• 69% de los salarios se pagan en dólares
  • 42,4% de los precios se fijan en dólares
  • El aumento de  los precios en dólares está erosionando el poder adquisitivo de los salarios pagados en dólares
  • Entre marzo 2022 y diciembre 2021, los precios en dólares aumentaron 10,1%

Con base en cifras del Observatorio Venezolano de Finanzas, el salario promedio del sector privado en Venezuela se situó en US$ 101 en el primer trimestre de 2022, denotando una mejoría respecto a igual período de 2021.

En mayor detalle, en marzo de 2022, el salario promedio del sector privado fue US$ 108,7, el cual se descompone de la siguiente manera: US$ 234,7 para gerentes, US$ 152,7 para profesionales y técnicos y US$ 100 para los obreros. Sin embargo, si se ajustan esos niveles salariales por el alza de precios en dólares de los bienes y los servicios, se obtiene que el salario promedio pasó en marzo de 2022 de US$ 108,7 a US$ 98,2, lo que sugiere una pérdida de la capacidad adquisitiva  de esos salarios, motivado en la apreciación del tipo de cambio real, lo que está mermando el poder adquisitivo de las remuneraciones de divisas.

Esos resultados se corresponden con el aumento sostenido que se observa en el proceso de dolarización transaccional de la economía venezolana. En efecto, mientras que en diciembre de 2021 el 26,6% de los precios en el comercio se fijaron en dórales, esa cifra aumentó hasta 42,4% en marzo de 2022. Por su parte, el pago a los proveedores en dólares se incrementó desde 46,9% en diciembre de 2021 a 51,1% en marzo de 2022. Sin embargo, la cifra relevante la constituye el 98% de los comerciantes que piensan fijar sus precios en dólares aunque por restricciones legales o de otro tipo no lo pueda hacer.

En lo relativo a pago de los salarios, el 69% se canceló en dólares al cierre de marzo de 2022. En términos de bolívares, los salarios reales aumentaron 1,6% entre marzo 2022 y diciembre de 2021.

Ese proceso de dolarización ha persistido a pesar del esfuerzo de las autoridades económicas por aumentar el uso y la demanda de bolívares, tal como se ha expresado recientemente con la aplicación del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras y el llamado del BCV a la colación de fondos excedentes de la banca y el sector privado en Títulos de Cobertura. En el fondo subyace la desconfianza en el bolívar en su rol de reserva de valor ante el evento de un rebrote de la inflación.

¿Cuál es la situación de PDVSA y de la industria petrolera? Cuántos barriles de petróleo está produciendo Venezuela actualmente?

Según las cifras  más confiables, Venezuela produjo en promedio durante 2021 unos 665.000 barriles diarios, cerrando diciembre en 872.000 barriles diarios. Sin embargo, en enero y febrero de 2022 la producción disminuyó a 857.000 barriles diarios y a 845.000 barriles diarios, respectivamente y se espera que en marzo igualmente haya una ligera caída hasta 825.000 barriles diarios.

De ese total alrededor de 825.000 barriles diarios cuánto produce PDVSA?

Lo que en PDVSA llaman esfuerzo propio, la producción de esa empresa es 38% del total, es decir cerca de 231.000 barriles diarios.

Delcy Rodríguez planteó que este año 2022 Venezuela va a producir 2.000.000 de barriles diarios. Usted lo cree posible?

Imposible. Ello implicaría aumentar la producción durante este año en más de 1.100.000 barriles diarios. Los dos únicos países que han logrado aumentar la producción en más de un millón diario han sido Estados Unidos y Arabia Saudita. Los mejores años en los cuales la producción petrolera de Venezuela aumentó fueron en 1971 con un incremento anual de 474.000 barriles diarios en la época de las concesionarias y en 2004 con 410.000 barriles diarios. En 1971 se trató de un buen momento de la industria petrolera, con todas las concesionarias trabajando a tiempo completo.

Lo máximo que podemos alcanzar en 2022 son 1.000.000 de barriles diarios si se resuelve el caso de la deuda con Chevron a quien PDVSA le debe ms de US$ 2.000 millones y se flexibilizan las sanciones

Debido a la difícil coyuntura política y económica internacional derivada de la invasión de Putin a Ucrania, en particular la situación petrolera, el Observatorio Venezolano de Finanzas consultó a varios expertos venezolanos sobre el posible aumento de la producción petrolera de Venezuela

  1. De no levantarse las sanciones  a Venezuela, ¿Cuántos barriles adicionales podría producir Venezuela durante los próximos seis meses de 2022?

Antero Alvarado, ingeniero de petróleo y gas: entre 500.000 barriles diarios y 600.000 barriles diarios

Luis Oliveros, economista: cero barriles diarios

Rafael Quiroz, economista: 235.000 barriles diarios

Nelson Hernández, ingeniero de petróleo: 100.000 barriles diarios

Evanán Romero, ingeniero de petróleo: 80.000 barriles diarios

Luis Pacheco, ingeniero de petróleo: cero barriles

  • De levantarse las sanciones aunque sea parcialmente mediante una licencia de la OFAC, ¿cuántos barriles adicionales podría producir Venezuela durante los próximos seis meses de 2022?

Antero Alvarado, ingeniero de petróleo y gas: entre 600.000 barriles diarios y 700.000 barriles diarios

Luis Oliveros, economista: entre 200.000 barriles diarios y 250.000 barriles diarios

Rafael Quiroz, economista: 235.000 barriles diarios

Nelson Hernández, ingeniero de petróleo: 200.000 barriles diarios

Evanán Romero, ingeniero de petróleo: 80.000 barriles diarios

Luis Pacheco, ingeniero de petróleo: entre 30.000 barriles diarios y 50.000 barriles diarios

De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Finanzas, el valor de la canasta alimentaria en febrero de 2022 alcanzó a US$ 365, denotando un aumento de 29% con respecto a febrero de 2021. Con este resultado el nuevo salario mínimo decretado apenas cubre el 8% del costo de la canasta alimentaria, lo que sugiere el deterioro sostenido que han registrado los salarios reales en Venezuela, en particular los del sector público. Específicamente, el salario promedio del sector privado es cuatro veces mayor que el de la Administración Pública.

La tasa de inflación mensual en febrero registró un aumento de 1,7%, en tanto que la inflación interanual se situó en 246%. Este resultado se explica exclusivamente por la apreciación del bolívar respecto al dólar. En efecto, la política de intervenciones del BCV durante febrero se reflejó en una caída del tipo de cambio de 3,3%. De esta manera, el BCV perdió reservas internacionales en febrero por un monto US$ 36 millones, a pesar de los elevados precios del petróleo. A ello también contribuyó el perfil restrictivo de la política monetaria mediante encajes excesivos que impiden el financiamiento de la actividad económica.

Carlos García

Economista UCV. Master en Economía CGU Claremont University. Ex Gerente de Administración de Reservas del BCV y Jefe de la Oficina de Estudios Internacionales del BCV.


¿Estamos frente a un nuevo orden mundial? ¿Puede Occidente arreglárselas sin el petróleo y el gas de Rusia?

El ascenso de China como principal economía mundial ha venido rehaciendo el viejo orden internacional constituido en torno a Estados Unidos y Europa y ello se ha visto reforzado con la transición energética hacia un modelo de producción con menores emisiones de gases de invernadero en tanto que el gigante asiático lidera la capacidad instalada de producción de energía renovable y la de fabricación de componentes para la elaboración de paneles solares y aerogeneradores.

Por si fuera poco, China está adelante en la carrera mundial por la fabricación de carros eléctricos baratos que va a acarrear la reducción del petróleo en el consumo mundial de energía antes de 2050. De manera que no es descabellado afirmar que en torno a China se ha ido constituyendo un nuevo orden mundial en lo económico, y el rezago competitivo de sus principales rivales de la posguerra hace prever que el mismo se irá consolidando cada vez más.

En lo político, este orden mundial no avanza a la misma velocidad que en lo económico, dado que la arquitectura internacional surgida de la posguerra es un muro de resistencia que impide que se proyecte esa nueva realidad liderada por China. Aun cuando este país intenta proyectar y desplegar un protagonismo institucional más visible frente a Estados Unidos y Europa, lo hace de forma diferente a Rusia y el intento de Moscú por reponer su espacio vital, dicho en sus propias palabras por Vladimir Putin, por la vía de la fuerza.

Desde Beijing, en cambio, han preferido procurar esa recomposición del orden mundial bajo el ariete del llamado soft power, asentado tal recurso en una imbricación con otros países de intereses económicos de mutuo aprovechamiento y respetando el principio de no injerencia política.

De todas maneras el liderazgo económico de China se proyecta ineluctablemente en lo político al constituirse en un socio económico irremplazable al jugar un papel central en los escenarios de crecimiento de cualquier bloque económico habida cuenta también de su gigantesca capacidad de consumo. Un  buen ejemplo de ello lo representó el compromiso alcanzado por el gobierno de Trump y ratificado por el de Biden de desescalar una guerra de aranceles y formalizar un gigantesco programa de compras chinas de productos estadounidenses.

Se trata entonces de  intentar corregir por medios económicos de mutuo aprovechamiento un incordio político que refleja una cada vez mayor desventaja competitiva de Estados Unidos frente a China, y que se proyecta internamente en la refriega entre republicanos y demócratas al presentar a China como el causante de su estancamiento económico, y principal adversario político.

Por cierto, Rusia solo es percibida como un rival político ya que en lo económico se caricaturiza desde think tanks estadounidenses, básicamente, como solo una gran productora de gas y petróleo, aun cuando este país es un importante productor de materias primas minerales y vegetales, además de ser uno de los principales fabricantes mundiales de armas y socio en la carrera espacial.

Por los momentos es imposible para Occidente, básicamente Europa, vivir sin el petróleo y gas procedente de Rusia. Estados Unidos podría hacerlo en virtud de ser principal productor mundial de ambos renglones económicos y apenas adquirir una cantidad muy pequeña de petróleo en Rusia. Europa no podría y  China, sencillamente, no entra en esa disputa, sus necesidades energéticas son enormes y por razones estratégicas le interesa consolidar sus lazos comerciales en ese plano con su vecino ruso. Esta demás señalar que ese reforzamiento bilateral ruso-chino se proyecta en lo político, convenientemente, para China.

La dependencia energética de Europa de los hidrocarburos rusos es enorme, y por mas que, por ejemplo, en el caso del gas natural, el continente puede surtirse crecientemente de LNG estadounidense y recibir despachos desde Catar, ello no es conveniente por razones estratégicas y económicas. No solo son latitudes muy lejanas y requiere la construcción de una gran infraestructura para reconvertir el gas en estaciones portuarias, sino que es antieconómico y poco competitivo con respecto al gas natural que llega por gasoductos desde Rusia.  Además, no se puede prescindir del papel del gas natural como energía puente en la transición energética, lo cual es un elemento crucial en la estrategia de descarbonización de largo plazo de Europa.

Por mas que existan planes fabulosos en Europa de reemplazar en su matriz energética al suministro ruso de gas natural y petróleo con energía renovable, habrá que esperar muchos años para que eso sea una realidad. No solo el tema de la intermitencia requiere un recurso base que asegure la continuidad del suministro de electricidad, lo cual solo es posible con energía de origen fósil, sino que en el caso de Alemania también se ha prescindido de la energía nuclear para este mismo papel.

El costo político de forzar una transición energética producto de las tensiones internas provocadas por problemas de suministros al mermar las inversiones de las empresas del sector de los fósiles ante un panorama incierto para el negocio y reinventarse al abrazar la energía renovable, le concede una importancia enorme a la materia prima fósil rusa. No hay manera de que pueda eso deshacerse. Putin, lo sabe, y aunque su confianza como proveedor primordial pueda estar bajo muchas interrogantes, no ha dejado de garantizar el suministro a Europa. Además, las importaciones de petróleo y gas natural representan su principal fuente de divisas, de manera que no tiene sentido económico usar este suministro como un chantaje político.

En cuanto al petróleo, los países europeos no pueden prescindir en el corto plazo del crudo ruso, no solo por su gran volumen en las importaciones sino porque muchas de las refinerías europeas están diseñadas para procesarlo de acuerdo su acidez y grado API, además, no hay una fuente de suministro que pueda sustituirlo como podría ser el crudo producido en el Medio Oriente, Norte de África o Nigeria. No en balde es un mercado donde cuentan mucho los contratos de largo plazo entre países. La mayoría de este crudo es hoy absorbido crecientemente por el mercado asiático de la costa del Pacifico y el Indico. Incluso, el crudo ruso que llega a China  representa el segundo en importancia después de Arabia Saudita. Por cierto, el crudo ruso ESPO es muy apetecido por las refinerías independientes chinas.

¿Qué implicaciones económicas y geopolíticas va a tener para Venezuela?

Las sanciones económicas y financieras aprobadas por Estados Unidos y Europa contra Rusia van a tener un efecto inmediato sobre Venezuela en virtud de que PDVSA había concentrado en Moscú la recepción y el manejo de los recursos producidos por su comercio petrolero, lo cual hacía usando el sistema bancario ruso. Desde el momento que salen del sistema de compensación internacional interbancario (SWIFT) los bancos rusos, se compromete el manejo de PDVSA de estos recursos. Difícilmente se podría contar con China para sustituir estas funciones llevadas a cabo por Rusia aun cuando China ha venido creando su propio sistema de compensación de pagos, el gobierno de este país evita provocar las sanciones de EEUU y Europa.

Al no disponer de estos recursos tal como era posible con el apoyo bancario ruso se podrían ver limitadas acciones de política que eran posibles al contarse, incluso, con manejo de efectivo y flujo de PDVSA y poder incidir en la estabilidad del tipo de cambio a través del uso intensivo de las intervenciones del BCV. Asimismo, las medidas de recuperación de la producción petrolera a través de empresas nacionales a las cuales se les podía responder con este manejo de efectivo propiciado por este entramado financiero asistido por Rusia, podría obstaculizarse y retroceder la producción petrolera alejando el cumplimiento de la meta en firme del millón de barriles diarios. Se mantendría en pie, sin embargo, el programa de intercambio de mezcla venezolana con condensados iraníes para sostener la producción de la Faja Petrolífera del Orinoco y con ello de la capacidad de exportación en torno a un rango entre 700 y 800 mil barriles diarios. Ello es posible porque es un intercambio de productos donde no hay de por medio flujo financiero.

Un escenario macroeconómico muy desfavorable que neutralizaría el rebote mostrado por la economía venezolana desde el segundo semestre de 2021 se presentaría si el gobierno confronta problemas de caja a raíz de la paralización de fondos en bancos rusos, en virtud de que no podría recibir asistencia financiera multilateral de ninguna naturaleza en el marco de las sanciones de la OFAC sobre Venezuela. Este escenario, lamentablemente, tiene altas probabilidades al no preverse una resolución rápida del conflicto en Ucrania, y por el contrario correrse el riesgo de que vengan sanciones más fuertes que incluyan aquellos bancos rusos que siguen excluido en las sanciones por ser los canales a través de los cuales se reciben los pagos del gas y petróleo que importa Europa.

En lo geopolítico el conflicto entre Ucrania y Rusia proyecta una oscura sombra sobre Venezuela, más aún después de la estruendosa derrota de Rusia en la Asamblea General Extraordinaria de las Naciones Unidas. Ello ha conferido una victoria moral a Ucrania y una derrota política durísima para Rusia, y por rebote a todos aquellos países alineados con Moscú. Cobra importancia que países como Turquía que han provisto apoyo económico al gobierno de Maduro hoy se encuentran en la acera de enfrente. Hasta insólito resultó que un fervoroso aliado de Maduro como lo era el expresidente iraní Ahmadinejah también ha condenado la invasión rusa. Por su parte, China ha pedido que se agoten los canales diplomáticos y por ello se abstuvo en la votación en Naciones Unidas.

Son de tal gravedad los efectos de esta derrota diplomática de Rusia, que es difícil que Venezuela no se vea salpicada, tal como ya lo hecho el propio presidente ucraniano al condenar a los aliados de Rusia, por ello no extrañaría que el gobierno de Maduro empiece a recoger velas y exhorte una salida diplomática.

Francisco Monaldi

Economista UCAB. Doctor en Economía Política Stanford University. Profesor del IESA y de Rice University

¿Estamos frente a un nuevo orden mundial? ¿Puede occidente arreglárselas sin el petróleo y el gas de Rusia?

En este momento hay una disrupción muy importante, no porque las sanciones se hayan enfocado en las exportaciones de energía rusa, sino porque el tema financiero y el sobrecumplimiento, es decir, por ejemplo: aseguradoras, armadores de barcos, traders de petróleo, entre otros, no están queriendo comprar producción rusa y eso se manifiesta entre otras cosas, en un descuento gigantesco del crudo ruso, el ural, con respecto al Brent que te indica que la disrupción en este momento es grande.

Hay quienes estiman que alrededor de un tercio  de las exportaciones rusas no están saliendo, eso sería, poco más de dos millones de barriles, es decir, entre 2% y 3% de la oferta mundial de petróleo diaria. Eso solo puede ser compensado, esa magnitud de disrupción, si Arabia Saudita incremente su producción y también los socios de la OPEP, mucho más de lo que han planificado, aunque anunciaron que lo programado son solo 400.000 barriles diarios. Ellos tienen una capacidad ociosa de un poco más de 3 millones de barriles. Por lo tanto, si respondieran, pudieran cubrir en buena parte esa caída de la exportaciones de Rusia, pero claramente van a esperar si esa disrupción  en la oferta es temporal o es más prolongada.

El otro elemento importante es si a Irán lo autorizan por las negociaciones con Estados Unidos, para que pueda exportar más petróleo, es decir, le relajan las sanciones como parte del acuerdo. Si eso ocurre, Irán podría posiblemente incorporar alrededor de un millón de barriles al mercado que también aliviarían la situación y en parte esa es una de las razones por las que el aumento de precios no se ha vuelto más exagerado. La perspectiva es qué Irán eventualmente pueda responder aumentando la producción.

La producción de Estados Unidos probablemente va a subir un millón de barriles diarios a lo largo de todo el año, pero eso toma tiempo y no es suficiente, ni tiene la rapidez necesaria para lograr eso.

En n términos de lo que esto pudiera implicar para las sanciones, no a Rusia, sino a Venezuela por parte de Estados Unidos. Por un lado, queda clarísimo qué la Administración Biden está muy interesada en tratar de evitar qué suban los precios del petróleo y por tanto, aumenten los precios de la gasolina y los consumidores americanos se vean afectados con las implicaciones del costo político electoral, en las elecciones qué se avecinan para el Congreso de Estados Unidos.

Eso genera más presión para acordar con Irán por ejemplo, y podría abrir una oportunidad para quienes piensen opciones para flexibilizar las sanciones con Venezuela por razones humanitarias. Sin embargo, como Venezuela no tiene demasiado potencial de producción que pueda incorporar al mercado, no sabemos cuánto es, pero es muy probable que Venezuela pueda producir más de un 1.000.000 de barriles sosteniblemente, sin hacer inversiones muy elevadas en perforación de nuevos pozos, mantenimiento y reparación de infraestructura.

Entonces eso nos indica que para Estados Unidos, la motivación de moderar el precio del petróleo no es suficiente para relajar las sanciones a Venezuela, excepto quizás el punto de vista de la percepción de qué están haciendo algo. Sin embargo, hay algo muy concreto que sí puede ayudar y es que el parque refinador de la Costa del Golfo de México en Estados Unidos está diseñado para procesar crudos pesados y los crudos pesados venezolanos cuando salieron del mercado generaron un problema allí, porque no fueron sustituidos, por ejemplo, por el maya mexicano, qué también viene declinando.  Entonces, lo que ocurrió fue que nada menos que los rusos tomaron buena parte de ese mercado. El 7% de las importaciones de Estados Unidos vienen de Rusia y buena parte sustituyó al crudo venezolano.

Si este crudo sale del mercado y ahora el Congreso está planteando prohibir por la importación de crudo y productos refinados de Rusia, los refinadores se encontrarían con un problema para sustituir ese crudo y tendrían qué operar sus refinerías con  mucho menos eficiencia. Así, que haya cargamento con crudo venezolano que sale de Chevron u otras empresas que se saben que han pedido licencia, te podría ayudar a aliviar esa problemática al menos o de manera limitada, pero podría tener esa lógica y eso podría pensarse que termine ocurriendo ciertas licencias en esa materia, aún incluso pudiera ocurrir antes que se desarrolle todo un mecanismo de petróleo por ayuda humanitaria o importaciones humanitarias que, posiblemente también podría, digamos, esta circunstancia, hacer que se negocie algo en ese sentido, pero no queda claro por una razón: primero por el potencial costo político en la Florida de que se perciba que se están relajando las sanciones hacia Venezuela, aunque eso, en este momento  no es la prioridad de la Administración Biden, sino el tema del precio y en segundo lugar, es el hecho de Nicolás Maduro se haya alineado tan fuertemente con el régimen de Rusia, con Vladimir Putín. Ciertamente le hace más costoso a Estados Unidos lidiar con Venezuela.

Finalmente, Rusia exporta entre 6 y 7 millones de barriles entre crudo y refinado al mundo. De esos, alrededor de 2.5 millones de crudo  van a Europa y también exporta una cantidad importante de productos y el segundo mercado es China con 1.6 millones de barriles de crudo y también algunos productos. Entonces, Occidente sí podría dejar de comprarle petróleo a Rusia, pero no gas, el problema más severo es el gas.

En el petróleo, al final, el mercado es uno solo, la mayor parte del petróleo ruso va por barcos. Hay una parte qué sí va por oleoducto a Europa, eso sí podría generar un problema, al menos en el corto y mediano plazo porque hay refinerías en el centro de Europa oriental que solamente tienen como único suministro esos oleoductos que vienen de Rusia, pero esa es una cantidad relativamente pequeña del mercado, que sí afectaría específicamente a esos refinadores, pero no necesariamente a todo el mercado, al menos no en el mediano plazo.

De esta manera, del suministro ruso Europa  se puede independizar. Claro, los rusos tendrían qué colocar su crudo en India y China  y lo qué habría es un rebalanceo completo de todo el mercado mundial si occidente no le comprara petróleo a Rusia en el largo plazo. En el corto plazo obviamente esa disrupción puede generar problemas gigantescos que comentamos en la parte anterior, eso se podría disparar más los precios por esa incertidumbre.

Pero si pensamos más en el largo plazo, no pareciera ser un problema significativo desde la parte del petróleo. El gas es totalmente diferente, porque el gas fundamentalmente se envía a Europa por gasoductos y no hay manera de suplantar todo el gas ruso por gas natural licuado o sustituirlo por carbón o energía nuclear en corto plazo.

En el mediano plazo, si Europa vuelve como están planteando los franceses, construir centrales nucleares  y acelera el uso de renovable y busca otras fuentes de gas alternas a Rusia como ya han buscado con gasoductos que vienen de Azerbaiyán, a través del Sur, a través de Turquía o a través de Georgia y otros países que no están bajo el dominio de Rusia, todas esas cosas pudieran aliviar esa dependencia de gas de Rusia, pero por ahora parece muy difícil. 

¿Qué implicaciones económicas y geopolíticas puede tener para Venezuela la invasión de Rusia a Ucrania?

En términos de las implicaciones económicas y geopolíticas para Venezuela, el precio del petróleo ha subido y probablemente va a mantenerse por encima de los niveles del año pasado. Depende mucho de cuánto dure y cuán alto llegue de la disrupción de la oferta de petróleo de Rusia. Venezuela por supuesto, se beneficia tremendamente de este aumento de precios, no olvidemos que Venezuela llegó a tener precios por debajo de US$ $10 en el año 2020 para su crudo, aunque hay descuentos elevados, Venezuela probablemente puede tener descuentos de US$ $20 y hasta US$ $30 por barril con respecto a los precios actuales del Brent, pero ese es un número muy alto que estos días llegó a US$ 120 el Brent, o sea, estamos hablando de que Venezuela podría estar vendiendo su crudo entre a esos niveles del Brent, alrededor de los US$ $90 y eso es un incremento muy sustancial qué se combina con el hecho de que Venezuela también aumentó sus exportaciones a lo largo del año 2021 entre 800.000 y 900.000 barriles, y que había caído a principios de 2020 a 350.000 barriles, hoy en día está más del doble que el mínimo del año 2020.

Entonces, sin duda, para Venezuela esto es un auge de ingresos importantes, pero hay dos puntos qué generan incertidumbre. El primero es, si las sanciones financieras a Rusia afectan el mecanismo que tienen hoy en día Venezuela para evadir sanciones que usaba bancos rusos; eso puede temporalmente perjudicar a las exportaciones venezolanas y en segundo lugar si los rusos tratando de evadir sanciones empezaran a tener que competir con Venezuela por el mercado chino, un crudo ruso con alto descuento, ural, que es un crudo mediano, puede hasta cierto punto competir con Venezuela y ello sin duda haría mucho más retador la exportación de crudo a China, y eso podría generar que Venezuela tuviera qué otorgar descuentos adicionales y también que no pudiera colocar todo el crudo. Así qué hay incertidumbres muy grandes tanto en el mercado global como en el caso de Venezuela.