Los datos del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) calculado para los primeros nueve  meses de 2023 sugieren que la actividad económica reflejó una caída de 2,4%, respecto a similar lapso de 2022, con lo cual se revierte el comportamiento del citado indicador durante el año pasado, el cual exhibió un aumento de 14,8%. No obstante esta tendencia de los tres primeros trimestres de 2023, conviene destacar que en el tercer trimestre, la economía venezolana salió de la recesión al crecer 2,4%.

A lo largo del tercer trimestre de 2023 los principales componentes del IMAE mostraron mejoras, como fueron los casos de la producción petrolera, el crédito bancario y de manera considerable el gasto fiscal en tanto que la recaudación del IVA en términos reales experimentó una modesta disminución. El IVA se usa en el indicador como una variable sucedánea del consumo privado en tanto que el gasto fiscal se aproxima por los movimientos de la cuenta de la Tesorería Nacional mantenida en el BCV. El comportamiento de la recaudación del IVA presenta una aparente contradicción con la mayor expansión fiscal y con el hecho que las remuneraciones reales del sector privado aumentaron  durante el tercer trimestre de 2023 aunque las del sector público cayeron de manera significativa.

El comportamiento futuro de la economía va a depender crucialmente del comportamiento de la producción petrolera, en particular si se mantiene la flexibilización de las sanciones.

De acuerdo a las cifras del Observatorio Venezolano de Finanzas la economía venezolana entró en un nuevo ciclo recesivo por cuanto durante dos trimestres consecutivos el Índice Mensual de Actividad Económica registró sendas contracciones.  Así, el indicador denotó una caída de 7,6% durante el primer trimestre de 2023 y de 6,3% en el segundo trimestre.  La cifra correspondiente al primer trimestre fue revisada con información más actualizada y de una disminución del indicador de 8,3% se reestimó en -7,6%.   Al considerar el primer semestre de 2023 respecto a similar periodo de 2022 la actividad económica se contrajo 7%.

Esta caída en el nivel de actividad económica ocurrió en un contexto de aumento de la producción petrolera, la cual no pudo compensar las declinaciones que se observaron en factores que determinan el comportamiento de la demanda agregada interna.

De esta manera, el gasto público real aproximado por las existencias en la Tesorería Nacional, el crédito bancario real, las ventas del comercio en términos reales y consecuentemente la recaudación del IVA, mostraron contracciones en el trimestre en referencia.

Es importante señalar que la debilidad de la demanda agregada de la economía tiene relación con al menos dos elementos importantes. En primer lugar, un nivel significativamente bajo de remuneraciones de los trabajadores, especialmente de los empleados del sector público incluyendo a más de cuatro millones de pensionados del Seguro Social que devengan menos de US$ 5 mensuales y en segundo lugar, la política de encaje bancario de 75% que inhibe cualquier financiamiento a los sectores económicos que pueden mover la economía a corto plazo.

El Indicador Mensual de Actividad Económica que elabora el Observatorio Venezolano de Finanzas, correspondiente al primer trimestre de 2023 sugiere que la actividad económica de Venezuela registró una caída de 8,3% cuando se compara con el primer trimestre de 2022. Esta situación ha reforzado en comportamiento a la desaceleración del ritmo de la producción de bienes y servicios que se viene apreciando desde el segundo trimestre de 2022, tal como se muestra a continuación, de acuerdo con las tasas anualizadas de crecimiento del citado indicador.

· Primer trimestre 2022: 18,6%· Segundo trimestre 2022: 15,8%· Tercer trimestre 2022: 11,5%· Cuarto trimestre 2022: 9,15

· Primer trimestre 2023: -8,3%

El Observatorio Venezolano de Finanzas advirtió en su oportunidad que si bien hubo un elevado crecimiento de la economía en 2022, cifrado en 13,3%, el mismo obedeció esencialmente a la recuperación de la producción petrolera desde niveles muy bajos en 2022 y mientras que se comenzó a observar desde junio de 2022 una ralentización del impulso que venía registrando la economía, especialmente en sector comercio.

Desde el punto de vista de la oferta, el principal motor que mueve la economía es la producción petrolera y ésta durante el primer trimestre de 2023 acusó una caída cuando se compara con el primer trimestre de 2022, no obstante el importante aumento de la extracción de crudos por arte de Chevron al pasar de 50.000 barriles diarios en 2022 a más de 90.000 barriles diarios durante el primer trimestre de 2023, lo que pone de manifiesto que el esfuerzo propio de PDVSA cayó de manera pronunciada.

Similarmente, recientemente Conindustria, la cámara industrial fundamental de Venezuela, explicó que el primer trimestre de 2023 no había sido bueno y que esperaba una recuperación para el segundo trimestre, sin embargo su indicador de volumen de reducción correspondiente a enero de 2023 disminuyó 5,3%.

Desde el punto de vista de la demanda agregada, de acuerdo con Ecoanalítica el volumen de ventas del comercio en el Área Metropolitana de Caracas disminuyó 13,3% respecto a similar período de 2023, lo cual se corresponde con lo reportado por el Observatorio Venezolano de Finanzas quien consignó para 2023 un estancamiento de las remuneraciones de los trabajadores del sector comercio y servicios del Área Metropolitana de Caracas y una fuerte contracción de las remuneraciones en el sector público. Al conjugar, los factores de oferta y los de demanda reseñados se entiende está declinación de la actividad económica en los primeros tres meses de 2023.

Conviene comentar igualmente, que el gasto del gobierno durante el primer trimestre denotó una caída en términos reales, debido a la inflación de 501% en el primer trimestre de 2023. La recaudación del IVA reportada por el superintendente del Seniat vía twitter, presenta graves inconsistencias, primero porque no se publica en un archivo Excel u otro formato con el suficiente nivel de detalle, y segundo porque se trata de una referencia nominal que requiere ser ajustada por la inflación, al igual que el crédito bancario.

Estos elementos podrían estar indicando el inicio de otro ciclo recesivo de la economía venezolana.

1.      Según el Indicador Mensual de Actividad Económica del Observatorio Venezolano de Finanzas, durante el cuarto trimestre de 2022 la economía venezolana registró un crecimiento de 9,1%, inferior a los registrados en los trimestres anteriores de ese año:

a.       I trimestre: 18,6%

b.      II trimestre: 15,8%

c.       III trimestre: 11,5%

d.      IV trimestre: 9,1%

Luego de haber salido la una prolongada recesión que comenzó en el cuarto trimestre de 2014 y que concluyó en el segundo trimestre de 2021 (veintiséis trimestre de recesión), la economía entró en una fase de recuperación en el segundo trimestre de 2021, pero que ya muestra signos evidentes de agotamiento, al desacelerarse su ritmo de expansión. Tomando en cuenta todo el año 2022, el indicador sugiere  un crecimiento de 13,3%

2. Esa ralentización de la actividad económica ha obedecido principalmente, al estancamiento de la producción petrolera, a las restricciones al acceso al crédito bancario dada la política de encajes del BCV y a la depreciación del bolívar y la consecuente inflación, especialmente en el cuarto trimestre, lo que ha disminuido poder de compra de las remuneraciones de los trabajadores.

3. Al comparar el Índice de Actividad Económica de 2022  con el de 2013 se aprecia que el tamaño de la economía venezolana en 2022 fue 26% del que la misma tenía en 2013, o equivalentemente que la economía perdió 74% de dimensión. Ello sugiere la significativa merma de capacidades productivas de Venezuela, en áreas sensibles como el petróleo, la manufactura, la construcción y los sectores agroalimentario y financiero. 

El Observatorio Venezolano de Finanzas ha realizado una actualización del indicador mensual de actividad económica, variable esta que sirve de proxy para seguir la evolución del PIB en Venezuela.  Conviene descartar que desde marzo de 2019 el BCV no ha publicado  las cuentas nacionales y por tanto no se conoce oficialmente el comportamiento de la actividad económica. De allí la importancia de los datos que se presentan.

Se  realizó un empalme de las series con el correspondiente cambio de año base, para  lo cual se escogió como período de referencia Diciembre 2018=100. De esta manera, se publica el índice citado desde el primer trimestre de 2010.

Igualmente, se realizaron cambios metodológicos en la base anterior (2007) y en la nueva de 2018 al incorporar variables nuevas, debido a que algunas se dejaron de editar, por  parte de los organismos públicos. Así, se incorporó la recaudación tributaria no petrolera y el crédito bancario, ambas en términos reales. Por su parte, se emplearon un  método de agregación lineal y otro no lineal y el promedio de ambos es el resultado  que se publica.

Como se puede apreciar en lo gráficos anexos, Venezuela registró una caída muy significativa de la actividad económica a partir del cuarto trimestre de 2014 para desde ese periodo encadenar veinticuatro (24) trimestres consecutivos de contracción económica que culminaron el primer trimestre de 2021, cuando se observó un crecimiento tenue. 

Finalmente, debe destacarse que el impulso de la expansión de la economía observado desde el cuarto trimestre de 2021 perdió fuerza a partir del segundo trimestre de 2022.

En el auditorio Naranja de la FACES en la Universidad Central de Venezuela (UCV) se dio inicio al Economaratón 2022 este lunes 14 de noviembre. El primero luego del confinamiento voluntario motivado al Covid-19,  cuya asistencia incluyó estudiantes, economistas, invitados especiales, catedráticos y medios de comunicación para escuchar las respuestas de los economistas Daniel Cadenas y Asdrúbal Oliveros a la interrogante: ¿Es sostenible el crecimiento en Venezuela para el 2023?

Según el egresado ucevista, D. Cadenas, no tendremos tasas de dos dígitos en 2023 tras guiarse por el indicador de actividad económica publicado por el OVF. “El modelo de crecimiento está en bases que no son sostenibles, pues, se creció por un aumento del petróleo y ya alcanzó el tope. El reporte OPEP dice que hay descenso, pudiendo haber una recuperación importante en términos de refinación. Los salarios en términos reales están bajos mientras crece la inflación, no hay crédito tampoco, algo que pudiera darle más crecimiento económico coyuntural.”

Cadenas agregó que el crecimiento sin crédito no existe. “Podemos pensar que tasas de dos dígitos son sostenibles en el tiempo. Es un milagro que hayan esas tasas en un país donde no hay crédito, depreciación y sin recuperación de los servicios públicos.” Igualmente, el economista cree que se debe pensar a largo plazo considerando generaciones, no solo trimestral. Desde el enfoque estructural entre 1961 y 2012 el crecimiento fue de 2,4% por lo que se cree que somos un país con un problema de crecimiento volátil. Con problemas estructurales para crecer, Venezuela era calificada como un desastre de crecimiento empeorando porque nos hemos desindustrializado.

“Para reponer el equipo productivo necesitas crédito. Desde lo institucional, el índice del banco mundial sobre corrupción mide la calidad institucional. La capacidad del Estado a través de las autoridades en Venezuela muestra un índice negativo”.

En el mismo sentido, Asdrúbal Oliveros comentó sobre la leve recuperación del consumo por recuperación de los salarios luego de pandemia, con una economía más abierta que antes y el aumento de la dependencia de Venezuela sobre las importaciones en un 22%

“Salimos del ciclo hiperinflacionario, ahora tenemos una inflación persistente, una economía bimonetaria, por tanto, se puede considerar un incremento de precios en dólares. Pienso que ahora con un avance profundo en la dolarización, no es tan descabellado hablar de inflación en dólares. Tenemos una serie semanal de medición el cual ha arrojado un incremento de 44% en los precios en dólares. El rubro de restaurantes y hoteles por ejemplo, ha subido sus precios en dólares en 84% este año 2022”, lamentó el economista.

De seguidas, expuso otro elemento que afecta el crecimiento económico, tal como lo es el grado de informalidad de la economía. Visto que, las empresas formales tienen obligaciones tributarias parafiscales, entre otras,… el consumidor promedio busca el precio más bajo y tiende a elegir al comerciante informal por ahorro Para él, en temas de crecimiento esto es limitante. Lo informal es un medio de sobrevivir y para que una economía crezca no puede basarse en lo informal aseguró.

“Una limitante de crecimiento es la política cambiaria. El gobierno quiere controlar el tipo de cambio y así controlar los precios. Es un fenómeno de apreciación real, por eso el crecimiento está focalizado. La política debe estar concentrada en darle más libertad a la dolarización. Provoca desequilibrio y no se ven resultados. Pasamos de medio millón de inflación a 150% anual. ¿Cuánto más puede bajar?”.

“Se ve un número alto de crecimiento en 2022, pero el crecimiento es desigual desde la perspectiva social en un 70% aproximadamente. Venezuela necesita cambios institucionales más profundos para avanzar. Ningún país está condenado al éxito o fracaso, la capacidad de crecimiento depende de muchas variables y lleva tiempo poder recuperar lo perdido sin vender realidades falsas. Mientras concluye A. Oliveros aseveró que, “los cambios institucionales siendo rápidos, llevan tiempo. Creciendo a 9%, a tasa implícita, para volver a la economía del año 2013 tardaríamos 18 años. Crecer a 3.2% tardaría 48 años. Después de la destrucción no es poca cosa su reconstrucción ni los daños, en corto plazo se recuperan sectores y economía crece lentamente, en largo hace falta mucho más”.

Según las estimaciones del Observatorio Venezolano de Finanzas, correspondientes al tercer trimestre de 2022, el Indicador Mensual de Actividad Económica refleja que el crecimiento de la economía se desaceleró considerablemente.

De esta manera, luego de experimentar expansiones  de 15,9% y 14,9% durante el primer y segundo trimestre de 2022, la actividad económica denotó un aumento de 9,8% durante el tercer trimestre del año en curso, significativamente menor que los de los dos trimestres previos. Esto significa una pérdida de dinamismo de la economía, debido principalmente al agotamiento de la base que permitió la citada expansión, a saber: los aumentos de la producción petrolera. Efectivamente, lo que ha ocurrido durante 2022 es que la producción petrolera la cual se sitúa en entre 650.000 y 700.000 barriles diarios promedio se comparaba con un nivel extremadamente bajo en 2021, de cerca de 550.000 barriles diarios de 2021.

Por tanto, ya en el tercer trimestre y previsiblemente en el cuarto trimestre de 2022, se esté alcanzando el nivel en el cual el aporte de la actividad petrolera al crecimiento comienza a declinar. Así, tras haber contribuido con 71% al aumento de la actividad económica total durante 2021, en el tercer trimestre dicho aparte fue 52%. El segundo factor que más contribuyó al ascenso de la actividad económica durante el tercer trimestre de 2022  fue el crédito bancario con 33,9%, esencialmente en el segmento corporativo. Del  resto de los componentes del indicador, la recaudación del IVA en términos reales como expresión del consumo privado y los depósitos de la Tesorería Nacional en el BCV igualmente en términos reales, como aproximación al gasto público, aportaron muy poco, debido al efecto diluyente de la inflación tanto sobre el monto del IVA recaudado como sobre el gasto ejecutado.

Un factor adicional que  limita un mayor ritmo de la economía lo constituyen los bajos salarios, especialmente los de la Administración Pública. Con remuneraciones de US$ 20 mensuales que incluyen salarios o pensiones más bonos es difícil apreciar una recuperación de la demanda agregada.  

Según la medición del Observatorio Venezolano de Finanzas, usando el Indicador Mensual de Actividad Económica, durante el primer semestre de 2022, la actividad económica registró un aumento anualizado de 12,3%. En referencia al segundo trimestre de 2022, el incremento se situó en 16,6%, explicada fundamentalmente por el alza de la producción petrolera, el mayor gasto del Gobierno y el final de la hiperinflación. Se trata de un crecimiento modesto si se toma en consideración las grandes declinaciones de la producción de bienes y servicios ocurrida en 2019 y 2020

Con relación al segundo trimestre de 2022, vale mencionar el ascenso de la producción petrolera en 36,3% al estabilizarse los barriles producidos en el orden de los 700.000 diarios. Ello sugiere la pérdida de capacidad multiplicadora del petróleo sobre el resto de la economía. Por su parte, la cartera de crédito, básicamente al consumo, tuvo un modesto repunte de 21%, si se toma en cuenta las significativas caídas que esta variable venía mostrando. Igualmente, el Gobierno amplió de manera apreciable sus erogaciones, principalmente en gasto corriente.

Conviene señalar que la economía venezolana mantuvo veintisiete (27) trimestres consecutivos de una caída que comenzó en el cuarto trimestre de 2014 y finalizó el tercer  trimestre de 2021. Ello ha implicado que al segundo trimestre de 2022 el tamaño de la economía venezolana haya sido apenas el 21% que el que tenía en el segundo trimestre de 2012, por tanto la pérdida de actividad ha sido cuantiosa. Pocas veces se había observado una caída tan intensa y prolongada en una economía en períodos que no estuvieron mediados por un conflicto armado.

 Resulta pertinente destacar que existe un tema estadístico con la información acá comentada. Aunque se trata de variaciones anualizadas, conviene destacar que debido a que la base de comparación es muy baja en virtud de las contracciones previas de la actividad económica, se tiende a magnificar cualquier cambio porcentual de signo positivo. 

Caracas, 17 de julio de 2020.- El diputado a la Asamblea Nacional Ángel Alvarado, integrante de la Comisión Permanente de Finanzas del parlamento venezolano, aseguró que la actividad económica de Venezuela cayó -25,38% en el primer trimestre de este año 2020, en comparación con el período del año 2019.

Así mismo, el economista detalló que para el mes de enero hubo un crecimiento del 8% con respecto al mes de diciembre de 2019, porcentaje que atribuyó al incremento de los bodegones en la actividad comercial.

En este sentido, las mediciones que realiza la comisión también permitieron calcular que para el mes de febrero fue de un -2% y para marzo -10%, debido a que hubo un descenso en la actividad económica, como consecuencia de la pandemia por COVID-19 y el sector más afectado fue el manufacturero.

Agregó que la caída del primer trimestre del año se debe en gran medida al descenso en la producción petrolera por un lado, ya que el año pasado promedió eran 900 mil barriles y este año el promedió es 650 mil barriles, lo que tuvo un impacto muy importante en el flujo de divisas del estado venezolano. Agregó que además ha sido muy importante la contracción del sector manufactura, que tuvo una caída de 23% intermensual en febrero y 18% intermensual en marzo, debido a las fallas de luz, de combustible y de servicios públicos en general.

Finalmente el parlamentario aseveró que “mientras Maduro ha ocupado el poder durante siete años, la caída de actividad económica ha sido aproximadamente -86%”.

Este viernes 28 de agosto el diputado José Guerra explicó las cifras arrojadas por el Indicador de Actividad Económica Mensual que elabora la Asamblea Nacional y el Observatorio Venezolano de Finanzas.  Este indicador es una variable aproximada del Producto Interno Bruto (PIB) el cual replica con precisión el comportamiento de este indicador agregado.

Según el indicador de la Actividad Económica Mensual para el segundo trimestre del año 2020, la economía venezolana experimentó una caída de 32,77% con respecto al similar período del 2019. Igualmente, durante el segundo trimestre del año 2020 se reflejó una caída de 26% frente al primer trimestre 2020.

En el período que ha gobernado Maduro, entre el segundo trimestre de 2013 y el segundo trimestre de 2020 la economía  se contrajo  90%.  Ello sugiere que la economía ha perdido siete años de potencial crecimiento. Ninguna economía en el mundo a lo largo del siglo XX ha caído en esa magnitud.

El economista aseguró que, en abril el IAEMAN experimentó una caída de 3% en comparación con marzo de 2020, producto de una actividad económica limitada, caracterizada por la escasez de combustible, la reducción de la producción y las exportaciones de crudo. Asimismo, señaló que, en el mes de mayo el sector que tuvo la caída más grande fue el de los servicios que provee el gobierno con un 35,6% y se registró una contracción interanual de -25,2% en la actividad económica en el mes mencionado, una cifra inferior en comparación al -53,8% del mes de junio.

“Este desempeño desfavorable se debe a la caída del sector petrolero, de la banca y finanzas y del comercio” declaró J. Guerra y sostuvo que, es una tendencia que se ha venido observando y agravando con la pandemia, aunque este comportamiento  ya venía desde 2014. Esto ha incidido en la precariedad del empleo y la destrucción del poder de compra de los trabajadores.