacia objetivos de Consolidación Financiera, Transparencia Fiscal y Coordinación Macroeconómica. De igual forma, debe resaltarse la pérdida de recursos que supone la existencia de una oficina especializada en la elaboración de las estadísticas de las finanzas públicas, de las cuales el Ministerio ya no divulga desde hace un buen tiempo.e. En la actualidad, la documentación de los resultados de la gestión de la administración financiera del sector público a cargo de las oficinas nacionales de presupuesto, tesorería nacional, contabilidad y crédito público es muy precaria. A excepción del portal de la Oficina Nacional de Crédito Público, el resto se dedica básicamente a ofrecer noticias y los accesos a determinados campos prácticamente no funcionan.

f. La última publicación de la Memoria y Cuenta del Ministerio de Finanzas corresponde a la del año 2015. La calidad de su contenido disminuyó progresivamente, y ha hecho prácticamente imposible hacer análisis comparativos del desempeño del ministerio de un año con respecto a los anteriores. Lo mismo puede decirse sobre la gestión de los entes adscritos al Ministerio. El Seniat, por ejemplo, ya no divulga las series estadísticas de recaudación.

  1. Se habla mucho en Venezuela sobre la necesidad de una reforma fiscal. ¿Desde su experiencia cuáles serían los principios generales de esa reforma?a. En el logro de los objetivos de la estabilización macroeconómica y la sostenibilidad fiscal, la experiencia internacional muestra que los marcos regulatorios fiscales se han venido ajustando con ese propósito, incluso en países latinoamericanos. Las reformas recogen dos aspectos fundamentales: la incorporación de reglas fiscales diseñadas con cláusulas de escape efectivas y la creación de consejos fiscales independientes para el seguimiento, evaluación, información al público y elaboración de recomendaciones de ajustes de las políticas fiscales y de implementación cuando así se requiera y de restablecimiento de las reglas, cuando las causas que dan lugar a su suspensión dejan de operar.b. En el libro “Reglas fiscales para Venezuela: en la búsqueda de disciplina, estabilidad y sostenibilidad en las finanzas públicas” publicado este año por la UCAB, se desarrollan estos conceptos y, en particular, se simula un sistema de reglas fiscales para Venezuela, que toma en cuenta las condiciones iniciales actuales, plantea un período de transición para su implementación y aborda la posibilidad de implementación de un marco normativo fiscal integral en el que se incorporen dichas reglas; se eliminen las distorsiones de la actual Ley Orgánica de Administración Financiera del Sector Público, entre ellos, el endeudamiento público sin límite; y que restituya y mejore el diseño del establecimiento de un consejo fiscal independiente, experiencia de la cual el país fue pionero con la creación de la Oficina de Asesoría Económica y Financiera del Parlamento.c. En general, una reforma fiscal en Venezuela debe partir de una visión general de la función fiscal que abarque el diagnóstico de las gestiones de recaudación tributaria; de todas las fases de la administración financiera: presupuesto, tesorería, crédito público y control; y las correspondientes a la provisión de bienes y servicios públicos: salud, educación, seguridad social, programas sociales focalizados, infraestructura física y sanitaria, control ambiental, entre otros.d. El sistema tributario venezolano debe ser objeto de una reforma con el doble objetivo de ampliar la base impositiva mediante la eliminación de gastos tributarios innecesarios (exenciones y exoneraciones); y de mejorar los aspectos que conduzcan a una asignación ineficiente de los recursos productivos, entre ellos, la reforma del sistema de impuestos nacionales y de las contribuciones parafiscales, que terminan gravando excesiva y desigualmente a unos sectores con respecto a otros. Igualmente, se debe revisar el Código Orgánico Tributario para adecuarlo a esos objetivos.e. Además de una reestructuración de la organización de la Administración Pública, los lineamientos de la política social deben reorientarse hacia la universalización del sistema de salud y de la seguridad social. También en este respecto, Venezuela está rezagada. Algunos países de América Latina, como Costa Rica han comenzado a transitar por esa senda, que ha demostrado ser muy valiosa para contrarrestar el impacto de la pandemia, especialmente, en la población más vulnerable.

    f. En mi opinión, un proceso de reforma fiscal en la Venezuela actual enfrenta retos de gran magnitud, entre los que destacan, por una parte, la necesidad del viraje de una cultura de populismo fiscal al de una en la que prevalezcan los principios constitucionales de responsabilidad, disciplina y transparencia fiscal. Por otra parte, dicha reforma tendrá que reconocer el empequeñecimiento actual de la economía venezolana que, si bien puede facilitar la reforma institucional orientada a la estabilización macroeconómica y sostenibilidad fiscal, restringirá la capacidad fiscal para cumplir de provisión de bienes públicos. Este trade-off exigirá un balance adecuado en el establecimiento de las metas cuantitativas que conlleve dicha reforma.