1.  Dr. Szabo, actualmente, en julio de 2021, la producción petrolera de Venezuela se estima en aproximadamente 650.000 barriles diarios, muy inferior a los 3.500.000 de barriles diarios producidos cuando Chávez llegó a la presidencia. ¿Cómo explicar ese hecho?

Desde el mismo momento en que Chávez ganara las elecciones del 1998 y estableciera su equipo de transición petrolera, se hizo evidente que el nuevo gobierno, al tomar las riendas del país, venía con una filosofía revanchista, que tarde o temprano cambiarían las políticas petroleras reinantes para ese momento.

En efecto, PDVSA se encontraba instrumentando los lineamientos tendentes a continuar con el proceso de “apertura a capitales privados”, con el objeto de incrementar el potencial de producción, la cual estaba creciendo a una tasa de casi 200 mil barriles diarios  (MBPD) cada año, para generar mayor flujo de caja para la nación.

Esta fue la política petrolera que el país había decidido darse en una secuencia de estrategias preparatorias y que inclusive había sido aprobada, con una mayoría abrumadora, en sesión conjunta de ambas Cámaras del Congreso de la República, tal como lo establecían los extremos del Artículo 5° de Ley Orgánica que Reserva al Estado Venezolano la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos, también conocida como “Ley de Nacionalización”, en vigencia para ese momento. Uno de los temas más debatidos en las sesiones del Congreso Nacional, por parte de la minoría disidente, que a la postre resultó ser el apéndice petrolero del Chavismo, obstaculizando la aprobación del proceso, fue su preocupación por el medio ambiente, ¡vaya ironía del destino!

Vale la pena recordar que, en la Ronda de “Convenios de Exploración a Riesgo y Producción bajo el esquema de Ganancias Compartidas”,  y ya durante el acto final de presentación de ofertas, con presencia de las Empresas Internacionales y Nacionales de mayor prestigio mundial que competían por explorar, a su exclusiva cuenta y riesgo, 10 bloques en las cuencas sedimentarias del país, un grupo de políticos liderados por Ali Rodríguez y otros como Carlos Mendoza Potellá, Gastón Parra, Álvaro Silva Calderón, por nombrar algunos, presentaron una demanda de nulidad del proceso ante la Corte Suprema de Justicia . Obviamente, ese acto creó zozobra y desconcierto entre las empresas participantes, pero la confianza generada por la pulcritud del proceso permitió que las empresas participaran en la licitación.

El gobierno de Chávez nunca entendió las bondades de la Apertura, aunque bastante se benefició de ella. Posterior a la toma de posesión de Chávez, en febrero del 1999, la Apertura desarrolló significativa capacidad de producción, adicional a los 3,4 millones de barriles diarios que la Administración Chávez recibió en 1999.

En general, existe una confusión en cuanto a potencial o capacidad de producción y producción real. La producción es lo que en un momento específico se produce atendiendo a lineamientos del propio gobierno, de la OPEP o eventos puntuales de mercado, mientras que el potencial de producción es la capacidad total de producir en un momento dado, utilizando la infraestructura disponible para hacerlo. La forma más fácil de ilustrar la diferencia es: lo que se quiere y lo que se puede.

Quizás una buena descripción de los eventos lo configura un comentario que me hizo un alto ejecutivo de la CVP, cuando el colapso de la Industria Petrolera Venezolana ya estaba en camino, me dijo: “Como me gustaría tener ahora los contratos de la Apertura” y yo le replique; “Es que la apertura había sido diseñada para servir al país, tanto en la época da las vacas gordas y como el de las vacas flacas, pero ustedes tardaron casi 20 años en darse cuenta”. 

El régimen, en el afán de controlar y doblegar a la industria petrolera nacional y apropiarse de su flujo de fondos, le infligió sucesivos golpes:

  • la purga de sus mejores técnicos y operadores y su persecución inmisericorde; la politización de sus dirigentes
  • una nueva ley de hidrocarburos diseñada con gríngolas y revanchismo cortoplacista; migración forzada de los convenios a Empresas Mixtas Estatales, las cuales quedaron a merced de la burocracia estatal y las limitaciones financieras que los proponentes de la migración auto impusieron sobre PDVSA
  • las expropiaciones de bloques y empresas que nunca lograron levantar cabeza
  • el desvió de fondos hacia fines políticos, que redujo las inversiones requeridas en una industria extractiva y eliminó los programas de mantenimiento
  • la destrucción organizativa al incorporarle actividades que no son propias de una empresa petrolera: desde proyectos agrícolas hasta el desarrollo de soluciones habitacionales
  • el regalo continuado de crudo y productos para sostener políticas regionales orientadas a comprar voluntades
  • la corruptela y vandalismo acompañaron a la pérdida del valor de los salarios petroleros
  • el endeudamiento extremo y la falta de cumplimiento de los vencimientos no solo de deuda sino de las facturas comerciales
  • Estos elementos, que conforman un mal manejo extremo de la industria petrolera venezolana, tanto estatal como privada, no dejaron ninguna posibilidad de salvación de la Industria Petrolera Nacional, reduciéndola a escombros, chatarra y contaminación.
  •  Como se observa en el grafico anexo, después de la llegada de Chávez al poder, la Apertura Petrolera siguió generando nuevo potencial de producción hasta que el régimen considero que se había ordeñado suficiente a los proyectos de la Apertura y llegar al máximo potencial histórico, por la entrada de 1,4 MMBPD.  El deterioro comenzó en forma continuada, en particular en la operación propia de PDVSA, sin importar quien estuviera al frente de la estatal de la cual también dependían todas las empresas mixtas o las que quedaron después de las expropiaciones. Los aportes graduales de la Apertura permitieron un maquillaje temporal, reflejado la estabilidad de producción, que termina por desplomarse
    ayudada por la caída de los precios petroleros. 

2.      Cuando era evidente la caída de la producción Chávez de la mano de Rafael Ramírez lanzan en 2005 el Plan Siembra petrolera para llevar la producción hasta 6.000.000 barriles diarios en 2012. Claramente ese plan fracasó. ¿A qué factores atribute usted ese fracaso?

Estos planes como el de Magna Reserva y Siembra Petrolera, con nombres rimbombantes, inicialmente tienen como fin lograr algún objetivo estratégico, no necesariamente petrolero, pero cuando los resultados muestran un desenlace diferente o incompatible con las políticas, entonces patean la mesa y se le echa la culpa a un tercero.

En el caso de “Magna Reserva”, un número de empresas, mayormente escogidas a dedo, estimaron el petróleo en sitio de cada uno de los bloques que les preasignaron en la Faja del Orinoco y llegaron a la conclusión global de que el petróleo en sitio, de la Faja del Orinoco, era tal como se había estimado previo a la repartición de bloques. PDVSA contrató a un certificador independiente al que trataron de forzar a certificar reservas más allá de lo certificable bajo las reglas de aplicación internacional. La empresa se negó y el ministerio de un plumazo, y utilizando factores de recobro arbitrarios, anunció reservas que carecen del soporte técnico requerido.

En el caso de “Siembra Petrolera”, revivieron los planes de crecimiento que ellos mismos habían echado al traste, utilizando las mismas proyecciones de crecimiento del Plan diseñado en 1998 y cambiando los años para hacerlo vigente. En ese “nuevo” plan, la producción llegaba al mismo objetivo de 6 MMBPD para el 2012, pero esta vez, milagrosamente, no desbalanceaba al mercado como habían acusado a la “Apertura” de hacerlo.

Duplicar el potencial de producción del país no es soplar y hacer botellas, y la historia mostró que se quedaron soplando, pero sin botellas. Este fracaso rotundo no sorprende, ya que ni tenían la gerencia calificada para instrumentar un plan de esa envergadura, ni contaban con el marco legal y fiscal que incentivara la inversión. Tampoco tenían los cobres requeridos, porque el torrente de ingresos petroleros de esos años de bonanza fue desviado con otros fines y en consecuencia el potencial de producción colapsa, totalmente contrario a lo previsto en el plan.

Cuando se menciona como logro de la “Siembra Petrolera” haber sobrepasado el millón de barriles por día procedentes de la Faja del Orinoco, lejos de ser un logro, es un ejercicio de contabilidad creativa, mediante el cual el poco esfuerzo de generación se colocó en los hombros de Chevron, CNPC, la empresa rusa y Total, para mantener sus niveles de producción de campo y en ocasiones el proceso de mejoramiento para rendir los escasos diluentes que en su mayoría terminan siendo importados. Un esfuerzo a costa de proyectos propios en áreas tradicionales.

Numéricamente, este millón no es más que 650 MBPD de las 4 empresas integradas provenientes de la Apertura, 120 MBPD de conversión de Orimulsión a crudo diluido, unos chorritos de crudo producido con infraestructura prestada, 140 MBPD de las áreas tradicionales bordeando el norte de la Faja, como Pilón, El Salto, Jobo, Morichal y Bare y 200 MBPD de diluente. En este mismo lapso de tiempo, el potencial de producción de las áreas tradicionales perdió 1,0 MMBPD. En resumen, la “Siembra” terminó en una canibalización de la industria, escondida por la inercia que traían los proyectos de la Apertura

El resultado de las mentes de los ideólogos revolucionarios diseñando leyes, condiciones fiscales absurdas y relaciones contractuales estatistas, en estrecho contrapunteo con rampante y corrosiva corrupción, transformaron a PDVSA en un eunuco técnico/comercial.       

3.      En 2007 Chávez optó por una estatización masiva de las empresas extranjeras socias de PDVSA en la Faja del Orinoco. El resultado ha sido una cadena de demandas contra Venezuela y una caída de la producción. Ahora Maduro quiere atraer inversiones extranjeras para levantar la producción. ¿Es creíble ese llamado?

Quizás debemos comenzar con el refrán español, “Crea fama y échate a dormir”. En todo este tiempo, principios del del siglo XXI hasta hoy día, PDVSA y el Estado, le hicieron “bullying” a todo el que se le atravesara. Cambiaron las reglas del juego, los expropiaron, dejaron de pagarles, los involucraros en corrupción de diferentes tipos y los sometieron a leyes y regímenes que están cerca de ser confiscatorios, como el Impuesto Sombra y el decreto/ley de precios exorbitantes.

Todos estos cambios unilaterales sucedieron, en la mayoría de los casos, haciendo caso omiso a las expectativas de rendimiento que tuvieron los socios cuando decidieron invertir miles de millones de dólares confiando en la buena fe del gobierno o régimen de turno. En consecuencia, es de esperar que cualquier inversionista se quiera proteger contra estos riesgos en el futuro. Ya hemos visto contratistas que solo hacen trabajos prepagados. Los potenciales inversionistas utilizaran factores de riesgo país más elevados que lo que correspondería si no hubiéramos incurrido en todos los impagos y abusos de orden económico y moral que se han venido cometiendo en los últimos 20 años  

Resulta innegable que las empresas integras, con balances sanos y de prestigio, requieren condiciones de mayor seguridad jurídica que lo que les pueda brindar la Ley Antibloqueo o una Ley de Hidrocarburos emanado de una Asamblea Nacional no reconocida.

A todo evento, el riesgo país es algo que solo con hechos y trayectoria se puede enmendar. El resto de las condiciones, legales, fiscales y ambientales, requieren ser reformuladas para que sean sinónimos de transparencia, confianza, seguridad jurídica y responsabilidad ambiental

4.   ¿Cómo evalúa usted la actual situación de los recursos humanos de PDVSA?

No puedo dar una opinión basada sin conocer la situación interna de los recursos humanos que actualmente laboran en PDVSA. Lo que puedo decir es que los resultados de la gestión de la empresa indican una empresa incapacitada operativa y financieramente. También parece ser una empresa políticamente intervenida, a juzgar por los anuncios que se hacen sobre lo que va a hacer la empresa desde diferentes personeros del régimen. Además, es un mal presagio el hecho de que muchos de los empleados en posiciones técnico/operativas han abandonado sus puestos por las condiciones y salarios devaluados. Pienso que sigue habiendo muchos empleados con conocimientos y buenas intenciones, pero el deterioro de la parte organizativa no les permite desarrollar sus labores como debería ser.

Sin embargo, con el desarrollo de la tecnología que incluye los adelantos en materia de virtualidad instrumentados durante la pandemia, y utilizando la gente entrenada que esté dispuesto a volver, formando equipo con los operadores y técnicos remanentes para mantener la operatividad de la industria y desarrollar el camino de incorporar mayor   participación privada, con sus obstáculos, es algo que confió que se pueda lograr. Los programas de formación de gerentes para las industrias más importantes, que se está realizando en el IESA, por ejemplo, serán de tremenda utilidad.

5.      Si le piden cinco recomendaciones para una nueva política petrolera para Venezuela, en el contexto de la llamada agenda verde, ¿Qué sugeriría?

Venezuela, como en casi todos los ámbitos naturales, es un lugar bendecido por temperaturas benignas, extensas selvas tropicales, cientos de kilómetros de costas marinas, constituyendo una esponja natural de CO2.

La topografía y fuentes agua, hacen de Venezuela un productor importante de energía hídrica y potencialmente podría cubrir casi todas sus necesidades eléctricas de esa fuente limpia de energía. También, por su localización tropical de buena y relativa continua exposición al sol y vastas áreas expuestas a vientos sostenidos, hacen de Venezuela un buen candidato para un eventual desarrollo de energía renovable.

Así mismo, las vastas reservas de petróleo y gas pueden ser producidas a costos competitivos con obvias ventajas sobre sus competidores directos. Por ejemplo, podemos mencionar que, por efecto de las temperaturas en los yacimientos de la faja del Orinoco, el petróleo extra pesado fluye a la superficie con facilidad sin requerir asistencia termal como es el caso de sus pares canadienses, haciendo la energía requerida para su extracción similar a la de crudos tradicionales.

Finalmente, el país cuenta con enorme cantidad de yacimientos agotados y con requerimientos de recuperación mejorada, una combinación envidiable, producto de más de 100 años de explotación petrolera, para servir de receptor a los procesos de captura secuestro y utilización de carbono CCUS.

Así las cosas, las 5 recomendaciones para la nueva política petrolera acorde a las tendencias mundiales ambientales, además de evitar tomar decisiones precipitadas causadas por las presiones indebidas

  1. El bienestar del pueblo venezolano depende de la recuperación de la economía, cuyo único motor de arranque es le reactivación de la industria petrolera, gasífera y petroquímica. Esta se debe llevar a cabo reconociendo las condiciones reinantes; desarrollando los proyectos de ciclos más cortos y costos de producción más bajos con el concurso de todos los venezolanos de buena fe, algunos para elaborar y aprobar las leyes, reglamentos y normas, otros ayudando a la instrumentación de los planes y otros preparando la generación de relevo, y los demás estableciendo una relación de entendimiento y apreciación del proceso de rescate. Sin doblegarse bajo amenazas ecologistas, porque podemos suplir petróleo más rápido y en términos competitivos con los mejores.
  1. Eliminar el venteo, quema y desperdicio de hidrocarburos gaseosos, principalmente los del Norte de Monagas, pero en otras partes de las operaciones también.
  2. Remediar los daños ambientales acumulados tanto en la industria de los hidrocarburos como en otras que incurren en otros tipos de daños ecológicos como la deforestación y contaminación de los cuerpos de agua. En este mismo tenor debemos recuperar los bosques como el de Uverito, esto podría lograrse mediante la nueva legislación que incentive la remediación y que castigue el abuso ambiental en las operaciones
  3. Recuperar y desarrollar a niveles óptimos la generación hidroeléctrica y su transmisión y distribución eficiente; la operación petrolera depende de acceso a electricidad
  4. Incentivar mediante una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, y el establecimiento de un mercado de carbono, la captura, utilización y secuestro de carbono instrumentado en forma modular para utilizar los centros de emisión mayores como el Complejo de José, CRP en Paraguana y el complejo de El Tablazo/ Puerto Miranda.

Y la ñapa: salvar a Citgo por todos los medios posibles, ya vendrán mejores tiempos para decidir su futuro.

Juan Szabo es ingeniero Mecánico/Petrolero con B.S. y se M.S. de la Universidad de Houston con más 50 años de experiencia en empresas de servicios petroleros, empresas integradas internacionales, empresas nacionales, pequeñas empresas públicas y privadas. Ha asesorado en temas de energía a empresas petroleras, fondos de inversión e instituciones multinacionales. La mayor parte de su carrera profesional fue dedicada a la industria petrolera venezolana en las áreas de perforación, yacimientos, planificación, petroquímica, finanzas y M & A. Las actividades más relevantes durante su carrera en PDVSA fueron la gerencia del proyecto de exploración costa afuera en 1978, adquisición de Citgo y Champlin en 1985, formación de empresa petroquímicas con participación privada  1987-93 y el proceso de la Apertura petrolera 1994 -99. 

Se acogió a la jubilación temprana, en 1999, cuando se desempeñaba como Vicepresidente de Exploración y Producción.

Desde el año 1990 se ha dedicado a la asesoría energética a empresas privadas y organismos multilaterales como en BID. Actualmente Coordina  los Diplomados de formación de Gerentes para las Industrias Petrolera, Gas y Petroquimica en el IESA.

  1. Profesora Moreno: usted es una de las personas que más conoce de las finanzas públicas de Venezuela. No obstante la precariedad de las cifras oficiales, ¿durante 2021 cómo luce la situación fiscal de Venezuela?

A juzgar por el valor real de los principales indicadores de ingresos y gastos fiscales, de endeudamiento interno del gobierno, y de la ausencia de financiamiento externo, bonos del Sistema Patria y de las remuneraciones en la Administración Pública, es posible conjeturar que la situación financiera del fisco venezolano en estos términos:

a. Sigue en la misma situación deficitaria crónica de años anteriores.

b. Sin embargo, ahora hay que distinguir la naturaleza de los déficits respecto de años anteriores al colapso de la renta petrolera. Entonces, el déficit fiscal se explicaba no solo por el aumento del gasto público, sino por la distracción de recursos ordinarios en fondos fiscales extrapresupuestarios y cuyo monto no era posible consolidar con los reportados para el sector público por parte del Ministerio de Finanzas.

c. Con posterioridad a 2014, el déficit pasó a explicarse progresivamente por la caída de la contribución fiscal petrolera a niveles mínimos, al punto de que en la actualidad solo los ingresos tributarios recaudados por el Seniat constituyen la principal fuente de los ingresos ordinarios fiscales.

  1. Existe entre los expertos prevalece la tesis según la cual, ante la imposibilidad de obtener financiamiento externo, el gobierno está recurriendo a la emisión monetaria, es decir a la inflación, para financiar el déficit fiscal. ¿Comparte usted esa tesis?

a. El uso sistemático del financiamiento monetario en Venezuela por parte del actual gobierno comenzó antes del colapso de la renta petrolera en 2014, a pesar de que un mejor manejo de las finanzas públicas.

b. Su práctica, después de 2014, fomentó una hiperinflación que obligó al gobierno a contener el nivel del gasto público desde mediados de 2018.

c. No obstante, la brecha fiscal deficitaria sigue siendo importante, y su financiamiento por el BCV sigue alimentando la inflación que todavía se mantiene en altos niveles.

  1. La sostenibilidad fiscal es un concepto fundamental para evaluar la situación económica presente y futura de una economía. ¿Considera usted que hoy las finanzas públicas de Venezuela son sostenibles?

La sostenibilidad fiscal alude, en principio, a la capacidad del gobierno de generar superávits primarios (un balance neto de ingresos y gastos, sin incluir los intereses de la deuda pública) para solventar su deuda, en un contexto en que la tasa real de interés de la deuda pública sea mayor que la tasa real de crecimiento de la economía.
De acuerdo con ese concepto, la sostenibilidad fiscal habría comenzado a vulnerarse en Venezuela, particularmente desde 2007. Así lo indican:

a. La aparición sistemática de déficits primarios en el sector público consolidado.b. El crecimiento sostenido de la deuda externa (en casi 30% por año entre 2007 y 2012), al punto de llevarla a una proporción en el PIB de más del 70% (deuda de la República, deuda financiera de PDVSA y deuda con la República de China) en 2017 por encima de la considerada prudente en los estándares internacionales (hasta 50% del PIB para países en desarrollo)

c. El ritmo declinante del PIB real que se tornó abiertamente negativo desde 2014.

La sola combinación del comportamiento de esos indicadores en la fórmula de sostenibilidad de la deuda (alto déficit primario, tasas reales negativas de variación del PIB y una elevada relación deuda/PIB), coloca a las finanzas públicas del país en una senda imposible de financiar el costo de su deuda externa. La suspensión del pago de su servicio a fines de 2017 es, precisamente, reflejo de ese resultado.

  1. La Administración Pública de Venezuela está muy afectada por la emigración del personal calificado y los bajos salarios. ¿Cuál es la situación del Ministerio de Finanzas y sus entes adscritos?

a. En general, los objetivos de un ministerio de finanzas moderno atienden a lograr la estabilización macroeconómica, mediante el diseño de políticas fiscales sostenibles y transparentes.b. El Ministerio de Finanzas de Venezuela ha carecido de la suficiente independencia y jerarquía para cumplir con esos objetivos en el tiempo, lo que lo hace incapaz de ejercer un liderazgo en el manejo de la administración financiera del sector público en todos sus ámbitos y con una cobertura completa del sector.c. En la práctica, este Ministerio es la mano operativa del gobierno en la gestión de los gastos y de la deuda de la Administración Pública decididos en el más alto nivel del gobierno, y de la recaudación de los ingresos tributarios.d. Sobre la eficiencia de esta gestión ya de por sí defectuosa por naturaleza, es poco lo que se puede decir, en vista de la progresiva desaparición de información relevante sobre la función pública en general en el país. Sin embargo, es conveniente destacar el retroceso que significó el desmantelamiento de la Oficina de Programación y Análisis Macroeconómico, creada en el contexto de un proceso de modernización del Ministerio a fines de los años noventa y que prometía direccionar la gestión del Ministerio hacia objetivos de Consolidación Financiera, Transparencia Fiscal y Coordinación Macroeconómica. De igual forma, debe resaltarse la pérdida de recursos que supone la existencia de una oficina especializada en la elaboración de las estadísticas de las finanzas públicas, de las cuales el Ministerio ya no divulga desde hace un buen tiempo.e. En la actualidad, la documentación de los resultados de la gestión de la administración financiera del sector público a cargo de las oficinas nacionales de presupuesto, tesorería nacional, contabilidad y crédito público es muy precaria. A excepción del portal de la Oficina Nacional de Crédito Público, el resto se dedica básicamente a ofrecer noticias y los accesos a determinados campos prácticamente no funcionan.

f. La última publicación de la Memoria y Cuenta del Ministerio de Finanzas corresponde a la del año 2015. La calidad de su contenido disminuyó progresivamente, y ha hecho prácticamente imposible hacer análisis comparativos del desempeño del ministerio de un año con respecto a los anteriores. Lo mismo puede decirse sobre la gestión de los entes adscritos al Ministerio. El Seniat, por ejemplo, ya no divulga las series estadísticas de recaudación.

  1. Se habla mucho en Venezuela sobre la necesidad de una reforma fiscal. ¿Desde su experiencia cuáles serían los principios generales de esa reforma?a. En el logro de los objetivos de la estabilización macroeconómica y la sostenibilidad fiscal, la experiencia internacional muestra que los marcos regulatorios fiscales se han venido ajustando con ese propósito, incluso en países latinoamericanos. Las reformas recogen dos aspectos fundamentales: la incorporación de reglas fiscales diseñadas con cláusulas de escape efectivas y la creación de consejos fiscales independientes para el seguimiento, evaluación, información al público y elaboración de recomendaciones de ajustes de las políticas fiscales y de implementación cuando así se requiera y de restablecimiento de las reglas, cuando las causas que dan lugar a su suspensión dejan de operar.b. En el libro “Reglas fiscales para Venezuela: en la búsqueda de disciplina, estabilidad y sostenibilidad en las finanzas públicas” publicado este año por la UCAB, se desarrollan estos conceptos y, en particular, se simula un sistema de reglas fiscales para Venezuela, que toma en cuenta las condiciones iniciales actuales, plantea un período de transición para su implementación y aborda la posibilidad de implementación de un marco normativo fiscal integral en el que se incorporen dichas reglas; se eliminen las distorsiones de la actual Ley Orgánica de Administración Financiera del Sector Público, entre ellos, el endeudamiento público sin límite; y que restituya y mejore el diseño del establecimiento de un consejo fiscal independiente, experiencia de la cual el país fue pionero con la creación de la Oficina de Asesoría Económica y Financiera del Parlamento.c. En general, una reforma fiscal en Venezuela debe partir de una visión general de la función fiscal que abarque el diagnóstico de las gestiones de recaudación tributaria; de todas las fases de la administración financiera: presupuesto, tesorería, crédito público y control; y las correspondientes a la provisión de bienes y servicios públicos: salud, educación, seguridad social, programas sociales focalizados, infraestructura física y sanitaria, control ambiental, entre otros.d. El sistema tributario venezolano debe ser objeto de una reforma con el doble objetivo de ampliar la base impositiva mediante la eliminación de gastos tributarios innecesarios (exenciones y exoneraciones); y de mejorar los aspectos que conduzcan a una asignación ineficiente de los recursos productivos, entre ellos, la reforma del sistema de impuestos nacionales y de las contribuciones parafiscales, que terminan gravando excesiva y desigualmente a unos sectores con respecto a otros. Igualmente, se debe revisar el Código Orgánico Tributario para adecuarlo a esos objetivos.e. Además de una reestructuración de la organización de la Administración Pública, los lineamientos de la política social deben reorientarse hacia la universalización del sistema de salud y de la seguridad social. También en este respecto, Venezuela está rezagada. Algunos países de América Latina, como Costa Rica han comenzado a transitar por esa senda, que ha demostrado ser muy valiosa para contrarrestar el impacto de la pandemia, especialmente, en la población más vulnerable.

    f. En mi opinión, un proceso de reforma fiscal en la Venezuela actual enfrenta retos de gran magnitud, entre los que destacan, por una parte, la necesidad del viraje de una cultura de populismo fiscal al de una en la que prevalezcan los principios constitucionales de responsabilidad, disciplina y transparencia fiscal. Por otra parte, dicha reforma tendrá que reconocer el empequeñecimiento actual de la economía venezolana que, si bien puede facilitar la reforma institucional orientada a la estabilización macroeconómica y sostenibilidad fiscal, restringirá la capacidad fiscal para cumplir de provisión de bienes públicos. Este trade-off exigirá un balance adecuado en el establecimiento de las metas cuantitativas que conlleve dicha reforma.

1.      Hay especialistas que argumentan que en Venezuela se está comenzando a observar un lento proceso de reactivación de la economía, aunque persiste la hiperinflación. ¿Usted comparte esta apreciación?

No creo que lo que estamos viendo califique de reactivación económica. Hay una reanimación en algunos sectores, con preeminencia del comercio y con elevado componente importado. Se trata de una reanimación concentrada en las urbes, que reverbera en ellas, pero con poco arrastre para la producción nacionalEstá estimulada por la enorme facilidad para importar favorecida por la política arancelaria, por la sobrevaluación de nuestra moneda y también por las ventajas especiales (y no legales) que reciben algunos individuos. Con ello, la competencia desleal se suma a la lista de factores que dificultan la supervivencia de las empresas que importan en buena lid.
No se puede responder esa pregunta dejando de lado que, en paralelo a este repunte focalizado en la comercialización de productos importados, está una industria nacional que no tiene condiciones para competir contra esos tres factores: sobrevaluación, exoneraciones y elusión de permisos formales. Estas no sólo se esfuerzan por preservar su espacio en un mercado deprimido debido a la recesión y a la debilidad de ingresos de la población, además enfrentan limitaciones operativas importantes en materia de combustible y servicios básicos que entorpecen y encarecen la producción. Deben adaptarse para competir. Es una lucha que están dando por prevalecer. Pero en el corto plazo no todas crecerán. 

Este año el PIB consolidado volverá a caer, pero mucho menos que el nefasto 2020. Nosotros, en Síntesis Financiera, vemos el PIB no petrolero con un descenso de 5% y el PIB petrolero con un retroceso de 17%.

2.      Se habla de que hay un repunte del consumo asociado al fenómeno de los bodegones. En el Municipio Libertador que representa el 40% de la población de la ciudad de Caracas, apenas un 25% ha comprado alguna vez en esos establecimientos. ¿Considera que ese tipo de consumo es suficiente para reactivar a corto plazo la economía?

En el Municipio Libertador no está el grueso de los llamados bodegones. De hecho, creo que se ubican en zonas donde hay una demanda más fuerte. Lentamente se han extendido con unas versiones de mini-bodegón o quiosco para atender los caprichos eventuales que se puedan dar lejos de las zonas donde iniciaron. Pronto veremos la “buhonerización” de los bodegones si las ventajas de la importación se mantienen.

Se ha observado una reanimación del empleo formal en los locales, así como del “delivery” formal e informal que han provisto espacio a una pequeña porción de los habitantes de municipios tradicionalmente de menores ingresos, donde comienza a observarse que la informalidad dolarizada ha provisto algún ingreso adicional a esas familias. 

3.      Por otra parte, esos comercios están asociados a la dolarización que de hecho experimenta la economía venezolana. Ello le imprime un sesgo a la inequidad a una economía con la dolarización que se observa en Venezuela. ¿Es partidaria usted de una dolarización formal de la economía?

Discutir los pros y contra de la dolarización formal en el actual contexto del país puede parecer un asunto secundario, toda vez que suponiendo que se esté a favor por su indiscutible efecto estabilizador, no podemos llevar a cabo una dolarización formal a cabalidad en el actual contexto político.

Sin embargo, sí cabe hacer un par de señalamientos: sacrificar instrumentos de política monetaria y fiscal es un costo lamentable, que denota que la sociedad toda no es capaz de hacer un compromiso de estabilización, que no ha logrado hacer de la estabilidad un paradigma.  También merece la pena señalar que la sustitución de la moneda propia por una ajena tiene el reto inicial del establecimiento del tipo de cambio al cual se va a retirar la masa monetaria autóctona. Escogerlo mal también puede encajonar al país en un tipo de cambio sobrevaluado y condenarlo al bajo crecimiento para siempre. Tanto más debe haber una estimación realista de la capacidad de generar dólares de la economía. Se corre el riesgo de que quienes promuevan la aceptación de la dolarización banalicen el desafío. Por ejemplo, que prometan niveles de salario en dólares que no sean sostenibles.   

Son muchos los países en los que se discuten la conveniencia o no de una dolarización, pero la discusión termina quedando de lado porque la dolarización de facto es un hecho sobrevenido que crea presiones, e incluso la necesidad de avanzar en ese camino, porque las empresas ven en la gestión dolarizada un asomo de estabilidad. Es una forma de salir de la volatilidad de ganancias o pérdidas cambiarias inesperadas.

Esa parece ser la circunstancia de Venezuela, además la dolarización ha agilizado algunas actividades y ha provisto el medio de pago que las autoridades no han sabido proveer desde hace años. Creo que se continuará avanzando pragmáticamente, de manera desordenada y sin plan porque las autoridades ni quieren ni pueden asumir obligaciones en moneda extranjera. Así que podríamos ver parcialmente la colecta de tarifas o servicios públicos opcionalmente en dólares. Pero no una cabal y completa. En la medida que esta dolarización se profundice también se verá el verdadero tamaño al que ha sido reducida Venezuela.

4.      En ese mismo orden de ideas el Gobierno lanzó la idea de las Zonas Económicas Especiales. ¿Cómo evalúa usted esa propuesta? ¿La fe factible?

La promoción de inversiones es extremadamente difícil para una forma de gobierno con la trayectoria y el sesgo sobre-regulador que ha minado tanto su credibilidad. A este importantísimo problema de la falta de confianza se suma el entorno de sanciones que obliga a seleccionar muy bien los sectores y relacionados con los cuales invertir cerca del sector público.

Entiendo que con las ZEE se aspira a crear espacios donde el gobierno se repliega y cede ventajas y espacio de operación al margen del marco legal ordinario prevaleciente. Las prioridades parecen estar puestas en petróleo y el Arco Minero, pero ojalá pudiera pensarse en otros sectores.

Cada sector tiene su ventaja y su obstáculo a superar. Por ejemplo, en petróleo proponer estructura de negocios desligadas de entes y personas sancionadas.  No sé si el secreto que propone la Ley antibloqueo sea suficiente. No lo es para las empresas con reputación. Para las empresas estatales, la consideración será esencialmente geopolítica. Por ejemplo, para China libertad plena de acción en materia petrolera empresas quizás sea atractiva y muy productiva, pero deberá poner en balance su política exterior que está en fase de reconsideración con la nueva administración norteamericana. El aspecto deplorable de todo ello sería la profundización de la falta de rendición de cuentas sobre las condiciones bajo las cuales se estarían entregado espacios de operación y la absoluta discrecionalidad sobre los ingresos que provean las actividades que se desarrollen.

Por lo que toca al Arco Minero, allí la opacidad y el caos reinan desde los años en que se le bautizó con ese nombre. Allí no hay un control cabal por parte del Estado, de manera que no puedo sino estar expectante sobre lo que hagan…si es que informan al país.

 En resumen, creo que efectivamente habrá algún movimiento, pero dudo que se produzca una corriente de inversión como la que se produciría con un buen plan económico y un equipo económico con la gobernabilidad que da un sólido acuerdo nacional.

6.      Finalmente, la producción petrolera no termina de recuperarse de forma firme y sostenida. ¿Cuáles factores están influyendo en ese fenómeno?

La industria petrolera arrastra todas las consecuencias de una mala gestión desde el momento en que se le consideró un instrumento de poder y no un instrumento de desarrollo. Se la dejó exangüe hace años. Carente de capital humano y financiero suficiente para acometer una recuperación apropiada. El grado de deterioro acumulado la ha dejado con muy pocos grados de libertad para avanzar en las estrategias que se proponga acometer.

Un buen ejemplo, es la situación actual donde ha buscado atender el consumo nacional de combustible con producción nacional sacrificando crudo exportable.  Eso indica que no hay capacidad para levantar suficiente producción para atender la precaria producción de las refinerías y simultáneamente atender la producción de crudo diluido. A su vez ello refleja la gravedad de la situación en los campos de Monagas, ausencia de gas natural asociado a suficiencia y la deplorable condición de las plantas de compresión y reinyección de gas. La frecuencia de los accidentes da cuenta de ello y el mas reciente de ellos expuso la vulnerabilidad toda de la industria, cuando hubo que detener la operación de carga en el Puerto de Jose así como la producción en la Faja.

Al parecer la recuperación que comenzamos a ver en meses recientes se detendrá y con ello pueden declinar las exportaciones, las cuales, además, ya no cuentan con tanto inventario para exportar. Así que, o importamos combustible y exportamos crudo, o abastecemos algo de combustible nacional y sacrificamos volumen exportable de crudo diluido.

Ese será el andar de nuestra industria petrolera hasta tanto no se produzca el cambio político que aporte la credibilidad necesaria a los planes y el financiamiento necesario, así como el completo levantamiento de sanciones. A falta de ello, todo queda en manos de las condiciones en las que se entregan espacios operativos a eventuales socios estatales, con muy poca autonomía nacional. Quizás para eso sean las ZEE.